lunes, 15 de julio de 2024

 UNA GRAN PEÑA

(REVISTA 50 ANIVERSARIO)

Decía en el post anterior que la Asociación “El  Pulijón” es un gran grupo, pero no nos quedamos en ello. Es un gran grupo acostumbrado a vivir entre actividades que le dan un tinte especial y que le llevan a transformarse en una sociedad y peña que cumple con los objetivos marcados en sus estatutos.


Y es una gran peña que desde el primer minuto de su fundación se propuso trabajar para animar a los vecinos de Fermoselle. No han faltado actividades culturales, deportivas, literarias, taurinas, medioambientales, gastronómicas, musicales, de ocio, entre otras y siempre dirigidas a todos los públicos, sin excepción.


Si recorremos los álbumes de fotos que se conservan en su sede se pueden observar una infinidad de situaciones que hablan del trabajo desarrollado durante tantos años y la sintonía existente entre las diferentes secciones que se han encargado de dirigirlas.


Pero también es una agrupación que mantiene el espíritu peñero en cada momento de las fiestas patronales, acogiendo a cuantos se adentran en su domicilio social para conocer el funcionamiento y el carisma que les distingue de las demás.



No lo negamos. Creemos en ello. El Pulijón es la casa común de aquellos que han confiado en este proyecto asociativo. Es el lugar de encuentro donde confluyen tantos fermosellanos de la diáspora que llegado el mes de agosto retornan a su patria chica.  Es el espacio donde se reúnen varias generaciones, familias completas, para disfrutar de la fiesta, de la gastronomía, de los pasacalles, de los ratos de asueto tan necesarios en estos tiempos tan llenos de preocupaciones


Así se consigue y se mantiene esta GAN PEÑA conocida como “EL PULIJÓN”.



domingo, 30 de junio de 2024

 EL OBISPO DE ZAMORA

VISITA LAS BODEGAS DEL PULIJÓN

El obispo de Zamora, monseñor Fernando Valera ha cumplido hoy con su visita pastoral a Fermoselle. En su agenda, un tanto apretada, se contemplaba la visita a las bodegas de la Asociación Cultural “El Pulijón” a primeras horas de la tarde. Acompañado del párroco de la Villa, D. Mariano, fueron recibidos por Begoña, secretaria de la sociedad, junto a Roberto y Chelo, en el domicilio social situado en la calle Juan de la Encina.


En un primer momento, Roberto, de forma breve, les dio unas pinceladas sobre la trayectoria de la sociedad y también sobre el significado del pulijón. De esta planta bajaron a la cocina-asador-comedor conocida como “planta  noble”. Aquí se le informó del uso de esta instalación en la que se celebran las reuniones gastronómicas y que muy bien conoce D. Mariano, pues ya ha participado en alguna.


Posteriormente accedieron a las bodegas. Roberto, como gran conocedor de las labores del viñedo y experto viticultor, -no en vano comercializa unos caldos propios de excelente calidad-, les habló de algunos aspectos   relacionados con las construcciones de las bodegas: procedencia de las piedras, canteros, aprovechamiento de la zahorra resultante de picar las galerías. Al igual hizo con el vino: el transporte de las uvas, el proceso de elaboración, la importancia del vino para la población, pues era una fuente de ingresos, los diferentes oficios, etc


A decir de Roberto, D. Fernando marchó encantado de la visita que agradeció con sus palabras.

Felicitamos a los tres socios del Pulijón por el trabajo bien hecho. ¡Enhorabuena!

jueves, 27 de junio de 2024

 UN GRAN GRUPO

(REVISTA 50 ANIVERSARIO)

Que los miembros del Pulijón forman un gran grupo es demostrable desde los primeros instantes de su fundación  y durante toda la trayectoria peñera. Se puede constatar que, tomando como ejemplo la veintena de los socios fundadores, no existía trato alguno entre buena parte de ellos y a partir de las reuniones iniciales se pasó a crear un grupo unido entre los que continuó la relación de amistad hasta nuestros días, cincuenta años después.  


Y esa forma de vivir la pertenencia al Pulijón se ha mantenido con el paso de los tiempos. Aquí no hay forasteros. En cada ocasión que aparece un nuevo socio es recibido con los brazos abiertos y de inmediato acogido como uno más. Todo se organiza y se hace para todos, sin distinciones, con el único objetivo que los asociados se sientan como en sus propios hogares, rodeados de familiares y amigos.


En esta sociedad se han formalizado parejas, algunas transformadas en matrimonio y se han constituido grupos que forman parte de otras peñas. Es más, en muchos casos los amigos de la infancia o de la juventud se han relegado a un segundo plano tomando con prioridad a los que  te han rodeado durante los días festivos y en cierta manera te sientes con la obligación de  mantenerlos durante el año.


Lo dicho, si algo caracteriza a este gran grupo es la unión entre la mayoría de quienes lo conforman. La cercanía y empatía se pone de manifiesto en cada momento, tanto dentro como fuera de las instalaciones del Pulijón. La bienvenida no se le niega a nadie y el saludo fraternal se ofrece sin miramientos y sin tener en cuenta la edad…de ahí que proclamamos que somos un gran grupo y de ello presumimos con orgullo y satisfacción. Es el sino de los pulijoneros. Somos el Pulijón de Fermoselle.




martes, 18 de junio de 2024

 PRIMEROS AÑOS

(REVISTA 50 ANIVERSARIO)

Este titular nos retrotrae a una etapa de nuestra sociedad  que muchos de los socios actuales desconocen, entre otros motivos, porque aún no habían nacido. Siempre es bueno y conveniente recordar acontecimientos que no por pertenecer a otra época son menos importantes que los ocurridos en tiempos más cercanos.


El reportaje fotográfico que aportamos en esta página 9 de nuestra revista del “40 Aniversario” recoge escenas, alguna en blanco y negro, pues por aquel entonces no se conocían las cámaras digitales y los negativos de las máquinas de carrete proporcionaban imágenes y secuencias en blanco y negro, dignas de ser contempladas para el disfrute de todos y analizadas con detenimiento para no perder detalle.


En ellas se puede contemplar el aire festivo  con el que los socios impregnaban las calles y rincones de Fermoselle a base de desfiles de humor, pasacalles…sin que faltaran los bailes y los juegos en la plaza mayor. En ellas perviven los afanes originales y el sentir peñero  que cada año han tenido continuidad hasta nuestros días.




Si nos fijamos aún no vestíamos el actual uniforme.


jueves, 23 de mayo de 2024

 ¡¡SANTA CRUZ, SANTA CRUZ, SANTA CRUZ!!!

Como ordena la tradición los fermosellanos celebran con todo  boato y religiosidad  la festividad litúrgica del lunes de Pentecostés. Y lo hacen en una jornada en la que se entremezclan aspectos religiosos  y profanos en torno a la ermita del Cristo del Pino, también conocida como Santa Cruz.

En una mañana fresquita pero muy apacible y con un tiempo en que los campos se visten con su traje primaveral preñado de múltiples colores y rebosante de vida, partió la comitiva desde la plaza mayor a las diez y cuarto de este día festivo en la localidad, camino de la ermita. Encabezaban la comitiva  los tamborileros del “Juan de la Encina”, que durante todo el recorrido interpretaron canciones romeras, seguidos por jóvenes mayordomos, parte de la corporación municipal, el párroco y un puñado de vecinos.


A las once, como figuraba en el programa, se inició la eucaristía en el templo, bellamente engalanado y que se encontraba abarrotado de fieles. El oficiante, D. Mariano, hizo una reflexión muy precisa sobre el evangelio del día de Pentecostés. Finalizó el acto religioso con la interpretación por parte del tamborilero Agustín Borges de una pieza musical cuya letra y música ha sido compuesta por él. Su estribillo dice:



“Santa Cruz, Santa Cruz, Santa Cruz,

En la ermita del Cristo del Pino,

Celebramos la fiesta anual,

Esta fiesta del Cristo divino.

Santa Cruz, Santa Cruz, Santa Cruz,

Romería para disfrutar.

“Pa” comer, beber y cantar,

“Pa” comer, beber y bailar.”

Al salir a la explanada hubo invitación “oficial” y gratuita, para todos cuantos lo quisieron, a base de un rico y auténtico chocolate, del de siempre, acompañado por unos bizcochos   que sabían a gloria a esas horas cercanas a las doce. La mañana continuó con mucha alegría compartiendo entre los diferentes grupos el día a día, con los tamborileros, incansables, amenizando el cotarro y algunas parejas que se soltaban bailando las típicas jotas. Tal vez se echó en falta aquel juego del corro con el “Tía María, ¿está hecho el chocolate?”


Llegado el mediodía, los romeros se fueron reuniendo en sus bases gastronómicas repartidas en torno a la ermita y en fincas adyacentes, mientras que algunos otros se dirigieron al pueblo para realizar la comida en casa y en los restaurantes.



A la tarde el ambiente festivo continuó con la  misma tónica que horas anteriores. Música, baile, canciones y, por supuesto, todo alrededor de los asados de carne que les llevó hasta el atardecer con la vuelta en romería a la plaza mayor.

Fuente de alguna foto: Francisco Varas

lunes, 13 de mayo de 2024

 LAS CIGÜEÑAS INTENTAN ACABAR CON SU MALEFICIO

Ya se vislumbra en el horizonte litúrgico el Domingo de Pentecostés. Es el día en que se cumplió la promesa de Cristo a los apóstoles de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora. En Fermoselle tiene un significado especial pues en ese día en el que se da como clausurado el tiempo Pascual, se ejecuta una tradición heredada desde hace muchísimos años pero que entre algunos vecinos se mantiene con frescura y que consiste en la retirada del sudario, como explico a continuación.



El Viernes Santo, finalizada la procesión del Santo Entierro y después de haber circulado los fieles alrededor del humilladero, más conocido como descendimiento, situado extramuros del pueblo a unos metros de la ermita de la Soledad, se cuelga y ata en el travesaño de la cruz que se encuentra anclada en el centro del lugar una tela blanca que viene a representar el sudario de Jesús de Nazaret, es decir, la tela con la que fue envuelto su cuerpo tras su muerte y que aquí se utilizaba para realizar el acto religioso del descendimiento del cuerpo. Ahí pasará los 50 días siguientes a la Pascua.



Pues bien, en torno a este sencillo monumento se narra una leyenda un tanto curiosa y muy conocida en la villa. Al parecer, un año desapareció la tela de su sitio. Hechas las indagaciones suficientes no se dio con el ratero que la sustrajo pero sí con el lugar donde se encontraba, exactamente en el nido de cigüeñas de la iglesia. Entonces, el cura maldijo a quien lo hubiera hecho desaparecer y desde ese momento todas las cigüeñas abandonaron la localidad no volviendo a anidar en el término de Fermoselle. Este suceso se pierde en la noche de los tiempos.


Esta leyenda aparece narrada con precisión en  el libro “Historias y Leyendas de Fermoselle”, de Roberto Fariza González, con el título de LA MALDICIÓN DE LA CIGÚEÑA.

A pesar de ello, y es lo que da cierta verosimilitud a lo ocurrido, en más de una ocasión se han “perdido” por Fermoselle alguna pareja de cigüeñas con la intención de anidar, normalmente en la espadaña de la antigua iglesia de San Francisco o de San Juan Bautista. También en este 2024 se ha cumplido esa intentona ya que mediado el mes de abril una pareja se ha afanado en el transporte de palos y ramas para la construcción de su nido en el campanil, quedando el intento, de momento, inconcluso.



Roberto me cuenta una curiosidad. Por lo visto, cuando suena el canto en  gregoriano en el claustro del “convento”, ellas, la pareja de cigüeñas, inician su crotoreo o castañeteo, a modo de celebración agradecida. Este hecho tan singular viene a refrendar lo que García Lorca escribió después de un viaje a Castilla durante el cual le llamaron la atención las cigüeñas, sentadas en lo alto de los campanarios y que le parecieron poetas melancólicos, que al carecer de música en la voz se acercaban a vivir junto a la fuente musical de las campanas.


Estos son los primeros versos:

 “Cigüeñas musicales,

Amantes de campanas.

¡Oh, qué pena tan grande

Que no podéis cantar!...

¡Oh, pájaros derviches

llenos de soñolencia…!”