domingo, 31 de mayo de 2015

RTVCYL EN FERMOSELLE Y EN EL PULIJÓN
Duelo de Fogones entre fermosellanos ¿A qué nos referimos con este inicio tan rimbombante? A partir del mes de septiembre lo sabremos. El Canal 7 de Radio Televisión Castilla y León (RTVCYL) emitirá la próxima temporada, pasado el verano, un espacio semanal de una duración aproximada de 45-50 minutos en torno a la gastronomía de diferentes zonas de nuestra comunidad. Este espacio llevará el título de “DUELO DE FOGONES” y serán 17 programas los que podremos disfrutar a través de la pequeña pantalla.
¿Cómo surgió la participación de Fermoselle? Pues de la forma más inesperada. Un fermosellano, Antonio Gavilanes, participaba como jurado en la grabación que se hizo en la localidad vallisoletana de Mota del Marqués en representación de la Asociación del Camino de Santiago del Sureste en Valladolid  y hablando con la directora del programa se barajó la posibilidad de hacer una grabación en Fermoselle. Nos pusimos manos a la obra buscando el plato y las personas colaboradoras. 
A decir verdad que en unas horas teníamos todo preparado. Comunicado este extremo a la producción del programa quedamos invitados para participar en un plazo muy corto de tiempo. Y fue así como los pasados días 18 y 19 de mayo el equipo formado por Blanca y Lebrero grabaron en jornadas de mañana y tarde varias horas en diferentes zonas de la Villa. Se trata de un trabajo muy exhaustivo  y por ende, un tanto agotador para los profesionales de RTVCYL y los participantes en el programa.
De forma sucinta exponemos el desarrollo del concurso. Dos personas del pueblo no profesionales de la cocina se baten el cuero en la elaboración de un mismo plato que sea típico, en este caso, de Fermoselle. Los cocineros son Roberto Fariza y Mary Carmen Fidalgo. El plato a presentar es “patatas guisadas con pulpo a la follaca” y “patatas guisadas con pulpo arribeñas”. Roberto utilizó los fogones de su casa teniendo como pinche a su mujer, Begoña. Mary se decantó por la cocina del Pulijón. Ambos, de forma simultánea, utilizando sus saberes culinarios fueron desgranando antes las cámaras los diferentes pasos a dar para llegar al resultado final.
Pero antes hubo que realizar la compra. El pulpo ya lo habían adquirido cada cocinero donde lo creyó conveniente, no así el resto de ingredientes que fueron proporcionados gratuitamente por Manuel Ramos en su propia “casa vieja” que utiliza como depósito de sus cosechas agrícolas.
Ya están los dos platos competidores preparados para ser catados por el jurado, pero antes hay que acondicionar la mesa en el asador del Pulijón. De esta faceta se encarga María del Mar Marcos en representación del grupo de danza infantil “Ocellum Durii” dejando su impronta en esta especialidad con una puesta en escena loada por todos los presentes.
Y llegan los tres jurados que cataron lo cocinado para dar el veredicto final. Ángel Marcos por la Asociación de Tamborileros “Juan de la Encina”, Mary Ramos por el grupo de Encajeras Fermosellanas y  América González como presidenta de la Asociación de Mujeres desempeñaron su cometido como verdaderos profesionales. La valoración se realizó de forma individual y por separado. Recibida la votación se dio el veredicto que nos lo guardamos para la fecha de la emisión.
Como final todos los intervinientes degustaron las patatas con pulpo de los dos cocineros y que a decir de los comensales ambas estaban “sabrosísimas” pudiendo haber sido ganadoras cualquiera de ellas.
Informaremos en su debido momento del día y hora de emisión para que a través del Canal 7 o utilizando internet (donde no se vea la cadena autonómica) pueda ser visionado por cuantos lo deseen.

Es momento de los agradecimientos a RTVCYL y su equipo, a los vecinos de Fermoselle por su colaboración y a la Peña “El Pulijón”  por la cesión de sus instalaciones.

martes, 26 de mayo de 2015

¡VIVA SANTA CRUZ!
Si hay un día especialmente esperado por los fermosellanos, ese es el Lunes de Pentecostés. Día catalogado como fiesta local junto al de la Virgen de la Bandera, el 8 de septiembre ¿Motivo? La celebración de la romería del Cristo del Pino o de Santa Cruz. Esta ermita que se sitúa a unos dos kilómetros del centro urbano, en un paraje de extraordinaria belleza y desde el que se puede contemplar unas vistas espectaculares del arribanzo y del caserío de Fermoselle, recibe cada año a cientos de romeros que continúan con una tradición inmemorial que se conserva tal cual se celebraba en sus orígenes.    Es una fiesta conformada por un fuerte componente religioso aderezado con una importante parte lúdico-gastronómica que se vive con intensidad por todos los participantes.
A las 10 de la mañana partió la comitiva desde la plaza mayor. La encabezaban las autoridades locales, presidida por el alcalde electo Alejandro Fermoselle, le seguían el grupo de mayordomas ataviadas con un vistoso y colorido uniforme apropiado para la ocasión y también los tamborileros de Juan de la Encina que pusieron la nota musical y como primicia presentaron una tonada con letra y música de Agustín Borges y cuyo estribillo dice:
Santa Cruz, Santa Cruz, Santa Cruz
En la ermita del Cristo del Pino
Celebramos la fiesta anual
Esta fiesta del Cristo divino.
Santa Cruz, Santa Cruz, Santa Cruz
Romería para disfrutar
“Pa” comer, beber y cantar,
“Pa” comer, beber y bailar.
A pie y soportando el fresquito de la mañana desfilaron por las calles de Fermoselle, en una primera parte, y posteriormente entre tierras de olivos y viñedos que recuerdan que seguimos en la estación primaveral. Llegados a la explanada se inicia la Santa Misa en un templo abarrotado de personas y engalanado días antes por las mujeres de la localidad. El párroco don Isaac presidió la ceremonia. En la homilía recordó el significado de esta fiesta en un día tan señalado en el tiempo litúrgico.
En el exterior cada grupo se dispuso a preparar lo típico de la mañana, es decir, el chocolate con churros y bizcochos que todo el mundo asistente toma hasta saciarse. Mientras, los romeros bailan jotas y cualquier otro ritmo que marquen los tamborileros y la charanga. No podía faltar el juego del “Corro del Chocolate” en el que una moza situada en el centro del corro con ademanes de elaborar el chocolate es preguntada repetidas veces por el pretendiente desde el exterior con este soniquete: “Señora María, ¿está hecho el chocolate?” Cuando ella responde que “sí” el mozo la persigue mientras ella zigzaguea pasando entre los vanos de quienes forman el corro con las manos entrelazadas y los brazos en alto intentando no ser alcanzada por su perseguidor.
Llega el mediodía. El ambiente se ha caldeado con el sol, que a esa hora aprieta con intensidad y los romeros, muchos de ellos bajo los “cobertizos” que les proporcionan cierto confort, se disponen a comer a base de embutido, jamón, tortillas, queso y otros productos de la zona, sin que falte el vino de los Arribes.
Queda la tarde, larga y calurosa tarde, que recibe a otros muchos romeros que no han participado por la mañana pero que llegan con ganas de fiesta. Mientras continúan los bailes, los diferentes colectivos encienden las lumbres que servirán para asar la carne regada con el “chirri” que tan sabroso sabor le proporciona a la hora de consumirla. Son muchos los kilos de costillas, panceta y chuletas las que se colocan en las parrillas para ser degustadas por cuantos se encuentran en la campa. Hay carne para todos incluidos aquellos que por alguna circunstancia no han llevado nada para compartir.

Avanza la tarde y a la puesta del sol se acerca por lo que se inician los preparativos para el regreso a la villa. Todos los romeros se apiñan en un desfile festivo e intenso que emociona a todos, participantes y espectadores, y que a “cámara lenta” se dirigen hasta la plaza mayor entre bailes y cánticos sin que falte el de “Venimos de Santa Cruz, olé, olé, de comer una merienda. De puro rica que estaba, olé, olé, no nos ha sobrado nada…” Y de esta guisa, un año más, finaliza la romería de Santa Cruz en Fermoselle.
El reportaje fotográfico corresponde a Sara.

martes, 21 de abril de 2015

FERMOSELLE, CORAZÓN DE LOS ARRIBES
Desde hace unas fechas pululan por las redes sociales los carteles informativos convocando a todos los amantes de la naturaleza a reunirse en Fermoselle el día 26 de abril para participar en la XIV Jornada de Senderismo e Intercambio Cultural de Folklore organizada por la Asociación de Tamborileros Juan de la Encina de la localidad. Restan unos días para que Fermoselle se transforme, un año más, en corazón de los Arribes. Por algo concita tantas adhesiones  de caminantes de toda la comunidad autónoma. Y es que Fermoselle, núcleo central de la comarca arribeña, reúne todos los ingredientes necesarios para disfrutar de una jornada intensa: naturaleza, gastronomía, arte, monumentos, folclore, calles y rincones mágicos, miradores espectaculares, hospitalidad, es decir, un conglomerado de activos que solo en esta zona se pueden encontrar.
Grupo de Valladolid
La parte mañanera de la jornada se iniciará en el Punto, junto a la piscina municipal. La convocatoria de salida está programada para las 9 y 45 horas,  pero conviene presentarse un rato antes para retirar los tickets  de los restaurantes mientras se degustan el licor café y los periquillos, productos típicos de Fermoselle, ofrecidos por la organización y aderezados por los sones de la flauta y tamboril que ambientan la espera. ¡No olvidarse de retirar el agua y la fruta para el avituallamiento! Los saludos de rigor, las fotos y el nerviosismo de los novatos completan una escena que quedará para el recuerdo. 
A golpe de silbato el grupo de guías aleccionarán al personal con las normas establecidas para todo el recorrido. No hay más tiempo que perder. Una auténtica estampida de cientos de caminantes se lanzarán hacia las Cuatro Calles, el Montón de Tierra y la Noria, ya a las afueras de la villa. La serpiente multicolor transitará de cara al Duero por lugares tan pintorescos como el Castañero, la Peña Lobo, Peitos y la Marina; retornando por la Senara, los Olivicos, Fuente de María Abril y finiquitar el “paseo” en la Plazuela de Santa Colomba.
Ahora comienza el tiempo de la gastronomía. Tapas y vinos de los “Arribes del Duero” por los diferentes bares (hay unos cuantos y cada uno con su especialidad). La cita con la comida se ha establecido en torno a las 14 horas. Todos los restaurantes ofrecerán el mismo menú que se concreta en “patatas con bacalao” de primero y “carne estofada” de segundo. Dos platos que harán las delicias de los más exigentes gourmets y que siempre han sido especialidades de cuchareo muy apreciadas por los comensales. Y de sobremesa fiesta castellana a cargo de los diferentes tamborileros.
Senderismo, gastronomía…no podía faltar el toque cultural que se plasmará con la muestra de folklore que cerrará la jornada. Para esta ocasión se cuenta con el grupo “Aires de Aliste” de Pobladura de Aliste. Las danzas al son de la gaita de fole y la colorista vestimenta tradicional de sus componentes estamos seguros que llamarán la atención de los espectadores que regresarán a sus hogares con el objetivo cumplido de haber disfrutado de tanta belleza acumulada durante unas horas en la hermosa villa de Fermoselle.
Los miembros de la Asociación de Tamborileros, al anochecer, se reunirán en la planta-asador de la Peña El Pulijón para brindar por el trabajo bien hecho después de la cena comunitaria.

En las bodegas del PULIJÓN
No queremos silenciar un detalle que nos parece importante reflejar. A través de la Asociación del Camino de Santiago del Sureste en Valladolid se desplazarán un centenar largo de andarines, muchos de ellos repetidores de otros años, que serán reconocibles por sus camisetas que publicitan la ruta jacobea del Sureste a su paso por tierras vallisoletanas.

jueves, 26 de febrero de 2015

"A VUELAPLUMA"
 TOROS  EN  FERMOSELLE
ANTONIO GAVILANES PÉREZ
Antonio Gavilanes Pérez, Vicepresidente de la Asociación Cultural “El Pulijón” de Fermoselle aportaba el 25 de octubre de 2005 el siguiente reportaje para el libro “LAS RAÍCES DE NUESTRA FIESTA”, escrito por José Rubio Zori. En sus 565 páginas se recogen, entre otros temas,  los principales  festejos taurinos populares de las diferentes Comunidades Autónomas.
Este es el texto completo:
“Suroeste de Zamora. A 65 km de la capital y enclavado en el corazón de los Arribes  se sitúa Fermoselle, antiquísima villa que parece cabalgar en equilibrio perfecto entre dos corrientes de agua: Tormes y Duero. Y aquí, es estas tierras agrestes por excelencia, de siempre se ha fundido el hombre al toro. No es una tierra de toros, sino con toros. Una tierra en la que el espacio vital de sus habitantes se desarrolla y se fundamenta en el toro. Una tierra en la que todos, fermosellanos residentes y del exterior, tienen durante  el ciclo anual su mente puesta en las fiestas agosteñas, en las que,  como pilar básico y eje central, aparecen los festejos taurinos conformando el más variado y atractivo abanico: encierros, novilladas, rejoneo, verbenas taurinas, suelta de vaquillas, toro de fuego...
Pocos datos escritos existen sobre las fechas en que aparecieron los festejos taurinos en Fermoselle. En este caso hay que acudir a la tradición oral como fuente que testifica la antigüedad de los mismos. A mis antepasados siempre les oí contar hechos acaecidos a sus padres y abuelos relacionados con los diversos festejos en torno a los astados y de muy diversa índole, desde los más serios, cual fueron faenas memorables de capote y muleta, de la suerte de banderillas, de las estocadas hasta los gavilanes, pasando por otros verdaderamente trágicos, llegando incluso al fallecimiento de aficionados, como el caso de Dios (apodo de un fermosellano) y su “cuñado” que en la década de los años treinta  murieron a causa de las heridas recibidas por un morlaco que una vez rotas las talanqueras se introdujo bajo los tendidos y allí hizo de las suyas.
Volviendo a los documentos, podemos testificar que se conservan en poder de personas privadas unos programas de mano editados hace un siglo en el que se recogen, no sólo el anuncio de los  diversos festejos y actividades, sino también el saludo e invitación a los “hermanos” portugueses a la participación en la fiesta. Así se continúa haciendo en la actualidad.
Sí podemos decir a los cuatro vientos que en Fermoselle las fiestas de los toros, con el paso de los tiempos han ido a más. De dos encierros y dos novilladas de los años cincuenta, hemos pasado a los tres encierros, tres novilladas sin picadores, un festejo de rejoneo y un concurso de cortes en este año 2.005. Mientras en otras zonas grupos más o menos organizados y algunas instituciones parecen querer acabar con nuestra fiesta tradicional, en la localidad fermosellana, su promoción es evidente. Además se han mejorado sobre manera las condiciones de defensa y protección de los astados: desaparecieron las cachas, la superficie de la plaza se cubre con tierra, los chiqueros se agrandaron, el mocerío respeta las reses y se deja actuar a los profesionales.
En uno de los programas editado en 1.930 podemos leer: ”A las seis de la mañana, tiene lugar el típico encierro. A las 10 se celebra  la “prueba” para escoger el mejor toro, al que se dará muerte en la corrida de la tarde”.
Tal vez nos sorprenda la hora tan temprana de realizar el encierro, pero “La Coronela”, canción que es tomada como himno en la localidad, lo enmarca una hora antes, cuando dice: “A las cinco se encierran los toros, / vida mía no vas a llegar; /Coronela pulida, salada, /banderillas de fuego, estocar”. Hay que tener en cuenta que por aquel entonces y hasta los años setenta, los toros de cada día se traían desde un prado a una distancia de unos 5 Km., por lo que había que madrugar. 
Constituyen los encierros, la más bella estampa de los toros fermosellanos, sobre todo, cuando pasado el Arco, se enfilan cuesta abajo hasta la entrada a la Plaza, conformando el fragor de mozos, el traquetear de las pezuñas de los morlacos y el griterío de mujeres, una sinfonía inacabada e inolvidable  que se repite año tras año. 
En los encierros, siempre anunciados con el sin par toque de la “Campana Torera”, encaramada en lo alto de la fachada del Ayuntamiento y que sube de tono la adrenalina de todos los que en algún momento han osado vivir activamente este encuentro con la fiera, participaban siete toros cada día (hoy lo hacen cuatro) acompañados con la correspondiente manada de cabestros. Llegados a la plaza se les enchiqueraba. A las 10 era la hora de la “prueba”, festejo que consistía en seleccionar al que, por la tarde en la corrida, se lidiaría en último lugar al ser designado por su bravura como “toro de muerte”. Era muy raro que en la “prueba” se corrieran todos, pues normalmente alguno se mostraba como más apto quedando elegido para el honor que se premia con el sacrificio.
A la hora de la corrida una marea humana se congregaba en la plaza, unos en los “tablaos”, otros en los tendidos y los más valientes, abajo, en el albero, resguardándose bajo las talanqueras cuando las múltiples ocasiones de peligro lo requerían. Por aquí pasaron en su tiempo de formación maestros como: Manolete, Curro de Camas, Andrés Vázquez, “El Pajarito”, entre otros, sin olvidar al fenomenal banderillero de la zona, “Pavesio”. Cabe destacar, que haciendo referencia nuevamente a “La Coronela”, en alguna ocasión debió de formar cartel alguna fémina, cuando dice: “Ven aquí, torito,/ ven aquí, galán, / yo soy la torera / que te ha de matar.
Con los años se fue perdiendo el encierro desde el prado y con caballos, el toro de prueba, los toros de fuego durante las verbenas, incluso la fuerza y bravura de los animales. Pensamos que esto último sigue ocurriendo cada día con más frecuencia de lo debido, incluso en las ferias y plazas de primera categoría, y que las autoridades competentes en el tema deberían tomar cartas en el asunto si no queremos que nuestra fiesta se debilite y pierda adeptos, lo que equivaldría a decir que para las próximas generaciones  las corridas de toros pasarán a ser espectáculos de segunda o tercera clase.
En la actualidad, los festejos taurinos de Fermoselle se cuidan con mucho mimo, incluso los que han aparecido con los tiempos modernos, es decir,  las verbenas taurinas y la suelta de vaquillas por diversas calles de la localidad, eso sí, bien cerradas para evitar  fugas y  peligros no deseados.
Se celebran tres encierros (viernes, sábado y lunes). A las 11 de la mañana y tras los correspondientes disparos de cohetes avisadores, se sueltan desde unos corrales, donde se han desembarcado un rato antes los cuatro novillos, que se lidiarán por la tarde, acompañados por la manada de “mansos”. El recorrido, prácticamente urbano, es de aproximadamente  1,5 km.
A continuación del encierro y utilizando el último tramo del recorrido se sueltan dos vaquillas con “vistosa” cornamenta, que hacen la delicia de los aficionados con sus carreras y sus constantes subidas y bajadas a la plaza. Tal es el éxito de este festejo, que nadie se mueve de su sitio hasta que no se da por finalizado.
El domingo se celebra la corrida de rejones con la participación de dos de las figuras del momento. Este festejo se lleva a cabo en la plaza metálica donada al pueblo hace ya varios años por Antonio Regojo, añorado mecenas fermosellano. 
La existencia de esta plaza y el montaje de la tradicional de madera en la Plaza Mayor, dice mucho en favor de la afición y el amor que se tiene en Fermoselle al mundo del toro. Tal es así, que las verbenas de los días nucleares de las fiestas son de pago debido a la suelta de vaquillas que se realiza en un momento determinado de las mismas. Durante este festejo los aficionados, unos con capas y otros a base de los tradicionales cortes, divierten al respetable que les siguen desde los tendidos y balcones.
En los festejos del 2.005 se ha incluido un concurso de cortes que ha dado un buen resultado y que esperamos continúe en el tiempo.

Podríamos aportar otras muchas cosas y valorar otros aspectos muy interesantes sobre los toros en este pueblo zamorano. No nos vamos a extender en ello, pero algo tenemos claro, y es que si hay un pueblo con su corazón enraizado en las fiestas taurinas, ese es Fermoselle. Sin toros no sería Fermoselle. A finales de agosto de cada año lo podréis contemplar en toda su extensión. Quedáis invitados.”