viernes, 10 de abril de 2020

DETALLES
Para finalizar el tríptico de la Semana Santa virtual de 2.020 de Fermoselle me detengo en lo que llamo DETALLES. Con ellos quiero reflejar situaciones y elementos que no se observan cuando se participa en las procesiones. Al final aparecen dos audiovisuales correspondientes a la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. Salud para todos.



Manso, con la cruz acuestas,
los ojos mirando al suelo,
en actitud compasiva
va doblado y sin aliento.
El cabello por la espalda
en cascada va cayendo
y un trenzado, por corona,
a sus sienes pone cerco.







     Qué espada de dolor, 
Virgen María,
mirar a Dios, tu hijo, maltratado,
el verlo con la cruz desamparado!
¡Qué luz de sufrimiento 

en negro día!


Cuerpo de Cristo yacente
sobre brocado y madera.
El silencio se supera
mudo…terrible…imponente.
¡Dios ha muerto!


     


Tendido así en el suelo,
en urna de cristal,
Cristo Yacente,
a ti, con gran anhelo
y espíritu doliente,
te implora Fermoselle penitente.


      Tras morir en el Calvario,
descendieron con amor
a Jesús, tras desclavarlo
de la cruz donde expiró.

Se despidieron llorando
y su bendición les echa;
hasta la resurrección
que con mucha fe 
la esperan 


Es noche de silencio
cautivadora de ideas.
La luz que se hace cirio
desparrama sombras, sendas
en iluminadas piedras
para recostar palabras
como gritos proclamando 




 Hoy, que con los hombres voy,
viendo a Jesús padecer,
interrogándome estoy:
¿Somos los hombres de hoy
aquellos niños de ayer?





miércoles, 8 de abril de 2020

¡¡MOMENTOS!! 
En Fermoselle siempre se han celebrado las procesiones de Semana Santa con mucho fervor, respeto y cariño. Se trata de unas procesiones, 5 en total (la del Nazareno, la del Silencio, la del Encuentro, la del Santo Entierro y la de la Resurrección), muy humildes, sin boatos y muy participativas. Se inician en la parroquia y después de largos recorridos finalizan en el mismo punto de partida. En cada una se procesionan dos pasos y durante su desarrollo se alternan las marchas de una banda de música con las canciones tradicionales semanasanteras entonadas por las gentes participantes dirigidas por el sacerdote, siempre revestido. Ninguna tiene cofradía propia por lo que todas las tareas que implican su desarrollo recaen sobre personas voluntarias.
La procesión del Cristo de la Agonía se diferencia de las demás porque se realiza a media noche del Jueves Santo después de que los cofrades “juran guardar silencio”, se procesiona solamente una talla, el recorrido sigue las principales calles de la Villa y los componentes de la cofradía visten túnica y capirote de color morado junto a una capa blanca.

Recordemos varios  MOMENTOS que seguro nos traerán recuerdos que este año no podremos contemplar en directo. Completan las imágenes unas citas de los Libros Sagrados.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”












“El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.












“Jesús sabía que ya había hecho todo lo que Dios le había ordenado. Por eso, y para que se cumpliera lo que dice la Biblia, dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre. Entonces empaparon una esponja en el vinagre, la ataron a una rama, y la acercaron a la boca de Jesús. Él probó el vinagre y dijo: «Todo está cumplido». Luego, inclinó su cabeza y murió”.

“El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres".




“Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí”.




“Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.” 



“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.



“Señor Jesús, reconozco que eres Dios y que moriste por mí, en esta hora te pido perdón por todos mis pecados, te pido perdón por todo el tiempo que estuve lejos de ti, hoy quiero que me aceptes en tu redil, 



¡Si él murió por mí, hoy yo quiero vivir para Él!

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.” 


















martes, 7 de abril de 2020

MISERERE AL CRISTO DE LA AGONÍA
El canto religioso del Miserere fue creado por Gregorio Allegri en torno al año 1.638. Lo compuso para ser cantado en latín el miércoles y el viernes de Semana Santa en la Capilla Sixtina (Basílica de San Pedro en el Vaticano). Musicaliza el Salmo 51 en el que se narra la visita del profesa Natán al rey David por haber cometido un adulterio, de ahí que también se le conozca como el Salmo de David.
En Fermoselle siempre se lo oí interpretar a capela a Ramiro, sacristán de la parroquia, los días de Semana Santa dirigiendo a los cofrades de la “Orden Tercera de San Francisco”. Posteriormente también la entonaron, con mucho acierto, Anselmo Fortuna y Jesús Varas. En la actualidad el coro de los cofrades de Nuestro Señor de la Agonía la canta el Miércoles Santo durante la “Procesión Nocturna del Silencio” en diferentes momentos del recorrido.


 Ten piedad de mí, oh Dios,
Conforme a tu misericordia:
Conforme a la multitud de tus piedades
Borra mis rebeliones.


Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones;
Y mi pecado está siempre delante de mí.


A ti, a ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos:
Porque seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.


He aquí,
En maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.


He aquí,
Tú amas la verdad en lo íntimo:
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con hisopo, y será limpio:


Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría;
Y se recrearán los huesos que has abatido.
Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.


Crea en mí, oh Dios,
Un corazón limpio;
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti;



Y no quites de mí tu santo espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salud;
Y el espíritu libre me sustente.
Enseñaré á los prevaricadores tus caminos;


Y los pecadores se convertirán a ti.
Líbrame de homicidios, oh Dios,

Dios de mi salud:


Cantará mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios;
Y publicará mi boca tu alabanza.


Porque no quieres tu sacrificio,
Que yo daría;
No quieres holocausto.


Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado:
Al corazón contrito y humillado
No despreciarás tú, oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia á Sión:


Edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

El holocausto ú ofrenda del todo quemada:
Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.


domingo, 5 de abril de 2020

SEMANA SANTA EN SILENCIO
¡Quién iba a pensar hace un par de meses que viviríamos una Semana Santa enclaustrados en nuestros hogares  o en los centros sanitarios sin la posibilidad de participar activamente, aunque solo fuese con la presencia física, de los diferentes actos religiosos y de las procesiones que cada año se programan en Fermoselle! Pues esa es la cruda realidad. 
Nos hemos encontrado, sin buscarla y sin quererla, con una situación tan crítica y triste a la vez que nos imposibilita salir a los templos y a las calles para compartir oraciones, cánticos, silencios, toques de trompeta, tertulias con los amigos, cercanía a los vecinos, saludos a los forasteros, es decir, todo aquello que cada año se repetía en estos días religioso-vacacionales en la Villa de los Arribes.
Hay que sacar fuerzas de flaqueza y lo mejor de cada uno para enfrentarnos con coraje al virus que nos aterra con la esperanza de derrotarle lo antes posible. Todos unidos y remando en la misma dirección lo conseguiremos.
Mientras tanto, y desde nuestros hogares, tratemos de celebrar con recogimiento, con seriedad, con pasión  y con alegría, a través de los medios de comunicación, los momentos esenciales de la Pasión y Resurrección de Cristo.
No veremos salir nuestras imágenes a través de la estrecha portada de la parroquial, no contemplaremos su tránsito por la Cruz de la Cárcel y la Plaza Vieja, no las acompañaremos por la Portilla, no giraremos en torno al Descendimiento y no regresaremos al pueblo con la conciencia de haber cumplido con esta devoción popular de cada año. Pero tiempos mejores vendrán en los que volvamos a nuestras costumbres y tradiciones semanasanteras dejando para el recuerdo, para el mal recuerdo, un mes de abril del 2.020 en el que la Semana Santa se transformó en una retahíla de imágenes que pasaban a través de la pequeña pantalla y que nos sirvieron como “alimento” a falta de las reales por culpa de un ser casi invisible que tuvo “bajo sus intenciones malignas” al mundo entero al igual que a Fermoselle y sus gentes y que será recordado por el hiperbólico nombre de Coronavirus o COVID-19. De momento NOS QUEDEMOS EN CASA.