Finalizaba el año 1.973 cuando un grupo de fermosellanos en el exterior tomaron la decisión de formar un grupo de trabajo de cara a la constitución de lo que sería la Asociación “Gran Peña Fermosellana El Pulijón”. Desde entonces no ha dejado de trabajar por y para Fermoselle y sus gentes teniendo como principio básico que aquí tienen cabida todas aquellas personas de bien. ¡Entrad y conoced al PULIJÓN!
Y se
cumplió la tradición. Como cada año y coincidiendo con el Martes de Pascua de
Resurrección los fermosellanos celebraron el cierre de las festividades en
torno a la Semana Santa con la romería de San Albín.
El día
aparecía un tanto nublado y amenazando lluvia. A pesar de ello parte del equipo
de gobierno y una representación de los tamborileros Juan de la Encina partían
a las 10 y 45 de la mañana desde la plaza mayor para dirigirse hasta la ermita
situada a unos 900 metros en el extrarradio de la localidad. A las 11en punto,
un público muy arraigado a esta fiesta llenaba el templo que resplandecía con
el cuidado permanente que las señoras encargadas de ello, siempre en plan
voluntariado, ejercitan durante el año. ¡Gracias por esa labor silenciosa pero
imprescindible!
Con
puntualidad escrupulosa el párroco inició la eucaristía dinamizada por un grupo
de colaboradoras con los cánticos, las peticiones y las lecturas. Durante la
homilía, seguida con mucha atención por los fieles asistentes, el oficiante
incidió en el mensaje de los diferentes textos evangélicos.
A la
salida, el ayuntamiento ofreció a todos los romeros los productos típicos de
este día: perronillas o perrunillas, rosquillas y periquillos acompañados del
licor café y el vino dulce mientras los tamborileros amenizaban el convite con
las melodías propias de la zona. Posteriormente se regresó hasta el pueblo para
seguir el recorrido de tapas y vinos por los bares.
Los
festejos de la tarde no se pudieron ejecutar por la aparición de la
lluvia.La ermita permaneció abierta
pero la soledad se apoderó de la explanada por la falta de niños, jóvenes y
adultos. No hubo posibilidad de rematar el día como se había programado, es
decir, con la merienda a base de hornazo, huevos cocidos y embutidos.
No
obstante, algunos grupos, como los
Tamborileros y los amigos de Arturo, se reunieron en locales cerrados donde
cumplieron hasta entrada la noche con el rito festivo.