ADIOS A LA PLAZA DE TOROS METÁLICA DE FERMOSELLE
En el momento que escribo estas líneas la plaza
metálica de toros de Fermoselle ha pasado a mejor vida transformándose en un
montón de chatarra. Quedará para la reciente historia del pueblo como una instalación
que al igual que otras, con el devenir
de los tiempos, desaparece al no contemplarse sus servicios.
Fechas atrás nos habíamos enterado por la prensa que
“el ayuntamiento de Fermoselle desmonta la plaza de toros metálica para dar
paso a la construcción de un aparcamiento”.
Algo parecido se recoge en el documento que el
consistorio dirigió a la Fundación Conchita Regojo el 2 de noviembre de 2023 en
el que se le exponen los motivos, el nuevo proyecto y, así mismo, el agradecimiento
a los donantes.
Como es lógico y, es algo que siempre ocurre, la opinión de los vecinos es muy diversa,
tanto a favor como en contra de la medida adoptada por el ayuntamiento. Se
supone que el equipo de gobierno habrá
estudiado, sopesado y valorado todos los pros y los contras antes de llevar a
efecto el desmonte de tal instalación.
Y esta es una muestra del estado deplorable en que se encontraban las estructuras metálicas de la plaza y según el técnico competente esa estructura no reunía ya las exigencias mínimas de seguridad para la celebración de cualquier tipo de eventos.
En la parte superior del frontispicio se refleja la
siguiente inscripción: “PLAZA DE TOROS DONADA A FERMOSELLE por D. ANTONIO REGOJO
y Dª ESTHER AÑO 1995”. Que conste para la memoria.

Pero no fue esta la primera plaza que se construyó en
el Paseo. Nos retrotraemos al año 1985
cuando por primera vez se cambia la ubicación de la plaza de toros. Ese año la
plaza mayor quedó libre del andamiaje a cambio de la instalación de un coso
metálico en la zona del Paseo. Así las cosas, se recogía en los medios escritos
de la época lo siguiente:”La polémica
surgida a raíz del cambio de ubicación de la plaza de toros ha puesto de
actualidad a la comisión de festejos, compuesta por ocho miembros encargados de
elaborar un programa de fiestas sin apenas límites preestablecidos…El
enfrentamiento velado entre los miembros de la comisión y el propio
Ayuntamiento es evidente, y todo por la distinta interpretación que se hace de
un documento aprobado en el Pleno.” Ítem más: “La polémica ha estado presente en Fermoselle desde que se iniciaron
las fiestas de San Agustín. El cambio de ubicación de la plaza de toros,
todavía no ha sido encajado por un sector importante de la población. La lucha
entre tradición y modernidad se ha manifestado verbalmente. Los que defienden
la tradición esgrimen la importancia de la plaza mayor como centro neurálgico del
pueblo y los “modernistas”, por el contrario, defienden la comodidad de una
plaza portátil.”

Este año no se montó el andamiaje de madera
Hasta el propio regidor de la Villa opinaba de la
siguiente manera: ”Desde mi puesto en la
Alcaldía tengo que comprender las dos posturas e incluso pienso que hubiera
sido muy fácil contentar a todos los vecinos si, manteniendo la plaza portátil
para los espectáculos “grandes”, se hubieran instalado las talanqueras en la
plaza del Ayuntamiento para correr las vaquillas y participar en las verbenas
populares.”
Al año siguiente, 1986, se vuelve a la situación
anterior. El Alcalde lo certifica con estas palabras:”Estoy contento con la comisión de fiestas de este año. Son unos tíos
con agallas y yo estoy seguro que todo va a salir bien. No quiero hablar de la
comisión de fiestas del año pasado con la que tuve mis más y mis menos. Destaco
la decisión de haber vuelto a la plaza tradicional en contra de la portátil
pues la fiesta tiene que estar en el centro del pueblo y no a las afueras.”
En el Pulijón también se planteó el debate y para
evitar disensiones dentro de la sociedad, en la que se sopesaban ambas
opciones, se decidió por mayoría plantear públicamente en su pancarta la
posibilidad de atender las dos posturas un tanto encontradas, enarbolando el lema “Progreso y Tradición”, propugnando
que no era mala idea, siempre que económicamente fuese factible, el mantener
ambas plazas. Y esta filosofía no iba
muy descaminada y no la entendíamos como descabellada.
El paso del tiempo nos dio la razón, pues el mecenas
fermosellano Antonio Regojo regaló la que ahora se desmonta y desde aquel
entonces se han alternado espectáculos de diversa índole tanto en la una como
en la otra.