viernes, 3 de julio de 2026

 PANCARTA DEL PULIJÓN…AGOSTO 1985

Para comprender plenamente el mensaje que la peña El Pulijón quiso transmitir en la pancarta que desfiló durante las jornadas festivas de 1985, protagonizada por la ya recurrente dicotomía sobre la ubicación de la plaza de toros —en el Paseo o en la Plaza Mayor—, resulta conveniente acudir al testimonio de quien entonces ocupaba la alcaldía de Fermoselle. 

Es el propio Hermenegildo Píriz quien, desde su condición de alcalde en aquel momento, aporta las claves necesarias para contextualizar un debate que, más allá de una simple cuestión de emplazamiento, reflejaba distintas sensibilidades y maneras de entender la celebración de las fiestas locales: “Desde mi puesto en la Alcaldía tengo que comprender las dos posturas e incluso pienso que hubiera sido muy fácil contentar a todos los vecinos si, manteniendo la plaza portátil para los espectáculos “grandes”, se hubieran instalado las talanqueras en la plaza del Ayuntamiento para correr las vaquillas y participar en las verbenas populares”.


El Pulijón así lo entendió y  en el titular, con letras mayúsculas, se recoge “PROGRESO Y TRADICIÓN” acompañado de unas imágenes del nuevo coso metálico y de la secuencia del encierro en el momento de tomar la curva cerradísima hacia la calle Portal del Villar siguiendo la señal vertical y la indicación del agente de tráfico. A este respecto, Emilio García, tesorero del Pulijón aclara en la prensa la posición de nuestra sociedad: “La tradición está en las talanqueras y, por tanto, no había que suprimirlas de la plaza”.
A nivel de vecindario hubo opiniones para todos los gustos. Como dato “histórico” nos queda la imagen de la plaza mayor un tanto desabrida al trasladarse todos los festejos a la nueva plaza montada al final del Paseo.


El programa del Ayuntamiento ofreció tres encierros urbanos (uno con vacas), dos novilladas, un espectáculo cómico-taurino-musical a cargo del "Platanito", varias verbenas y sendos conciertos con las actuaciones de Manolo Escobar y “Los Chichos”.

Sobre El Pulijón trascribimos del Correo de Zamora: “El nombre de El Pulijón fue adoptado por un colectivo de hijos de la localidad, que en su mayoría trabajaba lejos del pueblo que les vio nacer. Nació así una “peña” con la intención de actuar como piedra de toque en un pueblo dormido por el cansancio y los años”.


Tal y como señalaba el periodista, nuestras actividades giraron en torno a varios ejes fundamentales que pretendían dar cabida a todos los públicos y sensibilidades. La cultura ocupó un lugar destacado con la organización de conferencias y un concurso de dibujo y poesía; el deporte tuvo también un protagonismo especial mediante la celebración de partidos de pelota a mano en el frontón del castillo, encuentros de fútbol en La Barcera y una concurrida carrera popular. 

El apartado lúdico estuvo representado por una amplia variedad de juegos y pruebas dirigidas tanto a niños como a mayores, mientras que la tradición encontró su mejor expresión en el concurso de tamborileros, fiel reflejo de nuestras raíces y del rico patrimonio etnográfico de la villa. Todo ello estuvo acompañado por animados pasacalles que recorrieron los barrios y rincones de la localidad, llevando el ambiente festivo a cada calle y convirtiendo la participación vecinal en uno de los rasgos más característicos de aquellas jornadas.

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