EMILIO SE JUBILA DE SU FRUTERÍA PERO CONTINÚA EN EL PULIJÓN
Continuando con la línea del
post anterior, en el medio de comunicación vizcaíno de El Correo (https://www.elcorreo.com/bizkaiadmoda/moda/cierra-mercado-sagarminaga-despues-40-anos-clientes-familia-20260717173149-nt.html se nos informa de lo
siguiente:
“Cierra el mercado de Sagarmínaga tras 40 años, en Bilbao”
De los tres últimos comerciantes en dicho centro comercial se encontraba nuestro socio del Pulijón Emilio Alfonso, “Emilín”, para los amigos. Él mismo nos cuenta, a través del informante, de sus inicios de emprendedor en dicho establecimiento con su frutería denominada “Madaria”: «Se inauguró en la primera quincena del mes de febrero de 1986», rememora Emilio Alfonso, comerciante de cuarta generación que ha regentado su frutería desde aquel lejano primer día y que se jubila esta misma semana. «Fue curioso porque cuando abrimos había un montón de gente y ese mes, durante la segunda quincena de febrero, estuve regalando dos kilos de manzanas a cada clienta. Igual me fundí 4.000 kilos de manzanas de regalo». Fue una apertura por todo lo alto, con generosas promociones y hasta el sorteo de un coche, un Seat Panda rojo, que se llevó una vecina que vivía justo delante del nuevo mercado.
El éxito fue inmediato con una gran afluencia de público y los puestos
repletos de gente comprando.
Emilio, en su frutería, siempre tuvo muy claro cómo atraer a la gente. «Yo doy a oler el melocotón. ¿Cuánto hace que la gente no huele un melocotón? Esa es la forma de ganarte un cliente», asegura. Además, ha hecho gala de sus conocimientos y no ha parado de dar consejos a sus asiduos. «Antes, entre las señoras mayores, había mucha costumbre de cocer las verduras. Las acelgas, la coliflor, las vainas... Y hoy en día, cuanto más cuezas todo eso es peor. Cocías las espinacas y era como un puré. Hoy en día te llevas unas espinacas, las salteas simplemente con un poco de aceite, un poco de ajo, y están muy buenas, no pierden propiedades. Y con todo lo demás, igual. Una lombarda, que la gente no come lombarda porque no sabe cocinarla. Y es un producto que está buenísimo. Lo escaldas un poco, lo salteas, le echas un poco de pimentón y un poco de ajo. Se lo explicas a la gente y luego vuelven y te reconocen lo bueno que estaba. Y quedan agradecidos».
Emilín, junto a su esposa en Bilbao y su hermana Pilar en Basauri continuaron los pasos de sus padres Iluminada y José, ya fallecidos, que regentaron durante muchos años la frutería más conocida en el barrio de Basoselay donde residía una numerosa colonia de fermosellanos y donde prendió el germen de lo que pronto cumplirá 53 años. Hablamos de la Asociación Cultural “El Pulijón”. Todos han sido socios desde su inicio, colaboradores de primera fila, pues entre otras aportaciones se han encargado de regalar la fruta que se ofrece a los participantes en la Carrera Popular que se celebra desde hace varios años el “Viernes de Toros”
Desde el Pulijón pedimos para que
el jubileo de ambos perdure en el tiempo y nos sigan acompañando físicamente.
¡¡Salud,
amigos!





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