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lunes, 22 de junio de 2026

 CUANDO LA TRADICIÓN SE CONVIERTE EN FIESTA

Así es, en realidad. Los tamborileros y pandereteras de Fermoselle, fieles a sus raíces y a la tradición que han heredado, han celebrado por todo lo alto el final de curso de la Escuela de Folclore que el Consorcio de Fomento Musical de Zamora mantiene activa desde hace años en la localidad.

Desde el pasado mes de octubre y hasta la finalización de las clases, los participantes han dedicado una jornada semanal al aprendizaje y perfeccionamiento de la gaita y el tamboril, la pandereta, el canto y el baile tradicional, todo ello bajo la experimentada dirección de Antonio, su profesor.

Y como todo esfuerzo merece su recompensa, además de los conocimientos adquiridos durante estos meses, hay algo que destaca por encima de todo: la armonía, el compromiso y la camaradería que se han consolidado entre los integrantes del grupo. Son valores que imprimen carácter, fortalecen los lazos humanos y mantienen viva la ilusión de quienes disfrutan compartiendo y preservando nuestro patrimonio cultural.

¿Y en qué se traducen todos esos esfuerzos que han desembocado en esta entrañable jornada gastronómica y festiva? En la satisfacción de comprobar que ha merecido la pena continuar con unos ensayos que alimentan y dinamizan el amor por nuestra cultura tradicional. Y eso no es poco.

Pero vayamos a los hechos. Tras la última sesión del curso, los miembros de la Asociación Cultural de Tamborileros «Juan de la Encina» se reunieron en un local municipal para compartir mesa, conversación y buenos momentos. Entre comida, bebida, canciones y bailes, fueron sonando algunas de las piezas trabajadas durante el año, en un ambiente tranquilo, distendido y cargado de compañerismo.


La celebración continuó posteriormente en una de las terrazas de la Plaza Mayor, donde prolongaron una velada que, sin duda, permanecerá en el recuerdo de todos los asistentes.

Desde la Asociación Cultural «El Pulijón» les deseamos un largo y fructífero futuro, continuando con la labor de preservar y potenciar los valores, las costumbres y la identidad del terruño fermosellano.

¡Enhorabuena!

(Imágenes de Roberto Fariza y video de Sara Garrido)

sábado, 16 de mayo de 2026

 FERMOSELLE SONÓ EN EL CORAZÓN DE TADEO

A TRAVÉS DEL ÓRGANO PARROQUIAL

¡¡Quién le iba a decir a Tadeo, pequeño músico de la peña El Pulijón de Fermoselle, que se encontraría con una sorpresa monumental que guardará para siempre entre sus recuerdos!! 

 

Resulta que el alumnado perteneciente a los tres cursos de sexto de primaria del CEIP Pedro I de Tordesillas inició la mañana con la visita programada por el departamento de música al taller que el maestro organero Joaquín Lois dispone en Tordesillas. Todos acudían con la incertidumbre y también con la ilusión sobre lo que podrían encontrarse en un taller de este tipo tan desconocido para una buena parte de los humanos.

A su llega fueron recibidos por Joaquín y parte de su equipo con cercanía, abriéndoles las puertas  de un mundo casi mágico. De inmediato les fueron presentando los diferentes espacios artesanales, las diversas áreas de trabajo y las herramientas y elementos principales para la ejecución de sus labores, como: cepillos de mano, formones, gubias, sierras de cinta y de mesa, prensa, sargentos, plantillas y reglas, mandriles, soldadores y sopletes,  conos, cuernos y martillos de afinación, diapasones, calibres, escuadras, taladros y brocas. Los operarios les ofrecieron explicaciones elementales sobre los procesos para construir o restaurar un órgano desde la elaboración de los tubos hasta su montaje final. Esta actividad les ha permitido descubrir un oficio artesanal de gran valor cultural. Allí comprendieron que no solo se construyen instrumentos: se conserva la memoria, se protege la belleza, se mantiene viva la música.

Y fue entonces cuando algo cambió. En medio de la visita, surgió una revelación inesperada: ante ellos se encontraba parte del mueble y el teclado del órgano de Fermoselle, una joya del siglo XVIII construida por José Liborna de Echevarría. Aquel órgano, recién restaurado con mimo y paciencia por el equipo de Lois, esperaba su regreso a casa, a ese rincón zamorano donde volvería a llenar el aire de sonido y emoción. En ese instante, todas las miradas se posaron en Tadeo. Porque Fermoselle no es para él un nombre cualquiera. Es el lugar de sus abuelos, de sus raíces, de su historia. Es, en cierto modo, parte de quien es. Y allí estaba, frente a él, un pedazo de ese lugar tan querido, latiendo en forma de madera, tubos y silencio contenido.

Tadeo, amante de la música (es componente de la charanga “Los Atronadores” del Pulijón) y compañero fiel de varios instrumentos, sintió algo difícil de explicar: una mezcla de orgullo, emoción y asombro. No dudó en acercarse, en contemplarlo con respeto, en hacerse una foto para atrapar ese instante que ya sabía irrepetible. Pero lo más especial estaba aún por llegar: pudo adentrarse en las entrañas del órgano, recorrer sus “tripas”, descubrir sus secretos, como quien escucha el corazón de algo vivo.

Quizá en ese momento comprendió que la música no solo se escucha: también se hereda, se cuida, se siente. Y mientras salía del taller, con la emoción todavía vibrando por dentro, Tadeo sabía que aquel no era un final, sino un comienzo. Porque muy pronto, en Fermoselle, ese órgano volverá a sonar. Y cuando lo haga, él lo escuchará de una manera distinta. Como quien reconoce, entre todas las notas, un pedacito de sí mismo.

jueves, 27 de noviembre de 2025

 ¡¡AQUELLOS BAILES EN MI PUEBLO, FERMOSELLE!!

En Fermoselle, hace ya algunos años, el baile no era solo una simple actividad de ocio, sino una auténtica tradición que formaba parte del día a día del pueblo. Aquellas generaciones que vivieron en el siglo XX, especialmente las mayores, se caracterizaban por su afición al baile, y no solo por disfrutarlo, sino por su destreza en los ritmos tradicionales de la época. Se les conocía con cariño como "los bailones" y esa fama de expertos bailarines no era en absoluto exagerada.


A lo largo del siglo pasado, el pueblo fue testigo de la existencia de varios salones de baile que daban vida a las noches fermosellanas del fin de semana y también durante las fiestas patronales de agosto y de navidad. En la entrada de la plaza, a la derecha, se encontraba el baile del Chanquero, un lugar mítico para los habitantes de entonces. Más allá, en lo alto del castillo, estaba el baile de la Sociedad y también el Chapi, unos espacios amplios para la música y la danza que se convirtieron en áreas de encuentro de generaciones enteras.

Otro de los lugares en el que se podía disfrutar de una noche bailonga, aunque en momentos esporádicos durante el año, era el Casino, el cual, en su época fue un verdadero centro social. El acceso a la zona de cafetería, de juego y de baile estaba reservado solo a los socios, lo que le confería un aire exclusivo. Y aunque los tiempos de juventud de muchos de nosotros fueron diferentes, había una regla tácita: corbata obligatoria para asistir a las diferentes sesiones. No era negociable. Durante el mes de agosto, se organizaban grandes reuniones con orquesta, aunque antes de que la tecnología llegara para quedarse, el sonido lo proporcionaba una gramola que estuvo muchos años en el centro del Casino.

Las orquestas, daban vida a las tardes de baile. La de Pereruela, la de Amador de Cibanal, la de Fermoselle y especialmente la famosa de los Hermanos Moya, de Cabeza de Caballo, conocidos popularmente como "Los Chupaligas" llenaban con su música el ambiente y convertía el salón en un espacio donde se entrelazaban historias de amor, amistad y risas.

El baile no solo era un acto de diversión, sino también una verdadera prueba social. Alrededor de la pista, siempre había un círculo de butacas, donde se sentaban las madres y, a veces los padres, de los jóvenes que participaban en la danza. Su presencia no era casual, ya que, en muchos casos, servían de "vigilantes" discretos de las relaciones de sus hijos e hijas. Era casi un ritual social, una forma de asegurarse de que todo estaba en orden, de que las parejas se comportaban correctamente y de que los jóvenes obraban con respeto.


Una de las costumbres más peculiares de aquellos bailes era la forma en que se iniciaba el acto en sí. El joven –siempre eran los chicos- que quería sacar a bailar a una chica debía primero hacer la invitación, pero no siempre recibía una respuesta afirmativa. En muchos casos, las chicas rechazaban educadamente la propuesta, lo que se conocía como "dar calabazas". Pero si la invitación era aceptada, la costumbre era que el baile se hiciera en tres piezas seguidas. Aunque el chico o la chica pudieran sentirse incómodos o no disfrutar completamente de la pareja, debían aguantar la aprobación hasta el final, sin mostrar malestar.



A medida que avanzaban las horas, aquellos que se atrevían a bailar más de tres piezas se convertían en los verdaderos valientes de la pista. Además, de cara a los asistentes era tomado como una relación más seria como encaminada a algo más serio, es decir al noviazgo. Bailar en aquellas épocas era un acto de compromiso y determinación, y para los más jóvenes, un verdadero reto social. Aquellos momentos, tan llenos de tensión y emoción, quedaron grabados en la memoria colectiva del pueblo como una de las tradiciones más queridas. Así, a través de la música, el baile y las costumbres que pasaban de generación en generación, Fermoselle vivió y respiró al ritmo de sus bailes tradicionales. Los salones, las orquestas y las gramolas de antaño ya no están, pero el recuerdo de aquellos momentos sigue vivo en los corazones de los fermosellanos que, hoy más que nunca, siguen sintiendo el pulso de esa tradición de la que formaron parte. Aunque ya no se celebren tantos bailes, el alma de Fermoselle sigue bailando al son de aquellos recuerdos y las historias de los “bailones” que, con sus pasos, marcaron el ritmo de toda una época.

Los locales citados continúan en pie pero con otras actividades. El Casino alberga el hotel Rural Antiguo Casino de los Arribes, el Castillo solamente ofrece unas vistas magníficas de Fermoselle y del arribanzo (su construcción interior se encuentra abandonada) y el del Chanquero no es visible.

viernes, 5 de septiembre de 2025

 RECONOCIMIENTO AL CORO PARROQUIAL DE FERMOSELLE

 El pasado  30 de agosto se celebró en la ermita de Gracia y sus inmediaciones, situada en Villamor de Cadozos, el Día de las Comarca de Sayago. La jornada recogió un programa de actividades muy amplio con actos religiosos, gastronómicos, folclóricos, musicales y de reconocimientos.

Precisamente en este último  apartado de reconocimientos cabe destacar el dirigido a los coros de la comarca que tuvieron protagonismo durante la eucaristía y entre los que se encontraba la representación del coro parroquial de Fermoselle.


Ya el 17 de octubre de 2022, en el blog del Pulijón https://elpulijon.blogspot.com/2022/10/el-coro-parroquial-de-mi-pueblo.html se le rindió un sencillo homenaje que ahora se le refrenda desde una asociación comarcal. En esa fecha escribimos:” Cumplimos con un deseo que lleva esperando unos cuantos meses en el “baúl bloguero” del Pulijón y ha llegado el momento de materializarlo. Se trata de hacer una especie de homenaje a un grupo de mujeres que forman el  coro parroquial. Fermoselle está en deuda con estas mujeres, que varían en número dependiendo de la época del año, y que desde hace muchísimo tiempo vienen dinamizando las eucaristías dominicales con sus cánticos siempre actualizados. Su dedicatoria a esta actividad altruista, y que es muy apreciada y aplaudida por aquellas personas que asisten a los oficios religiosos, se extiende no solo a los domingos sino a cualquier día en el que se celebre algo especial. Siempre están dispuestas a poner su tiempo y sus voces al servicio de los demás.”


Ahora nos congratula que haya sido así y les damos la enhorabuena a ese grupo de mujeres que ensayan semanalmente durante todo el año. Esperamos y confiamos que continúen con esa labor de entrega a los demás.

Esta mañana festiva también hubo tiempo para la diversión. Pues para animar el ambiente de la campa acudieron tres  Tamborileros de la Asociación “Juan de la Encina” de Fermoselle. Han participado en otras ocasiones y de verdad  que crearon un clima de fiesta que impregnó a los asistentes quienes les correspondieron con sus cánticos y bailes tradicionales. Es de agradecer este aporte de los tamborileros que se toman muy en serio esta y otras fiestas de la comarca.

Y por último, queremos felicitar a Jaime Fontanillo, socio del Pulijón, por el reconocimiento que se le hizo en el apartado de “empresa del año”.

Desde el Pulijón felicitaciones compartidas con todos.

(Algunas imágenes están tomadas de la Opinión de Zamora)

lunes, 18 de noviembre de 2024

ACEITUNEROS DE FERMOSELLE

Extraordinario fin de semana vivido en Fermoselle con unos días de un tiempo atmosférico magnífico y fechas de apañar la aceituna. El casco urbano de Fermoselle se notaba vaciado de sus gentes; la eucaristía dominical en la parroquia pobrísima en cuanto asistencia de fieles; los bares que han permanecido abiertos repletos de turistas degustando las deliciosas tapas y los vinos de Arribes; las calles en silencio sepulcral solo roto por las aventadoras afanadas en el limpiado de las aceitunas; vehículos de carga y todoterrenos accediendo a la Villa repletos de recipientes de plástico cargados “a tope” después de recoger el fruto del trabajo de olivareros y aceituneros, hombres y mujeres, repartidos por todo el término municipal...


y es que en Fermoselle la almazara, sección dependiente de la Cooperativa Virgen de la Bandera, ha abierto sus puertas a la recogida  de las aceitunas. Durante muchos días, una gran parte de vecinos se dedicarán al laboreo de recolectar este producto agrícola que bien triturado proporcionará el llamado “oro líquido” y que denominamos como aceite. 

Cuadrillas formadas por familiares y amigos comparten las diferentes tareas con el fin común de dejar limpios los olivos de un fruto muy apreciado por los fermosellanos. Con el tiempo se olvidó un trabajo duro y hasta peligroso ante la necesidad de encaramarse en los árboles y a base del ordeño  llenar las alforjas. Ahora sigue siendo una tarea algo más suavizada con el uso de las redes y las máquinas vareadoras.



Pero no se puede ir por libre, para ello es la propia almazara quien marca unas reglas de obligado cumplimiento para los que lleven a sus tolvas la aceituna. Entre otras aparecen: la prohibición de recoger aceituna del suelo y en caso de mal tiempo, protegerlas cubriéndolas con lonas. Hay que entregarla limpia de ramas y hojas. Se limita la entrega de aceituna a un máximo de 1.500 kilos por día y socio.

Roberto Fariza, productor afamado y experto en el cultivo de la vid y del olivo me comenta que “la variedad principal de aceituna es la “manzanilla”, habiendo como un 1% ó 2% de “cornicabra”. El porcentaje de aceite por cada 100 kilos es de un 7% de aceite, algo bajo, pues al haber abierto  la campaña este año algo más pronto aún está algo verde, lo que hace que dé menos cantidad de líquido, pero de mayor calidad. A medida que aparezcan los fríos, la aceituna irá perdiendo agua y peso aumentando su  rendimiento. 

Este año se prevé una gran cosecha, después de dos años muy malos. La aceituna está muy sana y como en Fermoselle generalmente no se utilizan sulfatos ni pesticidas hace que el aceite extraído sea prácticamente “ecológica”. Además, el cultivo se ha visto  favorecido por las lluvias en la primavera y el otoño, muy propicias para el ciclo de la aceituna, a diferencia del año pasado que estropearon la floraciónY algo tradicional para los fermosellanos, muchos olivicultores destinan una pequeña parte de la cosecha "al sabroseo". Es la selección más caprichosa de las olivas para disfrutar en la mesa previa preparación con sosa y tras los oportunos cambios de agua, se componen "con ajo, laurel, tomillo, romero, sal y aceite"

Es tanto el interés que despierta esta tarea de la recolección que los medios de comunicación escrita y visual hacen acto de presencia estos días por la Villa para recoger imágenes e información, como es el caso de la cadena 8 de cyltv, cuyo reportaje se puede seguir en este post.



Y para los que en estos días se dedican a varear el olivo ahí va esta antigua letrilla:


“Apañando aceitunas

se hacen las bodas,

y el que no va a aceitunas

no se enamora.”


Ofrezco un video realizado por TV Zamora en 2.016 en el que se muestra  a Ricardo Regojo Díez conocido como “El Largo”, fallecido hace varios años, elaborando el aceite a la antigua usanza en su almazara hoy ya desaparecida y transformada en el “museo del aceite” por la empresa DourOliva

https://www.youtube.com/watch?v=dPFsJ7-Sk-A&t=59s

jueves, 9 de mayo de 2024

 FERMOSELLE Y TORDESILLAS 

UNIDAS POR UN ÓRGANO

¿A cuenta de qué viene este titular? se preguntarán los lectores de este post. La explicación es sencilla; resulta que, como es sabido, el órgano de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Fermoselle se encuentra en muy mal estado y para salvarlo se ha pedido la colaboración de Joaquín Lois, organero ubicado en Tordesillas. Desde algo más de un mes ya reposa en su taller finalizando la eliminación de los xilófagos y posteriormente iniciar su restauración definitiva. De ahí esa unión entre ambas localidades.



El actual órgano de Fermoselle fue  construido en 1774 por Joseph Liborna de Echavarría, pero no para montarlo directamente en Fermoselle, sino que ha conocido hasta tres emplazamientos diferentes. El primero correspondió al convento de las Madres Comendadoras de San Juan de Jerusalén de Zamora. Este órgano no ha sido el único que sonó en la parroquia, pues están documentados otros dos: uno construido por Roque de Larra en 1777 y otro anónimo del siglo XVI. El de Liborna se trasladó hasta Fermoselle en 1894, para reemplazar el de Roque de Larra que estaba en malas condiciones. En este año de 2024 se cumplen 250 años de su construcción y 130 de su instalación en Fermoselle.



Siendo D. Ángel Peláez Uña responsable de la rectoral de la Asunción se llevó a cabo una puesta a punto un tanto superficial, pues con anterioridad llevaba en desuso desde el fallecimiento en 1935 del último organista, Agustín Castaño.


El montante económico de su restauración se eleva a 120.000 €. De ellos 20.000 proceden de las diferentes cuestaciones y donaciones populares, siendo el resto de 100.000 aportados entre el Obispado y la Diputación Provincial.



En cuanto al taller de organería que el maestro organero segoviano Joaquín Lois Cabello dirige en Tordesillas, decir que está dedicado a la construcción y restauración de órganos de tubos desde 1985, aunque su actividad en este campo la inició en 1972.




Como parte fundamental de su actividad siempre está presente la investigación histórica acerca de los instrumentos que se restauran, sus orígenes y las técnicas que los hicieron realidad. Con este motivo el estudio de documentos y publicaciones, así como la visita de instrumentos en las más diversas regiones son una actividad habitual.




La convicción de que cada repertorio exige un tipo de instrumento en fuerte sintonía con la estética de los instrumentos sobre los que fue concebido ha animado a su taller a desarrollar un proyecto para propiciar el estudio del repertorio organístico español fuera de nuestras fronteras realizando instrumentos nuevos en este estilo.


Actualmente componen el taller de forma estable siete personas altamente cualificadas, colaborando con profesionales de otras especialidades para trabajos específicos como restauración de policromías, investigación histórica, etc.

viernes, 29 de marzo de 2024

 JUEVES SANTO PARA RECORDAR EN FERMOSELLE

No pudo  ser. Los malos augurios que se venían pronosticando desde hace varias jornadas por los técnicos en meteorología sobre  Fermoselle se cumplieron con exactitud y sin compasión de nadie ni de nada. El frío, el fuerte viento y especialmente la pertinaz lluvia durante prácticamente  todo el día no dieron tregua para que las imágenes saliesen de la parroquia. Allí quedaron como secuestradas acompañadas  por cofrades y fieles que, a ratos, confiaban que se produjese algún cambio atmosférico, pero siempre sin atisbos de que los constantes aguaceros pudiesen  remitir.

Dos desfiles procesionales estaban programados para salir a las calles con la participación de tres imágenes que se muestran durante el año en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. La procesión del Nazareno y la del Silencio.

La primera se debía de realizar a media tarde una vez finalizada la eucaristía de la “Última cena del Señor”. En ella procesionarían las  imágenes de la Virgen de la Soledad y la de Jesús Nazareno. El itinerario a recorrer se extiende desde la propia parroquia en el casco antiguo de la localidad hasta un sencillo calvario, junto al cementerio, rotando en torno al “descendimiento” (monumento religioso formado por cuatro columnas dóricas de piedra muy sencillas, con sus respectivos capiteles y arquitrabes, todo rematado con un tejadillo a cuatro aguas y veleta. En el centro, sobre una peana, se erige una cruz de madera donde se cuelga el “sudario”). Ambas imágenes de vestir se encontraban bellamente engalanadas para la ocasión ancladas en sus andas de ruedas. 

Llegada la hora de salida los ánimos se desvanecieron ante la decisión de la suspensión de la procesión. Caras de tristeza con gestos de rabia contenida se hicieron visibles entre el público congregado en el templo. Mas no finalizó aquí la tarde, pues en un improvisado desfile y a los compases de la música, los portadores de ambas imágenes las “bailaron” a través del pasillo central incluyendo un encuentro entre Madre e Hijo acompañados de los aplausos de los asistentes.


Y llegaron las 23,30 de la noche. Era la hora de iniciar la segunda de las procesiones conocida popularmente como “la del silencio” y  que exhibe una magnífica y hermosa talla de madera del Bendito Cristo de la Agonía. 


En este caso, la cofradía al completo, con su vestimenta morada y los respectivos aditamentos, las autoridades, la banda de música procedente de Portugal se encontraban en un templo con casi el aforo completo dispuestos a cumplir con el cometido nocturno. El sacerdote oficiante tomó el juramento de prestar absoluto silencio durante todo el acto procesional que fue aceptado en voz alta y clara. 

El itinerario de larga distancia circunda buena parte de la Villa pasando por la Plaza Vieja, El Seco, Santa Colomba, el Arco y hasta la parroquia. Existía mucho pesimismo y había temor a lo que posteriormente sobrevino. Los responsables de la cofradía deciden suspender la salida del paso al comprobar que la lluvia no cesaba. Las lágrimas resbalaron por las mejillas  de los cofrades más pequeños y seguro que también  inundaron los corazones de muchos de los mayores. “Todo el año esperando este momento tan emotivo y emocional para nada” era el comentario más generalizado. 



Pero al igual que por la tarde se opta por simular la procesión en el interior del tempo. Así, acompañados por las marchas de la banda portuguesa, los cargadores, alternando en algunos de los pases, en esta ocasión a hombros, movieron de forma acompasada  con un vaivén milimetrado y preciso al Cristo de la Agonía. Bello y emotivo espectáculo visual. El acto se completó con un concierto a cargo de la banda de música.

Volviendo al titular de cabecera…Jueves Santo para recordar, o tal vez olvidar, en Fermoselle.

Fuente imágenes: Guerra de Colores