jueves, 3 de septiembre de 2026

CUANDO INFORMAR SE CONVIERTE EN CREATIVIDAD:

LOS CARTELES DEL PULIJÓN

Hay cosas que anuncian que agosto ha llegado a Fermoselle. El movimiento en las calles, el regreso de quienes viven fuera durante buena parte del año, las conversaciones sobre lo que está por venir… y también los carteles que, poco a poco, van llenando de color nuestros espacios y poniendo nombre y fecha a cada uno de los momentos que traerán las fiestas.



Porque en Fermoselle la fiesta no comienza únicamente cuando suena la campana torera. Empieza también antes, cuando aparecen los primeros anuncios, cuando uno se detiene ante un cartel para saber qué habrá ese día y, casi sin darse cuenta, comienza a hacer planes.

El Pulijón conoce bien esa tradición y cuida especialmente su manera de comunicar todo cuanto organiza durante las fiestas patronales. Actividades culturales, gastronómicas, deportivas, folklóricas, musicales y de ocio van apareciendo de forma ordenada y cronológica para que socios, vecinos y visitantes puedan conocer qué les espera cada jornada, dentro y fuera de la asociación.

El blog del Pulijón (https://elpulijon.blogspot.com/), Facebook y WhatsApp se convierten así en una especie de pregón moderno. Por ellos circula la información y, de alguna manera, también circula la ilusión por lo que está a punto de suceder.



Pero si hay algo que hace especiales estos anuncios es su forma de presentarlos. Los carteles del Pulijón no son simples avisos. Detrás de cada uno existe un trabajo creativo y una manera muy particular de entender la cartelería.

Su autor es Alberto Gavilanes, presidente de la asociación, que año tras año pone imaginación, dedicación y muchas horas para conseguir que cada composición sea diferente. Colores, fotografías, dibujos, textos y pequeños detalles se mezclan en diseños personalizados que llevan impreso su sello personal.



El resultado son carteles alegres, originales y llenos de vida que, además de cumplir con su función informativa, consiguen transmitir algo del ambiente que se respira en Fermoselle cuando llegan sus fiestas.

Y es que un buen cartel no solo dice qué va a ocurrir. También puede despertar un recuerdo, arrancar una sonrisa o hacer que alguien piense: «Este año tampoco me lo pierdo».



Quizá por eso el Pulijón ha querido ir un poco más allá y conservar algunos de estos carteles. Los guarda con ese cuidado que se tiene por las cosas que, con el paso del tiempo, adquieren un valor especial. Algunos están enmarcados y forman parte de la exposición permanente que puede contemplarse en el espacio de usos múltiples de la asociación.



Lo que en su día fue un anuncio para una actividad concreta se convierte así, con el paso de los años, en un pequeño pedazo de nuestra memoria.

Porque detrás de cada cartel hay una fiesta, una fecha, una actividad y muchas historias. Están quienes participaron, quienes acudieron, quienes lo prepararon y quienes, simplemente, se encontraron con él en una esquina y supieron que aquel día había algo que no podían perderse.



Los carteles del Pulijón son, en definitiva, pequeños testigos de cómo hemos vivido nuestras fiestas. Una colección que crece con los años y que permite comprobar cómo han cambiado las actividades, los diseños y los tiempos, pero también cómo permanece intacta esa ilusión por anunciar, compartir y vivir juntos el mes grande de Fermoselle.




Porque las fiestas pasan, los carteles se guardan y los recuerdos permanecen. Y, quizá dentro de unos años, alguien vuelva a mirar uno de ellos y descubra que, entre sus colores y sus letras, todavía queda guardado un pedacito de aquel agosto.



lunes, 31 de agosto de 2026

 LA VIRGEN DE LA BANDERA VUELVE A SU CASA DEL CONVENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Desde esta tarde, la Virgen de la Bandera vuelve a ocupar su lugar en la hornacina situada en el altar mayor del santuario, donde permanecerá durante el resto del año. O, como comentan algunos vecinos con esa manera tan nuestra de expresar el cariño por las cosas de Fermoselle: «Ya la hemos dejado en su casita», en el Convento de San Juan Bautista, donde es venerada y querida por los fermosellanos.

Con sumo respeto, en silencio y con la sencillez que caracteriza este momento, la imagen ha sido portada por cuatro personas que, al ritmo de la flauta y el tamboril, han marcado con seguridad y maestría un paso propio para esta ocasión. Delante de ellos, las miradas de los fieles se dirigían hacia la Madre que amamanta a su Hijo, en una hermosa representación de entrega, ternura y amor profundo. El Niño, cobijado en el regazo de quien lo quiere y protege, parece recordarnos en esta despedida que la Virgen seguirá estando ahí, velando por su pueblo.

Y bien podemos decir que este año la Virgen de la Bandera ha tenido trabajo de sobra. Nuestra Patrona ha sido, como cada año, la encargada de acompañar y proteger a los fermosellanos durante unos festejos taurinos en los que el riesgo y la emoción vuelven a darse la mano. Su manto inmaculado se convierte, para muchos, en símbolo de esa protección que se invoca antes de que comience cada festejo y que se agradece cuando todo termina felizmente.

No cabe duda de que para algo servirán las oraciones que tantos fermosellanos le dedican. Más aún cuando, en determinados momentos, algunos vecinos han estado muy cerca del peligro y alguna persona llegó a ser alcanzada por los novillos. En esas circunstancias, la mirada se dirige inevitablemente hacia la Virgen y son muchos quienes sienten que su protección ha vuelto a hacerse presente. Para los creyentes, esos momentos tienen algo de milagro; para todos, la Virgen representa esa mano protectora a la que Fermoselle se encomienda año tras año.

Conviene recordar que esta tradición ha ido adaptándose con el paso del tiempo. Antiguamente, la Virgen de la Bandera era bajada desde el Convento de San Francisco hasta la iglesia parroquial de la Asunción el Domingo de Toros. Con los años, la procesión se trasladó al domingo que da comienzo a la Semana Grande, una modificación que permite que nuestra Patrona permanezca más cerca de los vecinos precisamente cuando las calles y el coso taurino reúnen a una mayor concentración de personas.

La devoción a la Virgen de la Bandera, sin embargo, va mucho más allá de estos días grandes. Forma parte de la historia, de las costumbres y de la memoria colectiva de Fermoselle. Así queda reflejado en el folleto de la Novena a la Santísima Virgen de la Bandera, donde se recuerda que, desde muy antiguo, se celebra todos los años del 31 de agosto al 8 de septiembre, festividad del Nacimiento de Nuestra Señora, jornada en la que tradicionalmente se celebra función solemne y fiesta local en la Villa de Fermoselle.

También se conserva la antigua costumbre de sortear, entre los donantes de limosnas durante el novenario, un cuadro de la Virgen y un cordero, así como otro cuadro ampliado entre quienes, durante la recolección de aceite, contribuían con una cantidad destinada a la lámpara que luce ante su altar. Son pequeñas historias que quizá hoy nos parezcan lejanas, pero que ayudan a comprender la fuerza que esta devoción ha tenido durante generaciones.

Este año, además, se ha notado sobremanera la ausencia de fieles en algunos de los actos religiosos. Una circunstancia lógica después de unos días festivos en los que muchos de los hijos de Fermoselle que regresan cada verano tienen que emprender el viaje de vuelta a sus lugares de residencia para comenzar de nuevo ese particular «curso escolar» que nos devuelve a la rutina.

Pero marcharse no significa olvidar. La distancia no consigue borrar el recuerdo de la Virgen, de su templo, de sus fiestas ni de todas esas tradiciones que forman parte de nuestra identidad. Muchos fermosellanos llevarán consigo, allá donde se encuentren, la imagen de la Bandera y el deseo de volver a verla el próximo año.

Ahora, instalada de nuevo en su hornacina, la Virgen de la Bandera descansa en su casa. Allí permanecerá durante los próximos meses, recogiendo las plegarias de quienes se acerquen hasta ella y esperando, como una madre que aguarda a sus hijos, el regreso de todos los que un día tuvieron que marcharse.

Desde El Pulijón queremos pedir a la Excelsa Señora que siga protegiendo a Fermoselle y a todos los fermosellanos, estén donde estén, y que nos conceda la dicha de poder regresar el próximo año para volver a homenajearla, acompañarla y sentir, una vez más, que nuestra Patrona está junto a su pueblo.

Porque las fiestas terminan, las calles vuelven a quedarse tranquilas y cada uno regresa a su lugar, pero hay tradiciones que permanecen. Y entre ellas, una de las más queridas: la Virgen de la Bandera, siempre esperando a los suyos.

¡¡Viva nuestra Virgen de la Bandera!!
¡¡Viva Fermoselle!!

sábado, 29 de agosto de 2026

 SAN AGUSTÍN PONE EL PUNTO FINAL A LAS FIESTAS DE FERMOSELLE

Fermoselle puso ayer el punto final a su calendario festivo de agosto con la celebración de San Agustín, obispo de Hipona y patrón de los festejos fermosellanos, una jornada que, aunque de carácter más tranquilo que las vividas durante los días centrales de las fiestas, sirve como colofón a varias semanas de actividades, encuentros, música, tradiciones y convivencia.

En otras épocas, la festividad de San Agustín quedaba plenamente integrada en lo que todos conocemos como la Semana Grande de Fermoselle, ya que las fiestas patronales se concentraban alrededor de este día. Con el paso de los años, el calendario festivo ha ido modificándose y el santo africano había quedado prácticamente relegado a un segundo plano dentro del amplio programa de actividades.

Sin embargo, en los últimos tiempos se ha querido recuperar, al menos parcialmente, esta jornada, incorporando algunos actos sencillos que permitan mantener la vinculación de San Agustín con las fiestas fermosellanas. Así ha ocurrido este año, con una celebración religiosa en la mañana y un concierto de rock al caer la tarde.


A las doce del mediodía comenzaba en la iglesia parroquial de la Asunción la celebración de la Eucaristía, oficiada por el párroco, D. Mariano. La asistencia de fieles fue sensiblemente inferior a la registrada en los domingos y festividades de las semanas anteriores, algo comprensible después de la intensa actividad vivida durante los últimos días.

Durante su homilía, el párroco realizó una breve aproximación a la vida de San Agustín, destacando especialmente su trayectoria pastoral y su dedicación a los demás. También realizó una interesante reflexión a partir de las lecturas litúrgicas del día, buscando su aplicación y significado en una sociedad como la actual.

Finalizada la celebración religiosa, los asistentes acompañaron la imagen del santo, portada por una mujer y tres hombres, en la tradicional procesión matinal, que recorrió las calles hasta alcanzar la Plaza Mayor, para regresar posteriormente al templo parroquial de la Asunción.

Una tradición sencilla, sin grandes alardes, pero que contribuye a mantener viva la relación entre la festividad de San Agustín y las fiestas de Fermoselle.

Y después de la ceremonia religiosa llegó uno de esos momentos que forman parte inseparable de cualquier jornada festiva fermosellana: el vermú.

La mañana transcurrió con bastante tranquilidad, lejos de los grandes apretones y aglomeraciones de otras jornadas. Precisamente esa menor afluencia permitió disfrutar de un ambiente relajado y, sobre todo, acercarse a los distintos establecimientos hosteleros para probar las tapas que los bares habían preparado.

Una oportunidad para alargar la mañana, encontrarse con amigos y despedir las fiestas como corresponde: alrededor de una mesa, una barra o una terraza y compartiendo conversación.

La despedida definitiva llegó al atardecer con la música del grupo Cañoneros, que ofreció un concierto de rock en la Plaza Mayor.

El público respondió de manera muy participativa y convirtió la actuación en una agradable forma de cerrar el ciclo festivo. La música de Cañoneros consiguió, además, despertar recuerdos y sensaciones entre quienes se congregaron en la plaza, recuperando canciones y sonidos que forman parte de la memoria musical de varias generaciones.

Con el concierto se bajaba definitivamente el telón de unas fiestas que, durante buena parte del mes de agosto, han llenado Fermoselle de actividad y de visitantes.

Y llegados a este punto, cuando las calles comienzan a recuperar poco a poco su ritmo habitual, quizá sea también el momento de hacer balance y evaluar las fiestas.

Toda celebración es susceptible de mejorar. Hay aspectos que merecen ser potenciados, otros que quizá deberían revisarse y algunos que, sencillamente, convendría mantener porque funcionan y forman parte de aquello que hace diferentes las fiestas de Fermoselle.

La evaluación corresponde, evidentemente, a quienes tienen la responsabilidad de organizar y decidir sobre el calendario festivo. Pero sería deseable que esa valoración se hiciera con sosiego, escuchando a vecinos, peñas, asociaciones, hosteleros, comerciantes y participantes, y teniendo siempre presente un único objetivo: que las fiestas de Fermoselle sigan creciendo, mejorando y conservando aquello que las hace especiales.

Porque después de semanas de fiesta, toca descansar, guardar los recuerdos y empezar a pensar ya en las próximas.

Hasta las próximas fiestas. Y que San Agustín nos vuelva a reunir.

martes, 18 de agosto de 2026

 AL PULIJÓN

En el encuentro de poetas celebrado en la planta noble del Pulijón intervino, como lo viene haciendo en las XVII dediciones del “Atardecer Poético”; Eduardo Rodríguez Moset, fermosellano de adopción y de corazón. En esta ocasión uno de los poemas se lo dedicó a la peña “El Pulijón” y lo queremos, con su permiso, compartir con nuestros socios y lectores de esta página.

En Fermoselle hay una peña,
que despierta admiración,
los socios, presumen de ella.
La Gran Peña de “El Pulijón”.

Nació en Basauri, lejos del Duero,
una peña, con nombre de amor sincero.
La llamaron Pulijón, de raíz emigrante,
que mira hacia su tierra, siempre pujante.

La cultura, es su bandera,
es su estandarte el Pulijón.
Para los socios, es una estrella
que llevan guardada en su corazón.

Chisporrotea la tea encendida,
como un testimonio de siglos atrás.
Y cada paso que da en calles y esquinas,
suena, como un susurro de lo ancestral.

En Agosto, la Peña sale a la calle,
siempre en cabeza “la pez y el fuego”
marcan el ritmo, marcan la senda,
como testigos de un tiempo nuevo.

Cuando por San Agustín la villa se enciende,
la peña ofrece risa, luz, júbilo y canto,
limonada en la bodega, alegría que prende,
y al son del tamboril vuelve el encanto.

Fermoselle, hecha de piedra y de cielo,
villa de vino, aceite, canto y anhelo,
cuando en tus fiestas resuena el tambor,
la peña, siempre responde con risa y fervor.

Eduardo Rodríguez Moset

 

 ONCE MUJERES CON MUCHAS GANAS DE HACER CULTURA

¡Qué grandes son estas mujeres fermosellanas! Once mujeres valientes y aguerridas que han elegido una manera muy especial de llenar su día a día: hacer teatro. Sin miedo a enfrentarse al público y con la ilusión y el compromiso de auténticas profesionales, han convertido esta actividad en un espacio para compartir, disfrutar y, al mismo tiempo, contribuir a mantener viva la cultura en Fermoselle. Y, a decir verdad, lo están consiguiendo con creces.

En esta ocasión lo demostraron en la sala noble de El Pulijón, donde pusieron en escena la obra “El Testamento de Nacho”. Después de recorrer buena parte de Sayago y de llevar incluso su trabajo hasta la capital, llegaron a nuestra casa común con todos sus bártulos y dispuestas a ofrecernos una nueva representación.

Y lo hicieron a lo grande. El decorado, el mobiliario perfectamente adaptado a la escena, el vestuario y la caracterización de los personajes, el gracejo de sus diálogos, el dominio de los movimientos sobre el escenario y, sobre todo, la soltura con la que afrontaron cada situación, demostraron que son capaces de desenvolverse con absoluta autonomía y solvencia.

La representación fue muy bien valorada tanto por las propias actrices como por el público. El reducido tamaño de la sala, lejos de ser un inconveniente, permitió crear una especial cercanía entre las protagonistas y los espectadores, haciendo que todos viviéramos la obra de una manera mucho más próxima y participativa.

Finalizada la representación, la jornada continuó en el comedor de La Panera, donde actrices y espectadores compartieron conversación y buenos momentos alrededor de un vino español y del sabor de los tradicionales periquillos.

Desde El Pulijón queremos agradecerles de corazón el detalle de haber elegido nuestra casa para representar su obra y, sobre todo, felicitarles por la magnífica labor que están realizando en favor de la cultura y de la vida social de Fermoselle.

Sabemos que ya están preparando su próximo trabajo, así que solo podemos desearles muchos éxitos y animarlas a seguir disfrutando y haciendo disfrutar con el teatro.

¡Enhorabuena, chicas! El escenario es vuestro.

lunes, 17 de agosto de 2026

IN MEMORIAM

ANTONIO BAZ

«Algo se muere en el alma cuando un amigo se va». Lamentablemente, eso es lo que sentimos hoy ante el fallecimiento de Antonio Baz, miembro de la Peña El Pulijón y una persona ligada a nuestra asociación desde los primeros pasos de su andadura.

Con Antonio se marcha una parte de nuestra historia. Una persona que llevó siempre con orgullo el nombre de El Pulijón, luciendo su uniforme con aquel cuidado y aquella dignidad que le caracterizaban. «Soy de la peña hasta la médula», nos comentó en más de una ocasión. Y así era: un pulijonero de rompe y rasga, socio comprometido, colaborador siempre dispuesto y un auténtico caballero. Dicharachero, cercano y amante de la fiesta como el que más.

Son muchos los recuerdos que deja entre nosotros. Uno de ellos estará para siempre ligado a los chochos o altramuces, que Antonio convirtió casi en un arte. Él nos enseñó a prepararlos y aderezarlos para que pudieran ser degustados por fermosellanos y visitantes a las puertas o en la bodega de El Pulijón durante los días grandes de las fiestas patronales.

Era una tarea laboriosa que realizaba con paciencia y discreción: los ponía a ablandar, los cocía y los bajaba en sacos hasta el Tormes para que perdieran su amargor. Finalmente, regresaban a El Pulijón listos para ser saboreados. Con el paso de los años, Antonio se convirtió en un verdadero maestro de este oficio, dejando también en él una parte de su legado.

Junto a su esposa, Adela, fueron además los encargados de cultivar el orégano que posteriormente utilizábamos como ingrediente en algunos de los platos que compartimos durante nuestras jornadas festivas.

Y hay una historia de Antonio y Adela que ocupa un lugar muy especial en la vida de nuestra asociación. Ambos llegaron a El Pulijón como socios solteros, allí se conocieron, se enamoraron y finalmente se casaron. Algo que hasta entonces nunca había sucedido y que constituye una hermosa muestra de hasta qué punto El Pulijón formaba parte de sus vidas.

Hoy despedimos a Antonio con el corazón encogido y una profunda tristeza. Su marcha, además de inesperada, deja un vacío difícil de llenar entre quienes tuvimos la suerte de compartir con él tantos momentos, tantas fiestas y tantos años de nuestra historia común.

Nos queda el consuelo de pensar que ya se encuentra en los brazos del Padre Celestial, y desde El Pulijón pedimos una oración por su eterno descanso.

Te tendremos siempre muy presente en nuestro recuerdo, querido Antonio.

Descansa en paz, amigo y compañero.
Siempre serás parte de El Pulijón.

 

domingo, 16 de agosto de 2026

 PULSO MUSICAL ENTRE TAMBORILEROS, CAMPANEROS Y DULZAINEROS

Titular muy  apropiado para definir al espectáculo folclórico  organizado por la Asociación Cultural “El Pulijón” en la plaza mayor de Fermoselle como inicio de la XLI Muestra de Música y Danza Tradicional (1ª parte). Difícil contemplar en el espacio de dos horas una conjunción de interpretaciones tan diversas y tan enraizadas en nuestras tierras.

Finalizadas las ocho campanadas  del ayuntamiento, Alberto, presidente del Pulijón presento el acto, a los intervinientes y expresó su agradecimiento a los colaboradores: Diputación de Zamora, Fundación “Conchita Regojo” y “Estuchados Prieto” de la familia Cortés Bartolomé.


El primero en intervenir fue un miembro de los diez que conformaban la agrupación de la Asociación Zamorana de Campaneros con un toque de llamada y atención para los espectadores.

Seguidamente, ocho tamborileros de la Asociación Cultural “Juan de la Encina” desgranaron parte de su extenso repertorio combinando la flauta y el tamboril, la pandereta y otros  instrumentos de percusión fabricados por ellos mismos. Canciones típicas de Fermoselle como “El torito cariñoso” y “Venimos de Santa Cruz” despertaron el sentir, sobre todo, de los mayores, recordando su etapa de jóvenes que por aquel entonces eran cantadas en calles y bodegas. No faltaron otras populares como la jota de “Los labradores” y la “Jota de Palazuelo”. Cantadas  y acompañadas con  panderetas interpretaron “La Molinera” y “A la Virgen del Carmen”. Momento muy emotivo fue la interpretación del “Aceitunero” como homenaje a tantos olivos que el pasado incendio se los llevó por delante. Como broche de su actuación nos dejaron “La Coronela”, himno taurino por excelencia de Fermoselle.

También hubo tiempo para que Alberto a la dulzaina y Tadeo a la caja, representantes en esta ocasión del Grupo  de Danzas y Percusión “Juana I” de Castilla”, de Tordesillas, y además componentes de los Tamborileros de Fermoselle, nos ofrecieron dos piezas de Valladolid: “El Zángano” y la jota medinense de “Los Novillos”.



La última parte le correspondió a la Asociación de Campaneros de Zamora. Fue un concierto didáctico muy bien expuesto por su presidente, Antonio, que mostró su amplio conocimiento en todo lo relativo a los diferentes toques religiosos y civiles, así como el significado de cara uno de ellos. Diez fueron los campaneros, alguno de ellos un tanto jóvenes y buena parte procedentes de la comarca de Sayago, quienes se dedicaron a repicar, con un dominio pasmoso, un par de campanas  montadas en una especie de escenario rodante. Al ser una novedad este tipo de actividad musical en Fermoselle, el público asistente se esmeró en su seguimiento y estuvo muy atento a las evoluciones de cada pieza. También los campaneros mostraron su apoyo a las localidades de Sayago afectadas por el fuego, con el repique utilizado para informar a los vecinos de alguna catástrofe, como la de hace unos días, que amenazaba a la población.


La noche caía sobre Fermoselle cuando finalizaba  este día que será recordado por los amantes de nuestras tradiciones. Todo se remató en las bodegas del Pulijón donde tamborileros, campaneros y socios degustaron unas sabrosísimas sopas de ajo elaboradas por un grupo de mujeres del Pulijón, con Mary a la cabeza, choricillos al vino y huevos fritos hasta hartar, regados por el tinto de Fermoselle y la limonada inmejorable del Pulijón presentada por Roberto Fariza y su equipo.

El próximo martes, día 18, la segunda parte de la Muestra de Folclore estará dedicada a Alberto Jambrina y Pablo Madrid Folk. Estáis invitados.

sábado, 15 de agosto de 2026

 FERMOSELLE CELEBRA LA FESTIVIDAD DE LA ASUNCIÓN

Hoy, 15 de agosto, Fermoselle, al igual que tantos pueblos y ciudades de España, ha celebrado la festividad de Nuestra Señora de la Asunción. Sin embargo, en nuestra villa esta fecha adquiere un significado muy especial. La Asunción no solo forma parte de la tradición religiosa, sino que es además la patrona y titular de la parroquia fermosellana, donde su preciosa y artística imagen ocupa un lugar preferente en el altar mayor y recibe durante todo el año la veneración y el cariño de los vecinos.

El 15 de agosto es también una fecha marcada en rojo en el calendario de muchos fermosellanos que viven fuera de la localidad. La tradición hace que sean numerosos los que aprovechan estos días de vacaciones para regresar al pueblo, reencontrarse con familiares y amigos y disfrutar de unas jornadas que, como cada año, coinciden con las fiestas patronales. Fermoselle recupera así durante estos días buena parte de su bullicio, con sus calles llenas de vida y con el regreso de quienes, aunque residan lejos, siguen llevando al pueblo en el corazón.

A las doce y media de la mañana de este sábado, y siguiendo la convocatoria realizada por el párroco, un numeroso grupo de feligreses abarrotó el templo parroquial para participar en la celebración de la Santa Misa en honor de Nuestra Señora de la Asunción.

La celebración estuvo presidida por D. Mariano, quien, con una brillante, precisa y cercana interpretación de las lecturas y del Evangelio, supo trasladar el mensaje de la Palabra y hacerlo llegar al corazón de los numerosos asistentes. Una celebración solemne, pero al mismo tiempo cercana, en la que no faltaron los momentos de emoción y recogimiento.

Uno de los momentos más entrañables llegó con las ofrendas, presentadas por un grupo de mujeres ataviadas con la tradicional indumentaria de nuestra tierra. Junto a ellas, unas palabras nacidas del corazón de la poeta local Iluminada Ramos pusieron voz a los sentimientos de un pueblo que, generación tras generación, mantiene viva su devoción por su patrona.

Finalizada la celebración religiosa, comenzó la procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Asunción hasta la Plaza Mayor, encabezada por los Tamborileros “Juan de la Encina”, que con sus sones tradicionales acompañaron el recorrido, al igual que el párroco y autoridades locales..

Ya frente a la fachada de la Casa Consistorial, tuvo lugar uno de los momentos más característicos de esta jornada. Los vecinos realizaron el correspondiente depósito del óbolo personal, acompañado de una respetuosa inclinación de cabeza ante la imagen de la Virgen, como muestra de devoción y respeto.

Tras este momento, la comitiva regresó nuevamente hacia el templo parroquial. En el recorrido de vuelta, los Tamborileros “Juan de la Encina” interpretaron la tradicional canción de “Los Pajaritos de San Antonio”, poniendo música y tradición a una mañana tan señalada para todos los fermosellanos.

Ya en la entrada del templo, y mientras sonaban los acordes del Himno Nacional, la imagen de Nuestra Señora de la Asunción fue introducida nuevamente en la iglesia, dando por concluida la celebración religiosa.

Eran aproximadamente las dos de la tarde cuando finalizaba una jornada en la que Fermoselle volvió a rendir homenaje a su patrona. Una tradición que permanece viva, que reúne a los que viven en el pueblo y a quienes regresan durante estos días y que, año tras año, demuestra que las raíces y las costumbres forman parte inseparable de la identidad de Fermoselle.

Un 15 de agosto más, Fermoselle se encontró con su patrona y con sus propias tradiciones.