martes, 4 de agosto de 2015

"A VUELAPLUMA"
REJONES DE MUERTE CERCA DEL TORMES
E.J. de Ávila escribía en el Día de Zamora el 25 de agosto de 2003 el siguiente texto relacionado con la corrida de rejones celebrada en Fermoselle dentro de las fiestas de “San Agustín”. Un texto que describe de forma inusual un festejo taurino utilizando un verbo en prosa poética, con un lirismo de alto grado que arrastra al lector a la cima del lenguaje periodístico. Una verdadera gozada leerlo con detenimiento.
“El arte del rejoneo es propio de la aristocracia. Los nobles fueron los primeros lidiadores a caballo del toro bravo. Fermoselle, como villa de eterna nobleza, fue, ayer tarde, centro de la primera tauromaquia.
Sobre el albero, dos jóvenes caballeros, émulos de los que antaño jugaron con los toros del mar Mediterráneo, con los toros cretenses, con los toros del tiempo, hicieron vibrar a los fermosellanos, con sus quiebros, sus banderillas, sus rejones de muerte. La vida y la muerte, el ser y el no ser, bajo el sol, bajo el destino, para crear arte, hacer algo de la nada, buscar las líneas geométricas que traducen nuestra cosmovisión. El toro y todo lo que le rodea es religión, porque reúne a gente de toda edad y condición social en una creencia unitaria. La tauromaquia es una fe que se ha ido escribiendo con la pluma del tiempo sobre el papel del espacio. Hay un rito, una liturgia y un catecismo, que no todos comprenden, porque, en el corazón del toro, en la muerte de la bestia,  se imprime toda la historia de la humanidad desde que empezó a creer en Dios, en la eternidad, hasta que fue asesinado en el altar de la razón.
Quizá, ayer en Fermoselle, la población más bella de la quijotesca provincia zamorana, alguien sintió todo el latido del tiempo cuando uno de los protagonistas del arte clavó sus rejones sobre el mítico uro.

Como escribió Lorca, “cuando los erales sueñan verónicas de alhelíe, cuando las estrellas clavan rejones al agua gris, voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir”. Qué importa el nombre del río si la mar es el morir”.

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