lunes, 20 de abril de 2026

 INTENTO FALLIDO

Esta instantánea que aparece con frecuencia en las redes sociales fue tomada en la plaza mayor de Fermoserlle el día 17 de octubre de 1964.  Compuesta por una serie de jóvenes residentes en la localidad ataviados con la vestimenta tradicional de la zona, no formaban parte de ningún grupo folclórico sino que se había constituido con un objetivo concreto y pasajero que paso a relatar:

El 17 de octubre de 1964 marcó un hito en la historia energética de la península ibérica. Ese día, España y Portugal inauguraban de manera conjunta dos de sus infraestructuras hidroeléctricas más emblemáticas: la presa de Aldeadávila y la presa de Bemposta, ambas situadas en el tramo internacional del río Duero.

El acto estuvo presidido por el jefe del Estado español, Francisco Franco, y el presidente de la república portuguesa, Américo de Deus Rodrigues Thomaz, simbolizando no solo la culminación de dos grandes obras de ingeniería, sino también un momento de cooperación estratégica entre ambos países en materia energética.

La presa de Aldeadávila, construida por Iberduero, había finalizado sus obras en 1963, pero fue oficialmente inaugurada un año después, en este acto conjunto. Considerada una de las centrales hidroeléctricas más importantes de España, destaca tanto por su potencia instalada como por su espectacular integración en el paisaje de los Arribes del Duero.

Por su parte, la presa de Bemposta, ubicada cerca de Miranda do Douro, representa el equivalente portugués en este sistema energético compartido. Sus obras comenzaron a finales de la década de 1950 y culminaron coincidiendo con la inauguración oficial en 1964.

Más de medio siglo después, las presas de Aldeadávila y Bemposta siguen siendo piezas clave en el sistema hidroeléctrico ibérico. Su inauguración conjunta en 1964 no solo marcó el final de un ambicioso proyecto, sino el inicio de una etapa de cooperación energética que continúa siendo fundamental en la gestión de los recursos compartidos del Duero.

Ese día, cercana la hora del mediodía, se había previsto que al pasar la comitiva por Fermoselle haría una breve parada en la Plaza Vieja donde se le solicitaría, al Jefe del Estado, el puente internacional con Portugal, se le entregarían  unos obsequios por parte del párroco y como colofón se le ofrecería un baile tradicional de la villa. Para que todo resultase con brillantez, los jóvenes habían dedicado un tiempo en ensayos bajo la tutela de América, conocedora de nuestros bailes populares y el consistorio declaró fiesta local para que pudiesen acudir todos los niños, que por aquel entonces eran numerosos, para que animaran la llegada enarbolando unos banderines realizados por ellos mismos. Al igual se habían preparado también a un grupo de niñas .Pero mira por donde todo se convirtió en un fiasco. En la zona cercana al Pozo Portal, que se encontraba con el aforo completo, el séquito no puso intención de parar. En ese instante, D. Ángel Peláez Uña, párroco de Fermoselle, al darse cuenta de la malévola juagada, arriesgando un tanto el pellejo y a pesar de la oposición de los escoltas, se abalanzó sobre el automóvil que ocupaba Franco, obligándolo a parar, momento, que aprovechó para regalarle una medalla de la Virgen de la Bandera. Mientras, el grupo de danzantes nos quedamos con la boca abierta sin poder mostrar nuestra valía. Tanto trabajo para nada.

No obstante y para el recuerdo de tiempos pasados queda esa imagen, retocada con colorido por Antonio Marcos “Operación Jungla” (y algunas más que se conservan) que, como he dicho anteriormente, circulan por las redes sociales para el agrado de sus componentes: Angelita Lorenzo, Ángel (hijo de doña Bernarda), Antonio Gavilanes, Manolo Paco Formariz, Ángel Mari Cruz Jiménez (Correos), Aurori García, Transi, (Castañica), Esperanza y Charo Ramos.

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