martes, 4 de agosto de 2026

 EL PULIJÓN PRESENTA 

SU “SAN AGUSTÍN 2026”

Ha llegado el momento en el que la Asociación Cultural “El Pulijón” hace público el programa de actividades que ofrecerá durante el periodo de las fiestas patronales de “San Agustín 2026” comprendido entre los días 14 y 24 de agosto, ambos incluidos.

A finales del mes de julio su presidente Alberto Gavilanes, en carta dirigida, como es habitual, al conjunto de socios, exponía de forma concisa las actividades a las que nos referimos, con estas palabras: “Nuestro programa vuelve a estar repleto de propuestas para todos los gustos: disfrutaremos de la XLI Muestra de Música y Danza Tradicional, compartiremos mesa en nuestras meriendas, celebraremos la Asamblea General, asistiremos al teatro, acompañaremos a nuestros mayores en la Residencia, viviremos un nuevo Atardecer Poético y la presentación del libro “Pasillo Azul”. Tampoco faltarán la ruta medioambiental, los talleres para pequeños y mayores, el café cultural, el desfile de peñas, la Carrera Popular Solidaria, los encierros infantiles, el recorrido por las peñas fermosellanas y, como broche final, el siempre animado vermú charanguero con nuestros Atronadores del Pulijón.”

Como se puede observar es una propuesta que se enmarca en muy diversos campos de actuación: cultura, deporte, ocio, gastronomía, folclore, tradiciones, etc. Es un programa muy completo que abarca a todos los segmentos de edades y están adaptados a todos los gustos,  por lo que esperamos una participación directa, bien como participantes o como simples espectadores.

Un año más ha sido inconmensurable  nuestro empeño y esfuerzo, sobre todo económico, en ofrecer desde esta  Asociación una batería de actividades tan completa y todas gratuitas.

Desde aquí  invitamos, a fermosellanos y forasteros, a consultar el programa que aparece en los carteles  para así optar por aquello que más os apetezca. En días sucesivos de desgranarán otros aspectos correspondientes a cada jornada.

¡¡Felices fiestas de San Agustín 2026!!

lunes, 3 de agosto de 2026

EXHIBICIÓN DE PANCARTAS EN LA PLAZA MAYOR

En Fermoselle nos encontramos con muy diversos signos festivos. Uno de los últimos en incorporarse con cierta firmeza a estas fechas agosteñas es el que distingue a cada una de las pandas y peñas que durante los días grandes de la feria de San Agustín se hacen visible por las calles y a las entradas de sus centros de reunión. 

Pero hay algo más, sobre la balaustrada que protege la zona de los tendidos en la plaza mayor, en la que ya se ha montado el coso taurino de madera desde donde se pueden seguir todos los espectáculos de todo tipo que en él se celebran, se han extendido una cuarentena de lienzos con el nombre de cada una de las peñas. Por cierto algunas con denominaciones un tanto llamativas construidas con el prefijo “-des” y que presentan tonos jocosos. Todas sean bienvenidas y con felicitación, desde El Pulijón, para todos sus componentes.


Es cierto que ahí figuran enhiestas y multicoloridas sin miramiento de número de componentes, de indumentaria, de  edades. Pero están generando una sensación de unión compartida, de alegría, de proximidad de los días “grandes” en los festejos patronales de Fermoselle.

Es algo espectacular asomarse a la plaza mayor a través de la calle principal por la que acceden los novillos durante los encierros  y encontrarse  con una circunferencia que obliga a girar 300 grados para ver la totalidad del  conjunto.

También nuestra peña del PULIJÓN muestra la suya

domingo, 2 de agosto de 2026

 ME CONFUNDÍ

Iluminada Ramos, reconocida escritora fermosellana nos cede esta reflexión sincera y real en la que crea un paralelismo entre sus recuerdos de infancia en la casa de sus abuelos y la actualidad, entre, a modo de juego de palabras, SE ME OLVIDABA y DÓNDE, haciendo una proyección sobre lo que acaba de ocurrir estos últimos días en Fermoselle y en Sayago…el fatídico incendio. Creo que merece ser leído y meditado por quienes han vivido en directo esa situación y los que la han seguido a través de los medios de comunicación. Aquí la dejo:


“¿Qué sería de aquellos que se fueron, si, como decimos siempre, ”levantaran la cabeza”? Tenemos hogares, que no casas, donde...

Se me olvidaba deciros que, a la derecha, en el portal, y detrás de una mesa de madera vieja y faldillas deshilachadas, al calor del brasero de cisco, se encontraba la despensa donde mi abuela guardaba los huevos que ponían las gallinas en la cortina de enfrente, al lado del estiércol...

 ¡Ah! Se me olvidaba que el burro y la mula y los cerdos estaban a continuación del portal, de frente, según se entraba en casa.

Allí se generaba el estiércol que se sacaba cada día al montón, junto al gallinero.

Allí hacían los excrementos los "humanos"

Sus necesidades, pero se nos ha olvidado que el hombre tiene que respirar.

¡Ah! Se me olvidaba que, en la casa de mis abuelos, al lado de la cuadra dormía yo, con mi tía Vicenta y con mis primos y primas, al calor de la respiración del burro y de los cerdos.

¡Ah! Perdón, me olvidaba deciros que antes de salir a la calle, y por ese portal que también entraban los animales había una pila de piedra donde se lavaba la ropa cuando no podíamos ir al regato de los Olivicos o al Puentico porque el burro y la mula se los había llevado el abuelo Ramón a Ballongo o a las Muelas, o se habían acercado al sillón del cura, en Pinilla, o, o, o, para poder hacer la colada con el jabón que hizo la abuela al calor de la chimenea, en un caldero de cobre.

¡Ah! Se me olvidaba deciros que Sayago tiene casas (o tenía), que para llegar a ellas se pasa por el corral, donde, a la izquierda, están los aperos y los alimentos para los animales, y a la derecha, las ovejas, las vacas, las cabras y los cerdos que proporcionaban el alimento para todo el año.

¡Ah! También olvidaba que los niños de Sayago a los seis y ocho años salían con sus padres y abuelos a las canteras naturales para sacar piezas de piedra seca para hacer los paredones majestuosos que rodean Sayago entero. Allí dejaron las manos marcadas para toda la vida.

Más aún cuando el bisabuelo pasaba por los parajes sayagueses.

"No me gusta la piedra, apuntaba, porque me tocó trabajar toda la vida con ella entre mis manos"


Qué abrumador que un hombre después de una vida de 90 y tantos años, suplique, en sus facciones el descanso que no tuvo, ni siquiera en su infancia.

Por cierto, se me olvidaba deciros que metí paja en saco de argeo, después de que mi padre la descargara delante del pajar en los Barrancos, y vaya que picaba en mis manos de niña de 7 años.

Quería recordar y no podía, cuando estaba en casa de la abuela sentía las herraduras de mula llegar por las Peñas y acudía corriendo para que me montara encima de ella y me diera un cevico hasta llegar a la casa, unos 20 metros de cevico.

Luego cogía el fardel y el chorizo, el jamón o el queso... "sudaos" de todo el día... y sabían a gloria bendita.

Se me estaba olvidando.

Ya no me acuerdo.

Recordaré en algún momento.

NO QUIERO OLVIDAR.

No te quiero olvidar Sayago.

No quiero que mi mente se borre de un plumazo.

¿Dije plumazo?

Perdón. Me confundí.

No quiero que las "LAMAS" que recorren en estos momentos MI Sayago borren mis recuerdos.


¿Dónde quedó la puerta con postigo de mi casa?

¿Dónde está el arado de madera, el trillo ancestral?

¿Dónde han quedado los enseres, las vivencias y las fotos?

¿Dónde?

 ¿Dónde quedaron las manos arrugadas del abuelo y los paños de ganchillo de la abuela?

¿Dónde?

¿Dónde está el olivo centenario de 100 años y la encina y sus bellotas?

¿Dónde están los almendros y las cepas retorcidas?

¿Dónde?

No quiero que, desde nuestro poco saber, podamos ver la realidad de Sayago ardiendo y que los que, SI saben desde su gran tranquilidad, discutiendo si SI, o si NO nos dejen olvidados.

Otra vez escribí la palabra equivocada.

Era: Nos dejen arder como la Tea en medio de un mundo que sigue caminando entre desastres.

¿Caminaremos al fin de algún calvario o salvaremos la vida de esta historia?”

 Iluminada Ramos

(Iluminada Ramos presentará su último libro "Pasillo Azul" el día 17 de agosto, a las 8 de la tarde, en la sala de usos múltiples de la Asociación Cultural "El Pulijón")


 

sábado, 1 de agosto de 2026

 Y NO SONÓ LA CAMPANA TORERA

Se han cumplido las 12 de la mañana del día 1 de agosto de 2026 y no sonó la Campana Torera de Fermoselle. Quedó enmudecida por el dolor justiciero que Vulcano, Dios del Fuego, le ha infringido sin pasión a todo un pueblo que en estos momentos se encuentra conmovido con lo que ha ocurrido en los últimos días.


Ya lo anunció el consistorio con un comunicado que la Peña El Pulijón aplaude, apoya y asume por lo oportuno y acertado que es. En él se nos anunció que:”Debido a la grave situación provocada por el incendio forestal que afecta a nuestro municipio y a buena parte de la comarca de Sayago desde el pasado 29 de julio, y ante la incertidumbre sobre su evolución, QUEDAN SUSPENDIDOS LOS ACTOS PREVISTOS PARA MAÑANA DÍA 1 DE AGOSTO, ENTRE ELLOS EL TRADICIONAL REPIQUE DE LA CAMPANA TORERA, que anuncia el inicio de nuestras fiestas de San Agustín, ASÍ COMO LA ENTREGA DEL LIBRO PREVISTA PARA ESE MISMO DÍA…en estos momentos entendemos que no procede celebrar actos festivos. Es tiempo de estar al lado de quienes han sufrido las consecuencias de este devastador incendio, de apoyar a las personas afectadas y de reconocer el extraordinario trabajo de todos los profesionales que continúan luchando contra el fuego…Confiamos en que la situación pueda normalizarse lo antes posible y que, cuando las circunstancias lo permitan, podamos volver a encontrarnos para celebrar aquello que hoy debemos posponer.

Hoy los fermosellanos nos hemos sentido, hasta cierto punto, humillados por los que desde las instancias superiores deberían velar por la seguridad y el bienestar de estas zonas que se encuentran deprimidas durante todo el año. Confiamos, les pedimos y les exigimos que así sea de una vez por todas, aunque la duda penderá sobre nuestras cabezas como espada de Damocles.

A las 12 de la mañana, como se muestra en el audiovisual que mi nieto Tadeo, un niño con raíces en este terruño, ha captado desde la mismísima plaza mayor. Sin gente, sin alboroto, en un silencio absoluto, el reloj del ayuntamiento cumplió con su obligación de dar las 12 campanadas, pero a continuación siguió el silencio solo roto por un “Viva San Agustín” que lanzó con energía uno de los pocos espectadores  que allí se encontraban.

Un día triste y una fecha lastimosa para recordar. Fermoselle y sus vecinos superarán con esfuerzo y tesón lo ocurrido. Pues... la  VIDA SIGUE.

jueves, 30 de julio de 2026

 EL FUEGO VUELVE A HERIR EL ALMA DE LOS ARRIBES

Los malos hados del destino vuelven a cebarse con la comarca de los Arribes y, de manera muy especial, con Fermoselle. Uno de esos hados temibles tiene nombre propio: el fuego. Un enemigo que regresa una y otra vez para recordarnos la enorme fragilidad de un territorio tan bello como castigado.

El dios Vulcano se ha mostrado nuevamente implacable con estas tierras del oeste zamorano. A la constante pérdida de población, al envejecimiento de nuestros pueblos y al abandono progresivo del medio rural, se suma ahora la destrucción de aquello que durante generaciones fue fuente de vida y de riqueza. Una riqueza modesta, sí, pero suficiente para mantener familias, cuidar el paisaje y conservar un patrimonio natural que hoy contemplamos con el corazón encogido.


No nos dan respiro.

Siempre hemos considerado los Arribes como un auténtico vergel, un espacio privilegiado cuya extraordinaria riqueza paisajística ha sido reconocida con figuras de protección tan importantes como el Parque Natural de Arribes del Duero y la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica. Sin embargo, junto a esos merecidos reconocimientos, la realidad del monte nos devuelve una imagen preocupante: extensas zonas abandonadas, vegetación seca acumulada durante años y una falta evidente de gestión que convierte cualquier chispa en una amenaza de consecuencias imprevisibles.

Cuando el fuego encuentra un territorio así, alimentado además por las altas temperaturas, la sequedad y el viento, detenerlo se convierte en una batalla desigual. Y mientras las llamas avanzan, miles de vecinos vivimos pendientes de una llamada, de una noticia o de un cambio en la dirección del viento, esperando casi un milagro que ponga fin a esta nueva pesadilla.

Algo tendrá que hacerse. Y habrá que hacerlo desde todos los ámbitos: administraciones, instituciones y sociedad. No basta con lamentarse cuando el incendio ya está declarado. La verdadera lucha comienza mucho antes, con la prevención, la limpieza y el aprovechamiento racional del monte, recuperando, en la medida de lo posible, ese equilibrio que durante siglos mantuvieron agricultores, ganaderos y vecinos con su trabajo diario.

Es fácil buscar explicaciones generales o recurrir a grandes debates sobre el clima. Sin duda, las condiciones meteorológicas pueden favorecer la propagación de los incendios, pero también es legítimo preguntarse si se está haciendo todo lo posible para gestionar adecuadamente nuestros montes y reducir el combustible vegetal acumulado. Esa reflexión merece hacerse con serenidad, con rigor y, sobre todo, con la voluntad de evitar que estas tragedias vuelvan a repetirse.

Lo que nadie puede discutir es la realidad que hoy tenemos delante de nuestros ojos. Nuestros Arribes han quedado nuevamente asolados, abrasados y heridos por la violencia del fuego. Han desaparecido masas forestales, cultivos, hábitats naturales y parte de un paisaje que forma parte de nuestra memoria colectiva. Pasarán muchos años hasta que la flora y la fauna recuperen, siquiera parcialmente, la riqueza que conocimos

Y no es la primera vez.

El 27 de agosto de 2017 escribíamos en este mismo blog una reflexión tras el gravísimo incendio que entonces conmocionó a Fermoselle. Terminábamos aquel artículo con estas palabras:

«Es necesario que se estudien, por parte de quien corresponda, las causas que han producido la rápida propagación del fuego que ha llegado a las mismas puertas del pueblo; que se revisen las bases que se contemplan en el documento sobre el Parque Natural de Arribes del Duero… Es necesario que no se produzcan nunca más estos lamentables hechos y situaciones que tanto enervan el sentir de los fermosellanos.»

Han pasado casi nueve años.

Lamentablemente, hoy esas palabras siguen teniendo la misma vigencia. Ojalá llegue el día en que podamos releerlas únicamente como el recuerdo de un pasado superado y no como la crónica repetida de una tragedia que vuelve una y otra vez.

Desde la Asociación Cultural El Pulijón queremos expresar todo nuestro apoyo y solidaridad con quienes están luchando contra este incendio, con los vecinos que viven horas de incertidumbre y con todos aquellos que han visto amenazadas sus propiedades, sus cultivos o su forma de vida.

Confiamos en que las llamas sean definitivamente controladas cuanto antes y que, una vez superada la emergencia, llegue el momento de reflexionar, aprender y actuar para que nuestros Arribes nunca más vuelvan a sufrir una devastación semejante.

Porque los Arribes no son solo un paisaje.

Son nuestra historia.

Son nuestra identidad.

Y también forman parte del legado que tenemos la obligación de conservar para las generaciones futuras.

Desde la Asociación Cultural El Pulijón deseamos de todo corazón mucha fuerza, ánimo y esperanza a Fermoselle y a todos sus vecinos.

miércoles, 29 de julio de 2026

 EMILIO SE JUBILA DE SU FRUTERÍA PERO CONTINÚA EN EL PULIJÓN

Continuando con la línea del post anterior, en el medio de comunicación vizcaíno de El Correo (https://www.elcorreo.com/bizkaiadmoda/moda/cierra-mercado-sagarminaga-despues-40-anos-clientes-familia-20260717173149-nt.html se nos informa de lo siguiente: “Cierra el mercado de Sagarmínaga tras 40 años, en Bilbao”

De los tres últimos comerciantes en dicho centro comercial se encontraba nuestro socio del Pulijón Emilio Alfonso, “Emilín”, para los amigos. Él mismo nos cuenta, a través del informante, de sus inicios de emprendedor en dicho establecimiento con su frutería denominada “Madaria”: «Se inauguró en la primera quincena del mes de febrero de 1986», rememora Emilio Alfonso, comerciante de cuarta generación que ha regentado su frutería desde aquel lejano primer día y que se jubila esta misma semana. «Fue curioso porque cuando abrimos había un montón de gente y ese mes, durante la segunda quincena de febrero, estuve regalando dos kilos de manzanas a cada clienta. Igual me fundí 4.000 kilos de manzanas de regalo». Fue una apertura por todo lo alto, con generosas promociones y hasta el sorteo de un coche, un Seat Panda rojo, que se llevó una vecina que vivía justo delante del nuevo mercado.

El éxito fue inmediato con una gran afluencia de público y los puestos repletos de gente comprando.

Emilio, en su frutería, siempre tuvo muy claro cómo atraer a la gente. «Yo doy a oler el melocotón. ¿Cuánto hace que la gente no huele un melocotón? Esa es la forma de ganarte un cliente», asegura. Además, ha hecho gala de sus conocimientos y no ha parado de dar consejos a sus asiduos. «Antes, entre las señoras mayores, había mucha costumbre de cocer las verduras. Las acelgas, la coliflor, las vainas... Y hoy en día, cuanto más cuezas todo eso es peor. Cocías las espinacas y era como un puré. Hoy en día te llevas unas espinacas, las salteas simplemente con un poco de aceite, un poco de ajo, y están muy buenas, no pierden propiedades. Y con todo lo demás, igual. Una lombarda, que la gente no come lombarda porque no sabe cocinarla. Y es un producto que está buenísimo. Lo escaldas un poco, lo salteas, le echas un poco de pimentón y un poco de ajo. Se lo explicas a la gente y luego vuelven y te reconocen lo bueno que estaba. Y quedan agradecidos».

Emilín, junto a su esposa en Bilbao y su hermana Pilar en Basauri continuaron los pasos de sus padres Iluminada y José, ya fallecidos, que regentaron durante muchos años la frutería más conocida en el barrio de Basoselay  donde residía una numerosa colonia de fermosellanos y donde prendió el germen de lo que pronto cumplirá 53 años. Hablamos de la Asociación Cultural “El Pulijón”. Todos han sido socios desde su inicio, colaboradores de primera fila, pues entre otras aportaciones se han encargado de regalar la fruta que se ofrece a los participantes en la Carrera Popular que se celebra desde hace varios años el “Viernes de Toros”


Emilio Alfonso ha ido colocando en su escaparate, diariamente, un cartel con la cuenta atrás para su jubilación. Se marcha con la satisfacción de todo lo vivido y ya piensa en cómo va a entretenerse a partir de ahora.


Desde el Pulijón pedimos para que el jubileo de ambos perdure en el tiempo y nos sigan acompañando físicamente.

¡¡Salud, amigos!

martes, 28 de julio de 2026

 EN “LOS NIETOS” DE BRIONES SE RESPIRA FERMOSELLANISMO

En el transcurso de este mes de julio, a punto de finalizar, ha sido noticia en un medio de comunicación riojano una familia de socios del Pulijón que por su interés la traemos a nuestra ventana informativa para dar visibilidad a su trayectoria.

En NueveCuatroUno de La Rioja (https://nuevecuatrouno.com/2026/07/14/de-barcelona-a-briones-para-fortalecer-los-lazos-con-los-nietos-14-de-julio/) se nos presenta un trabajo en el que se recoge la actividad que realizan Raquel y Claudio en su complejo hotelero ubicado en Briones. Esta pareja de emprendedores dejaron Barcelona, donde habían desarrollado durante dos décadas su vida laboral como peluqueros, para hacerse cargo del proyecto familiar creado por sus padres Carmen y Paco en este rincón riojano. Paco  había dedicado toda su vida  a la construcción en la zona del gran Bilbao. En un momento determinado decidieron levantar una serie de apartamentos en Briones para ponerlos a la venta, pero la mala suerte de la “crisis del ladrillo” frenó ese objetivo. En ese momento todo lo que habían logrado a base de mucho esfuerzo de todo tipo, tesón y una gran carga de ilusión se les vino abajo y decidieron reconvertirlos en apartamentos turísticos rurales. Poco a poco comenzó a dar los frutos deseados.

Cuando hubo que poner nombre a esa iniciativa, no lo dudaron. Los nietos comenzaron a estar de por medio y como reconocimiento a todos ellos los denominaron apartamentos y restaurante “Los Nietos”. Habían acertado.


En palabras del informante del medio de comunicación así funciona: “Los Nietos de Briones recibe cada día a quienes buscan sentarse a una mesa donde la cocina tradicional riojana sigue marcando el ritmo. Caparrones, patatas a la riojana, verduras de temporada, chuletillas al sarmiento, carnes y pescados a la brasa o asados elaborados en horno de barro forman parte de una carta donde casi todo se prepara de manera artesanal. «Todo lo que hacía mi madre pero en cazuelas más grandes», resume Raquel Fernández para explicar una filosofía culinaria que apuesta por cocinar cada elaboración con tiempo, elaborar sus propios rellenos, croquetas o postres y renunciar a ampliar la oferta si eso significa perder calidad. «Cuando se acaban, se acaban», explica convencida. En esta casa de comidas aseguran que es mejor ofrecer menos variedad que recurrir al producto congelado.”


Como socios del Pulijón, magníficos colaboradores y a los que les tenemos un gran aprecio, tanto a Carmen, Paco y a sus hijos, les deseamos un futuro próspero que de seguro continuará consolidándose como foco de buen turismo en la Rioja.

“Enhorabuena, amigos”

sábado, 25 de julio de 2026

 AGOSTO, EL MES GRANDE DE FERMOSELLE

Ya se divisa en el horizonte el mes de agosto, el mes grande de Fermoselle. El mes que huele a pueblo, a reencuentros y a fiesta; el mes en el que las calles vuelven a llenarse de voces conocidas y las casas recuperan la vida que durante buena parte del año permanece en silencio.

No es exagerado decir que agosto es el mes de las fiestas. Basta con echar un vistazo al calendario para comprobar que apenas hay jornada sin algún motivo para reunirse. Y, conforme avanza el mes, especialmente en su segunda quincena, la Villa del Arribanzo se transforma en un escenario permanente de convivencia y alegría.

Los festejos taurinos se alternan con las actuaciones folclóricas, las verbenas, los conciertos, las competiciones deportivas, las actividades culturales, los encuentros gastronómicos y tantas otras iniciativas que hacen imposible permanecer en casa. Hay propuestas para pequeños y mayores, para los vecinos de siempre y para quienes llegan buscando unos días de descanso. En agosto nadie tiene tiempo para aburrirse; hasta el más reacio acaba dejándose llevar por el ambiente festivo.

Pero si algo distingue verdaderamente a este mes no son solo sus celebraciones, sino el regreso de quienes nunca dejaron de sentirse fermosellanos. Vuelven los hijos del pueblo que la vida llevó lejos, regresan familiares y amigos, y con ellos renacen abrazos que parecían guardados desde el verano anterior.

Es entonces cuando las bodegas, las plazas y las terrazas recuperan su auténtico sentido. Alrededor de una mesa o de una copa del buen vino de la tierra, las conversaciones se suceden sin prisa. Se recuerdan vivencias, se comentan las noticias del último año, se habla de los hijos, de los nietos, de los proyectos que vendrán y, cómo no, de aquellos que ya no están pero siguen ocupando un lugar privilegiado en la memoria de todos.

Agosto tiene esa virtud que pocos meses poseen: consigue detener el tiempo. Durante unos días desaparecen las prisas, las obligaciones y las preocupaciones cotidianas para dejar paso a lo verdaderamente importante: disfrutar de la familia, de los amigos y del privilegio de volver a caminar por las calles que nos vieron crecer.

Por eso, cuando decimos que agosto es el mes grande de Fermoselle, no hablamos únicamente de fiestas. Hablamos de identidad, de raíces, de pertenencia. Hablamos de ese sentimiento difícil de explicar que experimenta quien, después de muchos meses de ausencia, vuelve a cruzar el arco del pueblo y siente que nunca dejó de estar aquí.

Dentro de muy poco agosto abrirá sus puertas. Fermosellanos de nacimiento, de adopción y cuantos aman esta tierra estamos preparados para recibirlo como merece: con los brazos abiertos, el corazón dispuesto y la ilusión intacta.

Que empiece la fiesta. Que vuelvan los abrazos. Y que, un año más, Fermoselle vuelva a ser el hogar de todos.

jueves, 23 de julio de 2026

 LA ILUSIÓN MADRUGA

PARA VESTIR DE SUERTE AL PULIJÓN

Hay gestos que, por sencillos que parezcan, hablan por sí solos del cariño y del arraigo que despierta la peña El Pulijón entre los fermosellanos y entre quienes, aun viviendo lejos, mantienen intacto su vínculo con Fermoselle. Historias como la que hoy compartimos son una buena prueba de ello.

Nuestro socio Roberto Fariza nos ha hecho llegar un episodio tan curioso como entrañable, del que además ha sido protagonista. Hace unos días recibió la llamada de un joven interesado en adquirir uno de los décimos de la lotería de Navidad que cada año distribuye El Pulijón. No era una petición cualquiera.

Al otro lado del teléfono estaba Axier, descendiente de fermosellanos y nieto de Diamantino, vecino muy conocido de la zona de La Palombera. Desde hace ya varios años, Axier mantiene una tradición muy especial: desplazarse desde Ávila, donde reside, para hacerse con su décimo de la lotería del Pulijón. Un viaje que realiza con la misma ilusión con la que tantos esperan que la suerte llame a su puerta.

Este año su empeño ha ido un paso más allá. Junto a su esposa salió de Ávila a las cinco de la madrugada y, a las ocho y media, ya se encontraba en Fermoselle para encontrarse con Roberto Fariza. Allí recibió un décimo muy especial: el primero que se entrega este año, correspondiente a la serie 1 del número 59509. Cumplido el objetivo, la pareja emprendió de nuevo el viaje de regreso.

Más allá del propio décimo, este gesto simboliza algo mucho más importante: el cariño hacia las raíces, la fidelidad a las tradiciones y la confianza depositada, año tras año, en una iniciativa que reúne a fermosellanos repartidos por toda España e incluso por el extranjero.

Desde El Pulijón queremos agradecer a Axier y a su mujer este bonito ejemplo de compromiso y de afecto hacia nuestra peña y hacia Fermoselle. Ojalá la diosa Fortuna recompense su madrugón y su ilusión, y que el 59509 reparta suerte entre ellos y entre todos los que, en las próximas semanas, se hagan con un décimo.

Porque, al fin y al cabo, la lotería también se juega con esperanza… y esa esperanza, una vez más, ha comenzado su camino antes de que amaneciera.

¡Salud y mucha suerte, Axier!