AL PULIJÓN
En el encuentro de poetas
celebrado en la planta noble del Pulijón intervino, como lo viene haciendo en
las XVII dediciones del “Atardecer Poético”; Eduardo Rodríguez Moset,
fermosellano de adopción y de corazón. En esta ocasión uno de los poemas se lo
dedicó a la peña “El Pulijón” y lo queremos, con su permiso, compartir con
nuestros socios y lectores de esta página.
En
Fermoselle hay una peña,
que despierta admiración,
los socios, presumen de ella.
La Gran Peña de “El Pulijón”.
Nació
en Basauri, lejos del Duero,
una peña, con nombre de amor sincero.
La llamaron Pulijón, de raíz emigrante,
que mira hacia su tierra, siempre pujante.
La
cultura, es su bandera,
es su estandarte el Pulijón.
Para los socios, es una estrella
que llevan guardada en su corazón.
Chisporrotea
la tea encendida,
como un testimonio de siglos atrás.
Y cada paso que da en calles y esquinas,
suena, como un susurro de lo ancestral.
En
Agosto, la Peña sale a la calle,
siempre en cabeza “la pez y el fuego”
marcan el ritmo, marcan la senda,
como testigos de un tiempo nuevo.
Cuando
por San Agustín la villa se enciende,
la peña ofrece risa, luz, júbilo y canto,
limonada en la bodega, alegría que prende,
y al son del tamboril vuelve el encanto.
Fermoselle,
hecha de piedra y de cielo,
villa de vino, aceite, canto y anhelo,
cuando en tus fiestas resuena el tambor,
la peña, siempre responde con risa y fervor.
Eduardo
Rodríguez Moset

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