ME CONFUNDÍ
Iluminada Ramos, reconocida escritora fermosellana nos cede esta reflexión sincera y real en la que crea un paralelismo entre sus recuerdos de infancia en la casa de sus abuelos y la actualidad, entre, a modo de juego de palabras, SE ME OLVIDABA y DÓNDE, haciendo una proyección sobre lo que acaba de ocurrir estos últimos días en Fermoselle y en Sayago…el fatídico incendio. Creo que merece ser leído y meditado por quienes han vivido en directo esa situación y los que la han seguido a través de los medios de comunicación. Aquí la dejo:
Se me olvidaba deciros
que, a la derecha, en el portal, y detrás de una mesa de madera vieja y
faldillas deshilachadas, al calor del brasero de cisco, se encontraba la
despensa donde mi abuela guardaba los huevos que ponían las gallinas en la
cortina de enfrente, al lado del estiércol...
¡Ah! Se me olvidaba que el burro y la mula y los cerdos estaban a continuación del portal, de frente, según se entraba en casa.
Allí se generaba el
estiércol que se sacaba cada día al montón, junto al gallinero.
Allí hacían los
excrementos los "humanos"
Sus necesidades, pero
se nos ha olvidado que el hombre tiene que respirar.
¡Ah! Se me olvidaba
que, en la casa de mis abuelos, al lado de la cuadra dormía yo, con mi tía
Vicenta y con mis primos y primas, al calor de la respiración del burro y de
los cerdos.
¡Ah! Perdón, me olvidaba deciros que antes de salir a la calle, y por ese portal que también entraban los animales había una pila de piedra donde se lavaba la ropa cuando no podíamos ir al regato de los Olivicos o al Puentico porque el burro y la mula se los había llevado el abuelo Ramón a Ballongo o a las Muelas, o se habían acercado al sillón del cura, en Pinilla, o, o, o, para poder hacer la colada con el jabón que hizo la abuela al calor de la chimenea, en un caldero de cobre.
¡Ah! Se me olvidaba
deciros que Sayago tiene casas (o tenía), que para llegar a ellas se pasa por
el corral, donde, a la izquierda, están los aperos y los alimentos para los
animales, y a la derecha, las ovejas, las vacas, las cabras y los cerdos que
proporcionaban el alimento para todo el año.
¡Ah! También olvidaba
que los niños de Sayago a los seis y ocho años salían con sus padres y abuelos
a las canteras naturales para sacar piezas de piedra seca para hacer los
paredones majestuosos que rodean Sayago entero. Allí dejaron las manos marcadas
para toda la vida.
Más aún cuando el bisabuelo pasaba por los parajes sayagueses.
"No me gusta la piedra, apuntaba, porque me tocó trabajar toda la vida con ella entre mis manos"
Por cierto, se me
olvidaba deciros que metí paja en saco de argeo, después de que mi padre la
descargara delante del pajar en los Barrancos, y vaya que picaba en mis manos
de niña de 7 años.
Quería recordar y no podía, cuando estaba en casa de la abuela sentía las herraduras de mula llegar por las Peñas y acudía corriendo para que me montara encima de ella y me diera un cevico hasta llegar a la casa, unos 20 metros de cevico.
Luego cogía el fardel
y el chorizo, el jamón o el queso... "sudaos" de todo el día... y
sabían a gloria bendita.
Se me estaba
olvidando.
Ya no me acuerdo.
Recordaré en algún
momento.
NO QUIERO OLVIDAR.
No te quiero olvidar
Sayago.
No quiero que mi
mente se borre de un plumazo.
¿Dije plumazo?
Perdón. Me confundí.
No quiero que las "LAMAS" que recorren en estos momentos MI Sayago borren mis recuerdos.
¿Dónde está el arado
de madera, el trillo ancestral?
¿Dónde han quedado
los enseres, las vivencias y las fotos?
¿Dónde?
¿Dónde quedaron las manos arrugadas del abuelo
y los paños de ganchillo de la abuela?
¿Dónde?
¿Dónde está el olivo
centenario de 100 años y la encina y sus bellotas?
¿Dónde están los
almendros y las cepas retorcidas?
¿Dónde?
No quiero que, desde
nuestro poco saber, podamos ver la realidad de Sayago ardiendo y que los que,
SI saben desde su gran tranquilidad, discutiendo si SI, o si NO nos dejen
olvidados.
Otra vez escribí la palabra equivocada.
Era: Nos dejen arder
como la Tea en medio de un mundo que sigue caminando entre desastres.
¿Caminaremos al fin
de algún calvario o salvaremos la vida de esta historia?”
(Iluminada Ramos presentará su último libro "Pasillo Azul" el día 17 de agosto, a las 8 de la tarde, en la sala de usos múltiples de la Asociación Cultural "El Pulijón")







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