jueves, 30 de julio de 2026

 EL FUEGO VUELVE A HERIR EL ALMA DE LOS ARRIBES

Los malos hados del destino vuelven a cebarse con la comarca de los Arribes y, de manera muy especial, con Fermoselle. Uno de esos hados temibles tiene nombre propio: el fuego. Un enemigo que regresa una y otra vez para recordarnos la enorme fragilidad de un territorio tan bello como castigado.

El dios Vulcano se ha mostrado nuevamente implacable con estas tierras del oeste zamorano. A la constante pérdida de población, al envejecimiento de nuestros pueblos y al abandono progresivo del medio rural, se suma ahora la destrucción de aquello que durante generaciones fue fuente de vida y de riqueza. Una riqueza modesta, sí, pero suficiente para mantener familias, cuidar el paisaje y conservar un patrimonio natural que hoy contemplamos con el corazón encogido.


No nos dan respiro.

Siempre hemos considerado los Arribes como un auténtico vergel, un espacio privilegiado cuya extraordinaria riqueza paisajística ha sido reconocida con figuras de protección tan importantes como el Parque Natural de Arribes del Duero y la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica. Sin embargo, junto a esos merecidos reconocimientos, la realidad del monte nos devuelve una imagen preocupante: extensas zonas abandonadas, vegetación seca acumulada durante años y una falta evidente de gestión que convierte cualquier chispa en una amenaza de consecuencias imprevisibles.

Cuando el fuego encuentra un territorio así, alimentado además por las altas temperaturas, la sequedad y el viento, detenerlo se convierte en una batalla desigual. Y mientras las llamas avanzan, miles de vecinos vivimos pendientes de una llamada, de una noticia o de un cambio en la dirección del viento, esperando casi un milagro que ponga fin a esta nueva pesadilla.

Algo tendrá que hacerse. Y habrá que hacerlo desde todos los ámbitos: administraciones, instituciones y sociedad. No basta con lamentarse cuando el incendio ya está declarado. La verdadera lucha comienza mucho antes, con la prevención, la limpieza y el aprovechamiento racional del monte, recuperando, en la medida de lo posible, ese equilibrio que durante siglos mantuvieron agricultores, ganaderos y vecinos con su trabajo diario.

Es fácil buscar explicaciones generales o recurrir a grandes debates sobre el clima. Sin duda, las condiciones meteorológicas pueden favorecer la propagación de los incendios, pero también es legítimo preguntarse si se está haciendo todo lo posible para gestionar adecuadamente nuestros montes y reducir el combustible vegetal acumulado. Esa reflexión merece hacerse con serenidad, con rigor y, sobre todo, con la voluntad de evitar que estas tragedias vuelvan a repetirse.

Lo que nadie puede discutir es la realidad que hoy tenemos delante de nuestros ojos. Nuestros Arribes han quedado nuevamente asolados, abrasados y heridos por la violencia del fuego. Han desaparecido masas forestales, cultivos, hábitats naturales y parte de un paisaje que forma parte de nuestra memoria colectiva. Pasarán muchos años hasta que la flora y la fauna recuperen, siquiera parcialmente, la riqueza que conocimos

Y no es la primera vez.

El 27 de agosto de 2017 escribíamos en este mismo blog una reflexión tras el gravísimo incendio que entonces conmocionó a Fermoselle. Terminábamos aquel artículo con estas palabras:

«Es necesario que se estudien, por parte de quien corresponda, las causas que han producido la rápida propagación del fuego que ha llegado a las mismas puertas del pueblo; que se revisen las bases que se contemplan en el documento sobre el Parque Natural de Arribes del Duero… Es necesario que no se produzcan nunca más estos lamentables hechos y situaciones que tanto enervan el sentir de los fermosellanos.»

Han pasado casi nueve años.

Lamentablemente, hoy esas palabras siguen teniendo la misma vigencia. Ojalá llegue el día en que podamos releerlas únicamente como el recuerdo de un pasado superado y no como la crónica repetida de una tragedia que vuelve una y otra vez.

Desde la Asociación Cultural El Pulijón queremos expresar todo nuestro apoyo y solidaridad con quienes están luchando contra este incendio, con los vecinos que viven horas de incertidumbre y con todos aquellos que han visto amenazadas sus propiedades, sus cultivos o su forma de vida.

Confiamos en que las llamas sean definitivamente controladas cuanto antes y que, una vez superada la emergencia, llegue el momento de reflexionar, aprender y actuar para que nuestros Arribes nunca más vuelvan a sufrir una devastación semejante.

Porque los Arribes no son solo un paisaje.

Son nuestra historia.

Son nuestra identidad.

Y también forman parte del legado que tenemos la obligación de conservar para las generaciones futuras.

Desde la Asociación Cultural El Pulijón deseamos de todo corazón mucha fuerza, ánimo y esperanza a Fermoselle y a todos sus vecinos.

miércoles, 29 de julio de 2026

 EMILIO SE JUBILA DE SU FRUTERÍA PERO CONTINÚA EN EL PULIJÓN

Continuando con la línea del post anterior, en el medio de comunicación vizcaíno de El Correo (https://www.elcorreo.com/bizkaiadmoda/moda/cierra-mercado-sagarminaga-despues-40-anos-clientes-familia-20260717173149-nt.html se nos informa de lo siguiente: “Cierra el mercado de Sagarmínaga tras 40 años, en Bilbao”

De los tres últimos comerciantes en dicho centro comercial se encontraba nuestro socio del Pulijón Emilio Alfonso, “Emilín”, para los amigos. Él mismo nos cuenta, a través del informante, de sus inicios de emprendedor en dicho establecimiento con su frutería denominada “Madaria”: «Se inauguró en la primera quincena del mes de febrero de 1986», rememora Emilio Alfonso, comerciante de cuarta generación que ha regentado su frutería desde aquel lejano primer día y que se jubila esta misma semana. «Fue curioso porque cuando abrimos había un montón de gente y ese mes, durante la segunda quincena de febrero, estuve regalando dos kilos de manzanas a cada clienta. Igual me fundí 4.000 kilos de manzanas de regalo». Fue una apertura por todo lo alto, con generosas promociones y hasta el sorteo de un coche, un Seat Panda rojo, que se llevó una vecina que vivía justo delante del nuevo mercado.

El éxito fue inmediato con una gran afluencia de público y los puestos repletos de gente comprando.

Emilio, en su frutería, siempre tuvo muy claro cómo atraer a la gente. «Yo doy a oler el melocotón. ¿Cuánto hace que la gente no huele un melocotón? Esa es la forma de ganarte un cliente», asegura. Además, ha hecho gala de sus conocimientos y no ha parado de dar consejos a sus asiduos. «Antes, entre las señoras mayores, había mucha costumbre de cocer las verduras. Las acelgas, la coliflor, las vainas... Y hoy en día, cuanto más cuezas todo eso es peor. Cocías las espinacas y era como un puré. Hoy en día te llevas unas espinacas, las salteas simplemente con un poco de aceite, un poco de ajo, y están muy buenas, no pierden propiedades. Y con todo lo demás, igual. Una lombarda, que la gente no come lombarda porque no sabe cocinarla. Y es un producto que está buenísimo. Lo escaldas un poco, lo salteas, le echas un poco de pimentón y un poco de ajo. Se lo explicas a la gente y luego vuelven y te reconocen lo bueno que estaba. Y quedan agradecidos».

Emilín, junto a su esposa en Bilbao y su hermana Pilar en Basauri continuaron los pasos de sus padres Iluminada y José, ya fallecidos, que regentaron durante muchos años la frutería más conocida en el barrio de Basoselay  donde residía una numerosa colonia de fermosellanos y donde prendió el germen de lo que pronto cumplirá 53 años. Hablamos de la Asociación Cultural “El Pulijón”. Todos han sido socios desde su inicio, colaboradores de primera fila, pues entre otras aportaciones se han encargado de regalar la fruta que se ofrece a los participantes en la Carrera Popular que se celebra desde hace varios años el “Viernes de Toros”


Emilio Alfonso ha ido colocando en su escaparate, diariamente, un cartel con la cuenta atrás para su jubilación. Se marcha con la satisfacción de todo lo vivido y ya piensa en cómo va a entretenerse a partir de ahora.


Desde el Pulijón pedimos para que el jubileo de ambos perdure en el tiempo y nos sigan acompañando físicamente.

¡¡Salud, amigos!

martes, 28 de julio de 2026

 EN “LOS NIETOS” DE BRIONES SE RESPIRA FERMOSELLANISMO

En el transcurso de este mes de julio, a punto de finalizar, ha sido noticia en un medio de comunicación riojano una familia de socios del Pulijón que por su interés la traemos a nuestra ventana informativa para dar visibilidad a su trayectoria.

En NueveCuatroUno de La Rioja (https://nuevecuatrouno.com/2026/07/14/de-barcelona-a-briones-para-fortalecer-los-lazos-con-los-nietos-14-de-julio/) se nos presenta un trabajo en el que se recoge la actividad que realizan Raquel y Claudio en su complejo hotelero ubicado en Briones. Esta pareja de emprendedores dejaron Barcelona, donde habían desarrollado durante dos décadas su vida laboral como peluqueros, para hacerse cargo del proyecto familiar creado por sus padres Carmen y Paco en este rincón riojano. Paco  había dedicado toda su vida  a la construcción en la zona del gran Bilbao. En un momento determinado decidieron levantar una serie de apartamentos en Briones para ponerlos a la venta, pero la mala suerte de la “crisis del ladrillo” frenó ese objetivo. En ese momento todo lo que habían logrado a base de mucho esfuerzo de todo tipo, tesón y una gran carga de ilusión se les vino abajo y decidieron reconvertirlos en apartamentos turísticos rurales. Poco a poco comenzó a dar los frutos deseados.

Cuando hubo que poner nombre a esa iniciativa, no lo dudaron. Los nietos comenzaron a estar de por medio y como reconocimiento a todos ellos los denominaron apartamentos y restaurante “Los Nietos”. Habían acertado.


En palabras del informante del medio de comunicación así funciona: “Los Nietos de Briones recibe cada día a quienes buscan sentarse a una mesa donde la cocina tradicional riojana sigue marcando el ritmo. Caparrones, patatas a la riojana, verduras de temporada, chuletillas al sarmiento, carnes y pescados a la brasa o asados elaborados en horno de barro forman parte de una carta donde casi todo se prepara de manera artesanal. «Todo lo que hacía mi madre pero en cazuelas más grandes», resume Raquel Fernández para explicar una filosofía culinaria que apuesta por cocinar cada elaboración con tiempo, elaborar sus propios rellenos, croquetas o postres y renunciar a ampliar la oferta si eso significa perder calidad. «Cuando se acaban, se acaban», explica convencida. En esta casa de comidas aseguran que es mejor ofrecer menos variedad que recurrir al producto congelado.”


Como socios del Pulijón, magníficos colaboradores y a los que les tenemos un gran aprecio, tanto a Carmen, Paco y a sus hijos, les deseamos un futuro próspero que de seguro continuará consolidándose como foco de buen turismo en la Rioja.

“Enhorabuena, amigos”

sábado, 25 de julio de 2026

 AGOSTO, EL MES GRANDE DE FERMOSELLE

Ya se divisa en el horizonte el mes de agosto, el mes grande de Fermoselle. El mes que huele a pueblo, a reencuentros y a fiesta; el mes en el que las calles vuelven a llenarse de voces conocidas y las casas recuperan la vida que durante buena parte del año permanece en silencio.

No es exagerado decir que agosto es el mes de las fiestas. Basta con echar un vistazo al calendario para comprobar que apenas hay jornada sin algún motivo para reunirse. Y, conforme avanza el mes, especialmente en su segunda quincena, la Villa del Arribanzo se transforma en un escenario permanente de convivencia y alegría.

Los festejos taurinos se alternan con las actuaciones folclóricas, las verbenas, los conciertos, las competiciones deportivas, las actividades culturales, los encuentros gastronómicos y tantas otras iniciativas que hacen imposible permanecer en casa. Hay propuestas para pequeños y mayores, para los vecinos de siempre y para quienes llegan buscando unos días de descanso. En agosto nadie tiene tiempo para aburrirse; hasta el más reacio acaba dejándose llevar por el ambiente festivo.

Pero si algo distingue verdaderamente a este mes no son solo sus celebraciones, sino el regreso de quienes nunca dejaron de sentirse fermosellanos. Vuelven los hijos del pueblo que la vida llevó lejos, regresan familiares y amigos, y con ellos renacen abrazos que parecían guardados desde el verano anterior.

Es entonces cuando las bodegas, las plazas y las terrazas recuperan su auténtico sentido. Alrededor de una mesa o de una copa del buen vino de la tierra, las conversaciones se suceden sin prisa. Se recuerdan vivencias, se comentan las noticias del último año, se habla de los hijos, de los nietos, de los proyectos que vendrán y, cómo no, de aquellos que ya no están pero siguen ocupando un lugar privilegiado en la memoria de todos.

Agosto tiene esa virtud que pocos meses poseen: consigue detener el tiempo. Durante unos días desaparecen las prisas, las obligaciones y las preocupaciones cotidianas para dejar paso a lo verdaderamente importante: disfrutar de la familia, de los amigos y del privilegio de volver a caminar por las calles que nos vieron crecer.

Por eso, cuando decimos que agosto es el mes grande de Fermoselle, no hablamos únicamente de fiestas. Hablamos de identidad, de raíces, de pertenencia. Hablamos de ese sentimiento difícil de explicar que experimenta quien, después de muchos meses de ausencia, vuelve a cruzar el arco del pueblo y siente que nunca dejó de estar aquí.

Dentro de muy poco agosto abrirá sus puertas. Fermosellanos de nacimiento, de adopción y cuantos aman esta tierra estamos preparados para recibirlo como merece: con los brazos abiertos, el corazón dispuesto y la ilusión intacta.

Que empiece la fiesta. Que vuelvan los abrazos. Y que, un año más, Fermoselle vuelva a ser el hogar de todos.

jueves, 23 de julio de 2026

 LA ILUSIÓN MADRUGA

PARA VESTIR DE SUERTE AL PULIJÓN

Hay gestos que, por sencillos que parezcan, hablan por sí solos del cariño y del arraigo que despierta la peña El Pulijón entre los fermosellanos y entre quienes, aun viviendo lejos, mantienen intacto su vínculo con Fermoselle. Historias como la que hoy compartimos son una buena prueba de ello.

Nuestro socio Roberto Fariza nos ha hecho llegar un episodio tan curioso como entrañable, del que además ha sido protagonista. Hace unos días recibió la llamada de un joven interesado en adquirir uno de los décimos de la lotería de Navidad que cada año distribuye El Pulijón. No era una petición cualquiera.

Al otro lado del teléfono estaba Axier, descendiente de fermosellanos y nieto de Diamantino, vecino muy conocido de la zona de La Palombera. Desde hace ya varios años, Axier mantiene una tradición muy especial: desplazarse desde Ávila, donde reside, para hacerse con su décimo de la lotería del Pulijón. Un viaje que realiza con la misma ilusión con la que tantos esperan que la suerte llame a su puerta.

Este año su empeño ha ido un paso más allá. Junto a su esposa salió de Ávila a las cinco de la madrugada y, a las ocho y media, ya se encontraba en Fermoselle para encontrarse con Roberto Fariza. Allí recibió un décimo muy especial: el primero que se entrega este año, correspondiente a la serie 1 del número 59509. Cumplido el objetivo, la pareja emprendió de nuevo el viaje de regreso.

Más allá del propio décimo, este gesto simboliza algo mucho más importante: el cariño hacia las raíces, la fidelidad a las tradiciones y la confianza depositada, año tras año, en una iniciativa que reúne a fermosellanos repartidos por toda España e incluso por el extranjero.

Desde El Pulijón queremos agradecer a Axier y a su mujer este bonito ejemplo de compromiso y de afecto hacia nuestra peña y hacia Fermoselle. Ojalá la diosa Fortuna recompense su madrugón y su ilusión, y que el 59509 reparta suerte entre ellos y entre todos los que, en las próximas semanas, se hagan con un décimo.

Porque, al fin y al cabo, la lotería también se juega con esperanza… y esa esperanza, una vez más, ha comenzado su camino antes de que amaneciera.

¡Salud y mucha suerte, Axier!

lunes, 20 de julio de 2026

 “ONDAS SIN FRONTERAS”

DESDE EL CEIP FERMOSELLE

Nos sentimos en la obligación de dedicar un espacio en el blog de El Pulijón a una iniciativa escolar que, desde hace un par de meses, ha despertado un notable interés entre los vecinos de Fermoselle y, de manera muy especial, entre la comunidad educativa del CEIP Fermoselle. Nos referimos a la emisora escolar “ONDAS SIN FRONTERAS”, un proyecto que está logrando acercar la radio al ámbito educativo y fortalecer los lazos entre el colegio y la localidad.

“Ondas sin Fronteras” es un proyecto de radio escolar del CEIP Fermoselle galardonado con un premio-subvención de la Consejería de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, dentro de la convocatoria de Educación Transformadora para la Ciudadanía Global.

Begoña García, directora del centro, coordinadora del proyecto y alma mater de esta propuesta tan novedosa nos informa de que “esta iniciativa tiene como objetivo promover entre el alumnado una ciudadanía crítica, participativa, solidaria y comprometida con los grandes retos globales de nuestro tiempo.

A través de la radio escolar, nuestro alumnado investiga, comunica y reflexiona sobre temas como la cooperación internacional, la sostenibilidad, los derechos humanos, la diversidad cultural y las relaciones transfronterizas entre España y Países del Cono Sur. Mediante entrevistas, reportajes, podcasts y programas radiofónicos, Ondas sin Fronteras convierte la comunicación en una herramienta educativa para conectar realidades, derribar barreras y construir una ciudadanía global desde el medio rural”.


Y así es. Junto a ella, el equipo formado por Nacho, maestro de Educación Física; Alfonso, de Religión; Ana de Infantil; Armando, Orientador; sin olvidarnos de un grupo de alumnos, que dominan una locución y dicción perfectas ante los micrófonos, trabajan intensamente para que cada podcast salga al aire con una calidad que permita a los radioyentes percibir el mensaje con total claridad. La verdad es que el comienzo ha sido un tanto frenético pues en tan  solo un mes han producido nada más y nada menos que quince episodios que podríamos catalogar en cuatro entrevistas (Jesús María Lebrero, escritor; Gracia Regojo, presidenta de la Fundación Conchita Regojo; Alex Clavero, humorista y escritor; Carlos Funcia, dinamizador cultural) y el resto en temas muy diversos.

La primera emisión se realizó el 19 de junio dedicada a la “Presentación” con una duración de ocho minutos y la última, antes de tomar vacaciones, el 1 de julio con un podcast grabado el 26 de mayo y en el que se recoge el encuentro de las radios escolares “Ondas Lápices” del CEIP Pedro I de Tordesillas y “Ondas sin Fronteras” del CEIP Fermoselle. A partir de entonces se establece un hermanamiento de colaboración entre ambos centros escolares.

Destacamos que los dos responsables de esta iniciativa (Alberto Gavilanes de la tordesillana y Begoña García de la de Fermoselle) lo son también de la Asociación Cultural El Pulijón. Alberto como presidente y Begoña como secretaria

Animamos a todas aquellas personas que estén interesadas en conocer aspectos relacionados con Fermoselle y su entorno que lo hagan sintonizando “Ondas sin Fronteras” a través de estos enlaces:

https://open.spotify.com/show/033B1jpPDnWiWXisD3NAmy

https://www.instagram.com/p/DaNQRCNuG8U/?igsh=MXc0bmFpY2IwYmQ2Yw

viernes, 3 de julio de 2026

 PANCARTA DEL PULIJÓN…AGOSTO 1985

Para comprender plenamente el mensaje que la peña El Pulijón quiso transmitir en la pancarta que desfiló durante las jornadas festivas de 1985, protagonizada por la ya recurrente dicotomía sobre la ubicación de la plaza de toros —en el Paseo o en la Plaza Mayor—, resulta conveniente acudir al testimonio de quien entonces ocupaba la alcaldía de Fermoselle. 

Es el propio Hermenegildo Píriz quien, desde su condición de alcalde en aquel momento, aporta las claves necesarias para contextualizar un debate que, más allá de una simple cuestión de emplazamiento, reflejaba distintas sensibilidades y maneras de entender la celebración de las fiestas locales: “Desde mi puesto en la Alcaldía tengo que comprender las dos posturas e incluso pienso que hubiera sido muy fácil contentar a todos los vecinos si, manteniendo la plaza portátil para los espectáculos “grandes”, se hubieran instalado las talanqueras en la plaza del Ayuntamiento para correr las vaquillas y participar en las verbenas populares”.


El Pulijón así lo entendió y  en el titular, con letras mayúsculas, se recoge “PROGRESO Y TRADICIÓN” acompañado de unas imágenes del nuevo coso metálico y de la secuencia del encierro en el momento de tomar la curva cerradísima hacia la calle Portal del Villar siguiendo la señal vertical y la indicación del agente de tráfico. A este respecto, Emilio García, tesorero del Pulijón aclara en la prensa la posición de nuestra sociedad: “La tradición está en las talanqueras y, por tanto, no había que suprimirlas de la plaza”.
A nivel de vecindario hubo opiniones para todos los gustos. Como dato “histórico” nos queda la imagen de la plaza mayor un tanto desabrida al trasladarse todos los festejos a la nueva plaza montada al final del Paseo.


El programa del Ayuntamiento ofreció tres encierros urbanos (uno con vacas), dos novilladas, un espectáculo cómico-taurino-musical a cargo del "Platanito", varias verbenas y sendos conciertos con las actuaciones de Manolo Escobar y “Los Chichos”.

Sobre El Pulijón trascribimos del Correo de Zamora: “El nombre de El Pulijón fue adoptado por un colectivo de hijos de la localidad, que en su mayoría trabajaba lejos del pueblo que les vio nacer. Nació así una “peña” con la intención de actuar como piedra de toque en un pueblo dormido por el cansancio y los años”.


Tal y como señalaba el periodista, nuestras actividades giraron en torno a varios ejes fundamentales que pretendían dar cabida a todos los públicos y sensibilidades. La cultura ocupó un lugar destacado con la organización de conferencias y un concurso de dibujo y poesía; el deporte tuvo también un protagonismo especial mediante la celebración de partidos de pelota a mano en el frontón del castillo, encuentros de fútbol en La Barcera y una concurrida carrera popular. 

El apartado lúdico estuvo representado por una amplia variedad de juegos y pruebas dirigidas tanto a niños como a mayores, mientras que la tradición encontró su mejor expresión en el concurso de tamborileros, fiel reflejo de nuestras raíces y del rico patrimonio etnográfico de la villa. Todo ello estuvo acompañado por animados pasacalles que recorrieron los barrios y rincones de la localidad, llevando el ambiente festivo a cada calle y convirtiendo la participación vecinal en uno de los rasgos más característicos de aquellas jornadas.

martes, 30 de junio de 2026

 D. HERMINIO RAMOS PEREZ

IN MEMORIAM

Con la partida de D. Herminio Ramos Pérez, Zamora y Sayago despiden a uno de sus más ilustres hijos y a un incansable custodio de su memoria. Maestro, historiador, cronista oficial, investigador y servidor público, hizo de la cultura una vocación y del amor a su tierra el eje de toda una vida.



Desde la humildad de sus orígenes como pastor hasta convertirse en una referencia imprescindible para comprender la historia y las tradiciones zamoranas, supo transmitir el conocimiento con generosidad, sencillez y cercanía. Su palabra, siempre dispuesta a enseñar, y su compromiso con la conservación del patrimonio permanecerán como un legado imperecedero.

La Asociación Cultural El Pulijón de Fermoselle tuvo el inmenso privilegio de compartir parte de su camino. Siempre encontró en D. Herminio una respuesta generosa, una colaboración desinteresada y una amistad sincera. Formó parte del jurado del primer Concurso de Tamborileros del Bajo Duero, impartió conferencias, participó en homenajes, escribió para nuestra revista con motivo del cuarenta aniversario de la Asociación y nunca dejó de alentar, con su palabra y su afecto, cuantos proyectos nacían para defender y difundir la cultura de nuestra tierra.



Todavía resuenan entre nosotros las palabras con las que quiso felicitar a El Pulijón, expresión de una amistad que nunca se apagó y que quedó sellada durante años con el intercambio de las tradicionales felicitaciones navideñas. Eran palabras sencillas, pero nacidas de un corazón agradecido, que revelaban la nobleza de un hombre incapaz de olvidar a quienes habían compartido con él el amor por la cultura.



Su recuerdo seguirá vivo en sus libros, en sus investigaciones, en la escultura que lo representa caminando por Zamora y, sobre todo, en la memoria de quienes aprendimos a amar nuestra tierra a través de sus enseñanzas.

Descanse en paz D. Herminio. Su vida fue ejemplo de servicio, su obra patrimonio de todos y su memoria permanecerá para siempre entre nosotros.

lunes, 22 de junio de 2026

 CUANDO LA TRADICIÓN SE CONVIERTE EN FIESTA

Así es, en realidad. Los tamborileros y pandereteras de Fermoselle, fieles a sus raíces y a la tradición que han heredado, han celebrado por todo lo alto el final de curso de la Escuela de Folclore que el Consorcio de Fomento Musical de Zamora mantiene activa desde hace años en la localidad.

Desde el pasado mes de octubre y hasta la finalización de las clases, los participantes han dedicado una jornada semanal al aprendizaje y perfeccionamiento de la gaita y el tamboril, la pandereta, el canto y el baile tradicional, todo ello bajo la experimentada dirección de Antonio, su profesor.

Y como todo esfuerzo merece su recompensa, además de los conocimientos adquiridos durante estos meses, hay algo que destaca por encima de todo: la armonía, el compromiso y la camaradería que se han consolidado entre los integrantes del grupo. Son valores que imprimen carácter, fortalecen los lazos humanos y mantienen viva la ilusión de quienes disfrutan compartiendo y preservando nuestro patrimonio cultural.

¿Y en qué se traducen todos esos esfuerzos que han desembocado en esta entrañable jornada gastronómica y festiva? En la satisfacción de comprobar que ha merecido la pena continuar con unos ensayos que alimentan y dinamizan el amor por nuestra cultura tradicional. Y eso no es poco.

Pero vayamos a los hechos. Tras la última sesión del curso, los miembros de la Asociación Cultural de Tamborileros «Juan de la Encina» se reunieron en un local municipal para compartir mesa, conversación y buenos momentos. Entre comida, bebida, canciones y bailes, fueron sonando algunas de las piezas trabajadas durante el año, en un ambiente tranquilo, distendido y cargado de compañerismo.


La celebración continuó posteriormente en una de las terrazas de la Plaza Mayor, donde prolongaron una velada que, sin duda, permanecerá en el recuerdo de todos los asistentes.

Desde la Asociación Cultural «El Pulijón» les deseamos un largo y fructífero futuro, continuando con la labor de preservar y potenciar los valores, las costumbres y la identidad del terruño fermosellano.

¡Enhorabuena!

(Imágenes de Roberto Fariza y video de Sara Garrido)