domingo, 2 de agosto de 2026

 ME CONFUNDÍ

Iluminada Ramos, reconocida escritora fermosellana nos cede esta reflexión sincera y real en la que crea un paralelismo entre sus recuerdos de infancia en la casa de sus abuelos y la actualidad, entre, a modo de juego de palabras, SE ME OLVIDABA y DÓNDE, haciendo una proyección sobre lo que acaba de ocurrir estos últimos días en Fermoselle y en Sayago…el fatídico incendio. Creo que merece ser leído y meditado por quienes han vivido en directo esa situación y los que la han seguido a través de los medios de comunicación. Aquí la dejo:


“¿Qué sería de aquellos que se fueron, si, como decimos siempre, ”levantaran la cabeza”? Tenemos hogares, que no casas, donde...

Se me olvidaba deciros que, a la derecha, en el portal, y detrás de una mesa de madera vieja y faldillas deshilachadas, al calor del brasero de cisco, se encontraba la despensa donde mi abuela guardaba los huevos que ponían las gallinas en la cortina de enfrente, al lado del estiércol...

 ¡Ah! Se me olvidaba que el burro y la mula y los cerdos estaban a continuación del portal, de frente, según se entraba en casa.

Allí se generaba el estiércol que se sacaba cada día al montón, junto al gallinero.

Allí hacían los excrementos los "humanos"

Sus necesidades, pero se nos ha olvidado que el hombre tiene que respirar.

¡Ah! Se me olvidaba que, en la casa de mis abuelos, al lado de la cuadra dormía yo, con mi tía Vicenta y con mis primos y primas, al calor de la respiración del burro y de los cerdos.

¡Ah! Perdón, me olvidaba deciros que antes de salir a la calle, y por ese portal que también entraban los animales había una pila de piedra donde se lavaba la ropa cuando no podíamos ir al regato de los Olivicos o al Puentico porque el burro y la mula se los había llevado el abuelo Ramón a Ballongo o a las Muelas, o se habían acercado al sillón del cura, en Pinilla, o, o, o, para poder hacer la colada con el jabón que hizo la abuela al calor de la chimenea, en un caldero de cobre.

¡Ah! Se me olvidaba deciros que Sayago tiene casas (o tenía), que para llegar a ellas se pasa por el corral, donde, a la izquierda, están los aperos y los alimentos para los animales, y a la derecha, las ovejas, las vacas, las cabras y los cerdos que proporcionaban el alimento para todo el año.

¡Ah! También olvidaba que los niños de Sayago a los seis y ocho años salían con sus padres y abuelos a las canteras naturales para sacar piezas de piedra seca para hacer los paredones majestuosos que rodean Sayago entero. Allí dejaron las manos marcadas para toda la vida.

Más aún cuando el bisabuelo pasaba por los parajes sayagueses.

"No me gusta la piedra, apuntaba, porque me tocó trabajar toda la vida con ella entre mis manos"


Qué abrumador que un hombre después de una vida de 90 y tantos años, suplique, en sus facciones el descanso que no tuvo, ni siquiera en su infancia.

Por cierto, se me olvidaba deciros que metí paja en saco de argeo, después de que mi padre la descargara delante del pajar en los Barrancos, y vaya que picaba en mis manos de niña de 7 años.

Quería recordar y no podía, cuando estaba en casa de la abuela sentía las herraduras de mula llegar por las Peñas y acudía corriendo para que me montara encima de ella y me diera un cevico hasta llegar a la casa, unos 20 metros de cevico.

Luego cogía el fardel y el chorizo, el jamón o el queso... "sudaos" de todo el día... y sabían a gloria bendita.

Se me estaba olvidando.

Ya no me acuerdo.

Recordaré en algún momento.

NO QUIERO OLVIDAR.

No te quiero olvidar Sayago.

No quiero que mi mente se borre de un plumazo.

¿Dije plumazo?

Perdón. Me confundí.

No quiero que las "LAMAS" que recorren en estos momentos MI Sayago borren mis recuerdos.


¿Dónde quedó la puerta con postigo de mi casa?

¿Dónde está el arado de madera, el trillo ancestral?

¿Dónde han quedado los enseres, las vivencias y las fotos?

¿Dónde?

 ¿Dónde quedaron las manos arrugadas del abuelo y los paños de ganchillo de la abuela?

¿Dónde?

¿Dónde está el olivo centenario de 100 años y la encina y sus bellotas?

¿Dónde están los almendros y las cepas retorcidas?

¿Dónde?

No quiero que, desde nuestro poco saber, podamos ver la realidad de Sayago ardiendo y que los que, SI saben desde su gran tranquilidad, discutiendo si SI, o si NO nos dejen olvidados.

Otra vez escribí la palabra equivocada.

Era: Nos dejen arder como la Tea en medio de un mundo que sigue caminando entre desastres.

¿Caminaremos al fin de algún calvario o salvaremos la vida de esta historia?”

 Iluminada Ramos

(Iluminada Ramos presentará su último libro "Pasillo Azul" el día 17 de agosto, a las 8 de la tarde, en la sala de usos múltiples de la Asociación Cultural "El Pulijón")


 

No hay comentarios: