LA ILUSIÓN MADRUGA
PARA VESTIR DE SUERTE
AL PULIJÓN
Hay gestos que, por sencillos que parezcan, hablan por sí solos del cariño y del arraigo que despierta la peña El Pulijón entre los fermosellanos y entre quienes, aun viviendo lejos, mantienen intacto su vínculo con Fermoselle. Historias como la que hoy compartimos son una buena prueba de ello.
Nuestro socio Roberto Fariza nos ha hecho llegar un episodio tan curioso como entrañable, del que además ha sido protagonista. Hace unos días recibió la llamada de un joven interesado en adquirir uno de los décimos de la lotería de Navidad que cada año distribuye El Pulijón. No era una petición cualquiera.
Al otro lado del teléfono estaba Axier, descendiente de fermosellanos y
nieto de Diamantino, vecino muy
conocido de la zona de La Palombera.
Desde hace ya varios años, Axier mantiene una tradición muy especial:
desplazarse desde Ávila, donde
reside, para hacerse con su décimo de la lotería del Pulijón. Un viaje que
realiza con la misma ilusión con la que tantos esperan que la suerte llame a su
puerta.
Este año su empeño ha ido un paso más allá. Junto a su esposa salió de Ávila a las cinco de la madrugada y, a las ocho y media, ya se encontraba en Fermoselle para encontrarse con Roberto Fariza. Allí recibió un décimo muy especial: el primero que se entrega este año, correspondiente a la serie 1 del número 59509. Cumplido el objetivo, la pareja emprendió de nuevo el viaje de regreso.
Más allá del propio décimo, este
gesto simboliza algo mucho más importante: el cariño hacia las raíces, la
fidelidad a las tradiciones y la confianza depositada, año tras año, en una
iniciativa que reúne a fermosellanos repartidos por toda España e incluso por
el extranjero.
Desde El Pulijón queremos agradecer a Axier y a su mujer este bonito
ejemplo de compromiso y de afecto hacia nuestra peña y hacia Fermoselle. Ojalá
la diosa Fortuna recompense su madrugón y su ilusión, y que el 59509 reparta suerte entre ellos y
entre todos los que, en las próximas semanas, se hagan con un décimo.
Porque, al fin y al cabo, la lotería
también se juega con esperanza… y esa esperanza, una vez más, ha comenzado su
camino antes de que amaneciera.
¡Salud y
mucha suerte, Axier!
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