EL FUTURO DEL PULIJON TAMBIÉN SUENA A PIANO
¿Qué puede imaginar uno cuando comienza a escuchar los primeros acordes de La Coronela? Quizá evoque recuerdos de Fermoselle, de nuestras fiestas, de tradiciones que han pasado de generación en generación o de tantos momentos compartidos bajo el color azul celeste del Pulijón. Pero si, además, al levantar la vista descubres que quien interpreta la pieza lleva con orgullo el chaleco de nuestra asociación, la emoción se multiplica.
Eso fue
exactamente lo que sentí al ver a Carla, una joven fermosellana de tan solo 14
años, hija de Sonia y José Luis, socios del Pulijón desde hace años. En ese
instante pensé que el futuro de nuestra asociación está asegurado, porque sigue
creciendo con la fuerza de la juventud y con unas raíces profundamente
arraigadas en la historia de nuestra peña.
Ver a Carla
sentada al piano, interpretando con una sensibilidad extraordinaria y una
técnica admirable, mientras viste los colores del Pulijón, es una imagen
difícil de olvidar. No solo transmite ilusión y talento, sino también el
orgullo de pertenecer a una familia que ha vivido y sentido esta asociación
durante generaciones.
Su
interpretación demuestra una madurez musical impropia de su edad. Cada nota
refleja horas de estudio, esfuerzo y dedicación, pero también una pasión que
solo poseen quienes viven la música de verdad. Todo apunta a que estamos ante
una joven con un brillante futuro por delante y con todas las cualidades para
convertirse en una destacada pianista en el panorama musical.
Pero la historia de Carla no empieza con ella. Detrás existe una familia estrechamente vinculada al Pulijón desde sus primeros años de vida.
Su
bisabuelo, Manolo, fue uno de aquellos socios pioneros que hicieron posible el
sueño de levantar la sede de nuestra asociación. Con su trabajo, esfuerzo y
entrega contribuyó decisivamente a construir el edificio que hoy sigue siendo
el punto de encuentro de generaciones de pulijoneros. En reconocimiento a
aquella labor, el Pulijón le rindió un merecido homenaje que permanece para
siempre en una placa situada en el arco del asador, acompañada de varias
fotografías que recuerdan su figura y su compromiso con la asociación.
La tradición
familiar continúa con su abuelo José, siempre dispuesto a echar una mano cuando
es necesario realizar mejoras, reparaciones o reformas en nuestras instalaciones.
Su trabajo, es otra muestra de ese compromiso que tantas familias han mantenido
con el Pulijón a lo largo de los años.
Y ahora es Carla quien recoge ese testigo, no con herramientas de albañil ni con obras de mantenimiento, sino a través de la música. Cada generación aporta lo mejor de sí misma, y ella lo hace regalándonos su talento y demostrando que las nuevas generaciones siguen sintiendo el Pulijón como algo suyo.
Por eso,
desde estas líneas, queremos decirle que en el Pulijón siempre tendrá su
escenario preparado. Estamos convencidos de que llegará el día en que podamos
disfrutar de un concierto suyo en nuestra sede, compartiendo con todos los
socios ese extraordinario talento que ya comienza a florecer y que, sin duda,
seguirá creciendo con el paso de los años.
Porque el
futuro de una asociación no solo se construye con edificios, actividades o
tradiciones; también se construye con personas como Carla, que representan el
relevo generacional y mantienen vivo el espíritu del Pulijón.
¡Enhorabuena, Carla! Estamos muy orgullosos de ti y deseamos que nunca dejes de soñar, de tocar y de llevar con orgullo el azul celeste del Pulijón allí donde la música te lleve.








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