lunes, 2 de febrero de 2026

 ISABEL BERNARDO CARRASCAL

ÁGUEDA MAYOR DE LA PROVINCIA DE ZAMORA 2026

 Isabel Bernardo Carrascal, natural de Bermillo de Sayago y con ascendencia fermosellana (su padre, Ramón, es de Fermoselle), fue proclamada el sábado pasado Águeda Mayor de la provincia de Zamora en un acto celebrado en la Plaza Mayor de Bermillo de Sayago, que contó con la asistencia de numeroso público y representantes institucionales.


Durante la ceremonia, la alcaldesa de Bermillo de Sayago y el presidente de la Diputación de Zamora hicieron entrega a la nueva Águeda Mayor de sus bastones de mando, símbolos de la representación honorífica que asumió como portavoz de las mujeres de la provincia. También el Presidente de la Junta de Castilla y León tuvo un detalle con ella regalándole un ramo de flores.

El acto concluyó con la intervención de la Águeda Mayor, quien ofreció un discurso cargado de emoción y recuerdos personales. Isabel Bernardo rememoró la primera vez que, siendo niña, vio desfilar a un grupo de águedas con sus manteos, acompañadas por el tamborilero Antonio Viñuela, una imagen que, según relató, despertó en ella una profunda seducción. Y añadió ante las más de 1600 mujeres que abarrotaban la plaza: 

Alocución de la Águeda Mayor 2026

“¿Quién me iba a decir a mí que unos años después sería yo quien las acompañaría tocando la flauta y el tambor por las calles. De esta forma aprendí las tradiciones y costumbres que tenían, las canciones tan divertidas, pero sobre todo la devoción y el amor hacia Santa Águeda, la protectora de todas las mujeres. Por eso para mí hoy es un día tan especial y me siento muy agradecida de ser yo la elegida para que este día sea la Águeda Mayor de todas vosotras, mujeres habéis venido de toda la provincia y de la capital de Zamora”.

Isabel Bernardo expresó su agradecimiento a sus compañeras de AMOBER por haberla elegido, a la Diputación de Zamora por designar Bermillo de Sayago como sede del acto, al presidente de la Junta por su presencia y apoyo al medio rural, y a Maika, del CEAS, por su trabajo constante con las mujeres de la zona. También tuvo palabras de reconocimiento para los músicos, a quienes definió como “una parte muy importante de esta fiesta”.

Vinculada desde hace años al folclore tradicional, Isabel Bernardo forma parte de la Asociación Etnográfica Bajo Duero de Zamora, donde baila, canta y toca la gaita y el tamboril.

Asimismo, en el año 2000 y sucesivos ejerció como profesora de flauta y tamboril en la Escuela de Folclore de Fermoselle, participando activamente en la difusión y enseñanza de la música tradicional.

Isabel interpreta "El Ramo", pieza de ofrenda en Sayago

Desde la Asociación Cultural El Pulijón de Fermoselle, de la que Isabel Bernardo forma parte junto al resto de su familia, queremos trasladar  una felicitación pública por esta designación, considerada como un reconocimiento a su trayectoria y a su implicación en la vida cultural y social de la provincia.

Gracias a Isabel por los videos que nos ha proporcionado.

miércoles, 28 de enero de 2026

 EL PULIJÓN ACTUALIZA SUS ESTATUTOS

 El pasado 14 de enero fue aprobada la modificación de determinados artículos de los Estatutos de la Asociación Cultural El Pulijón. Dicha revisión ha permitido actualizar y reforzar aquellos aspectos vinculados a los fines y actividades que constituyen la razón de ser de la Asociación y orientan de manera fundamental su actuación.


Parte de la Junta Directiva en la última Asamblea General

En este espacio queremos poner el acento en esos principios que, desde hace ya cincuenta y tres años, vienen guiando una intensa labor cultural dirigida tanto a los socios como al conjunto de los vecinos del municipio. Todas las actividades desarrolladas por la Asociación se ofrecen de forma gratuita y abarcan ámbitos tan diversos como la música, el folclore, la gastronomía, el deporte y la literatura, siempre profundamente enraizados en las costumbres y tradiciones de nuestro pueblo.

Estos elementos conforman el núcleo esencial de la identidad de la Asociación Cultural El Pulijón y reflejan su compromiso continuado con la promoción, conservación y difusión del patrimonio cultural local.


Socios fundadores - octubre 1.973

Ofrecemos una reseña de fines y actividades globales:

 Los fines más destacados se concretan en:

-La promoción de la cultura y el deporte.

-Promocionar costumbres y tradiciones típicas fermosellanas, tales como su folclore, gastronomía, juegos tradicionales, etc.

-Fomentar la lectura a través de una biblioteca en la que prioritariamente se promocionen los autores de la tierra y revistas divulgativas.

-Promocionar y potenciar las fiestas locales, así como sus productos típicos agropecuarios.

-La Asociación fomentará el turismo cultural mediante la promoción y realización de actividades relacionadas con la visita a bodegas históricas. Estas iniciativas tendrán como finalidad difundir el patrimonio vitivinícola, preservar las tradiciones locales y contribuir al conocimiento de la historia y la cultura del entorno enológico.


Las actividades a realizar para el cumplimiento de los fines anteriores serán:

-Organizar charlas, conferencias, visitas a museos, proyecciones de películas, videos, documentales y audiciones musicales.

-Realizar concursos lúdicos, competiciones deportivas, cursos, talleres y exposiciones de todo tipo.

-Apertura y visitas guiadas de la bodega-museo.

-Y en general cuantas actividades culturales se puedan desarrollar y que tengan un impacto positivo en nuestra cultura regional.

lunes, 26 de enero de 2026

 EL DUERO QUE UNE

MÚSICA, MEMORIA Y PALABRAS EN LA FRONTERA

La 2 de Televisión Española ha vuelto a demostrar, una vez más, su compromiso con la divulgación cultural y patrimonial con la emisión de un nuevo capítulo de la serie dedicada a los ríos españoles. En esta ocasión, el protagonismo ha recaído sobre el río Duero, una arteria histórica que no solo modela el paisaje, sino también la identidad de los pueblos que crecen a sus orillas desde su nacimiento en los Picos de Urbión hasta su desembocadura en Oporto.

Uno de los momentos más especiales del programa ha sido su paso por Fermoselle, balcón natural sobre los Arribes, donde el Duero se encajona y se vuelve frontera, pero también punto de encuentro. El reportaje ha sabido captar la esencia de este lugar único, mostrando cómo el río ha sido durante siglos mucho más que una línea divisoria entre España y Portugal.


La música ha tenido un papel destacado gracias a la participación de los Tamborileros de Fermoselle, que interpretaron desde la atalaya sobre la que se asienta el castillo de Doña Urraca, varias piezas tradicionales y profundamente arraigadas en la memoria colectiva de la Villa sin que faltara el himno cuasi oficial conocido como “La Coronela”. El sonido del tamboril y la flauta, resonando desde lo alto del cañón, no solo acompaña las imágenes: las explica. Es la banda sonora de generaciones enteras que han vivido mirando al río, trabajando la tierra en sus laderas y celebrando la vida al ritmo de estas melodías ancestrales.


Especialmente interesante ha sido la explicación sobre las palabras comunes y autóctonas que aún hoy utilizan las gentes de ambos lados del Duero, en España y Portugal. Ángel Marcos, presidente de la Asociación Cultural de Tamborileros “Juan de la Encina” hizo hincapié en el vocabulario mestizo utilizado por españoles y portugueses nacidos del contacto cotidiano, del comercio, del parentesco y de la convivencia. Términos que no entienden de aduanas ni de mapas, y que son prueba viva de que el río separa territorios, pero une culturas. Igualmente expuso brevemente los fines y los objetivos de la Asociación.

El programa también ha puesto el foco en uno de los episodios más singulares de la historia local: el antiguo paso del contrabando. Roberto Fariza, secretario de la Asociación, proporcionó unas pinceladas clarificadoras de lo que ocurrió durante décadas, en las que el Duero fue testigo silencioso de un ir y venir constante de personas que, desafiando la noche y la vigilancia, cruzaban de una orilla a otra cargadas de mercancías, pero también de historias, miedos y complicidades. Lejos de romantizarlo, el reportaje ha contextualizado este fenómeno como una respuesta a tiempos difíciles, donde la frontera era porosa y la necesidad compartida.


Este capítulo dedicado al Duero no solo muestra paisajes espectaculares; invita a mirar el río como un hilo conductor de historias humanas, tradiciones musicales, lenguas compartidas y memoria viva. Y en ese relato, Fermoselle y sus gentes ocupan un lugar destacado, recordándonos que hay ríos que no solo se recorren con la vista, sino también con el corazón.

Aquí el enlace para visualizarlo

https://www.rtve.es/play/videos/rios/duero/16909396/

A partir del minuto 49 la parte correspondiente a su paso por Fermoselle.

lunes, 19 de enero de 2026

 “LA PEÑA EL LOBO”

Se dice, según aparece en el libro “Historias y leyendas de Fermoselle” escrito por Roberto Fariza que “Al calor y resplandor de la lumbre en las largas noches de invierno contaban nuestros abuelos una historia que a los niños conmovía y atemorizaba, pues hablaba de la trágica muerte de una niña de muy corta edad que desafortunadamente acabó siendo devorada por un lobo.

La historia o leyenda dice así:

Al final del camino del Fréjino, justo donde comienza el sendero que nos lleva a los pagos conocidos como Meneo y Mundín, se encuentra “La Peña el Lobo”. Esta peña que colinda con el camino y que un día unos campesinos escogieron para depositar junto a ella los aperos de las caballerías y de labranza, sus prendas y cestas con el almuerzo y otros útiles y pertenencias, también dejaron allí un bebé de pocos meses de vida.

Mientras uno despojaba a las caballerías de sus monturas y correajes y las apeaba o ataba para que pastaran próximas, los demás se preparaban para los trabajos que iban a realizar en el campo, trabajos de mucho esfuerzo, laboriosos y entretenidos, como por ejemplo era el desbrozar y acondicionar un monte para posteriormente gaviar ese terreno y poder plantarlo de majuelos y formar una viña. En estos trabajos solían colaborar todos los miembros de una familia.

Los hombres con picachón y azadón en mano, comenzaron a excavar las gavias donde posteriormente se plantarían los majuelos, mientras las mujeres acarreaban con cestos y capachos los trozos de piedras y pizarra granítica que amontonaban en las llamadas torroñas; estas piedras luego serían empleadas para construir las típicas casitas de campo, las cuales servían de refugio en los días de mal tiempo o simplemente para pasar la noche en las viñas y olivares lejanos a la población. También se utilizaban para construir los paredones con los que formaban los bancales que tenían como función retener la tierra y hacer cultivable las laderas, en algunos casos arribes muy pronunciados, de esta forma se aprovechaban los desniveles del terreno en las proximidades de los ríos Duero y Tormes, permitiendo cultivos inverosímiles en la zona.

Tal era el afán y la ilusión de la familia por terminar la labor y ver pronto los majuelos plantados en la viña, que descuidaron la atención sobre el bebé de pocos meses, el cual bien arropado dormía plácidamente acurrucado a la brigada de la gran roca, rodeado de otras pertenencias, como el morral, la cesta con la comida, la garrafa de la espiensa (vino de muy poca graduación alcohólica), la cántara del agua, las alforjas, etc.


A media mañana pararon para descansar un poco y echar las 10, como se suele decir por los habitantes de esta localidad, o sea, almorzar y así reponer fuerzas. La madre de la niña se adelantó para atender a su hija, comprobando aterrorizada cómo la pequeña no se encontraba en el lugar donde la había dejado; la manta y paños que la envolvían se encontraban dispersos por el suelo y alguno presentaba pequeñas manchas de sangre; su grito alertó al marido y demás familiares que apresuradamente corrieron en su auxilio; junto a las telas se veía un pequeño reguero de sangre, que siguieron y el cual les llevó hasta el lugar donde un lobo había devorado a la niña, encontrándose un escenario dantesco y macabro, pues solo un puñado de pequeños huesos ensangrentados habían quedado esparcidos por aquel lugar, lugar que el lobo había abandonado previamente al ser alertado por los gritos.


Roberto Fariza el día de la presentación de su libro en El Pulijón

Desde entonces dicho lugar es conocido como “La Peña el Lobo” y en la propia roca podemos observar esculpidos las formas de varios huesos que el lobo dejó en el lugar. Se desconoce quién talló dichas formas en la roca, pero posiblemente fuese algún familiar que quiso dejar grabado para siempre y dejar constancia de lo sucedido y a la vez mandar un mensaje a los demás vecinos y gentes del lugar: “No descuides nunca la atención de vuestros hijos pequeños.

 Roberto Fariza González

Autor del libro “HISTORIAS Y LEYENDAS DE FERMOSELLE”

lunes, 5 de enero de 2026

 BAJO LA ESTRELLA DE ORIENTE

En este día luminoso de la Epifanía del Señor, desde la Asociación Cultural El Pulijón queremos hacer llegar nuestra petición, a modo de carta a los Reyes Magos, para todos nuestros socios y simpatizantes.

Que la estrella que guio a los Reyes de Oriente hasta Belén sea también hoy faro y compañía en vuestro caminar cotidiano. Deseamos de corazón que, al abrir los regalos de este día tan especial, encontréis presentes que no se envuelven en papel, pero que perduran en el tiempo: salud duradera para afrontar cada jornada, hermandad para seguir construyendo comunidad, ilusión compartida que mantenga vivo el entusiasmo y familiaridad que nos recuerde que juntos somos más fuertes.

Y, por supuesto, que los Reyes Magos hayan escuchado vuestros deseos más íntimos y que todo aquello que hayáis pedido con esperanza encuentre su camino hasta vosotros.

Que este día de Epifanía renueve los lazos que nos unen y nos impulse a seguir compartiendo cultura, tradiciones y buenos momentos a lo largo del año.

Con afecto y gratitud,                                                                     
Asociación Cultural El Pulijón

jueves, 1 de enero de 2026

 DESDE LA JUNTA DIRECTIVA

Al iniciar este nuevo año 2026, queremos enviaros nuestros mejores deseos: que sea un año venturoso y extraordinario, lleno de alegría, salud, paz y momentos inolvidables junto a familiares y amigos. Que cada día nos brinde razones para sonreír y seguir compartiendo lo que nos une como comunidad.



Esperamos con ilusión que este año podamos encontrarnos durante el mes de agosto, disfrutando juntos de nuestras queridas fiestas, de la música, las tradiciones y, sobre todo, de la amistad que nos hace sentirnos en casa. Que cada encuentro nos recuerde la importancia de compartir, celebrar y mantener viva nuestra identidad como pulijoneros.

Recibid un afectuoso y fraternal saludo de parte de toda la Junta Directiva, con la esperanza de que este 2026 nos traiga muchos momentos felices y memorables.

¡Venturoso año Año 2026!

miércoles, 31 de diciembre de 2025

EL PULIJÓN CIERRA 2025 CON SATISFACCIÓN Y PROYECTOS DE FUTURO

Llegados a este punto del año, tendemos a echar la vista atrás para recordar los momentos de todo tipo que han conformado los 365 días transcurridos, con sus aciertos y sus fracasos. Unos y otros van llenando la cesta anual de cada persona y de cada grupo.

También en el Pulijón valoramos lo realizado durante este 2025 que finiquita en el día de hoy, y nos sentimos satisfechos de todo cuanto se ha llevado a cabo desde la Asociación, tanto en lo desarrollado de cara al exterior como en lo dedicado de manera específica a nuestros socios.

Todas las actividades realizadas —reuniones gastronómicas, pasacalles, actividades culturales, encierros infantiles, visitas a nuestras bodegas, la cesión del domicilio social a otras asociaciones e instituciones, la venta de lotería (aunque en esta ocasión no hubo suerte) y, muy especialmente, la celebración de la 40.ª edición de la Muestra de Música y Danza Tradicional, con la participación de la Asociación de Tamborileros Juan de la Encina, Vanesa Muela y Luis A. Pedraza en tres fechas diferentes, dan fe de la agenda festivo-cultural programada y ejecutada por el Pulijón durante el año que está a punto de concluir.

Nos sentimos satisfechos y contamos ya con una sólida base de trabajo de cara al próximo 2026, que esperamos sea del agrado de socios, vecinos y simpatizantes del Pulijón. A todos ellos va dirigido nuestro esfuerzo.

Desde esta página oficial os deseamos un venturoso y esperanzador 2026, acompañado de buena salud para todos. Que se cumplan todos vuestros 

martes, 30 de diciembre de 2025

 COMPAÑEROS EN EL TIEMPO

AL BORDE DE LA CALLE

En la tranquila calle de Cuatro Calles en la barriada de Santa Coloma, en Fermoselle, donde la piedra antigua parece recordar pasos que ya nadie escucha, la Navidad llega sin estruendo. No hay villancicos altisonantes ni luces desmedidas: solo un aire frío y limpio que huele a leña lejana, a musgo húmedo y a espera. Allí, al borde de la calle, reposan dos compañeros en el tiempo: un árbol y un banco. Banco y árbol. Siempre juntos, como si el uno no pudiera explicarse sin la presencia del otro.



El árbol se alza con la dignidad tranquila de quien ha visto pasar los años sin moverse, dejando que las estaciones le escriban arrugas en la corteza. En diciembre, sus ramas desnudas dibujan filigranas contra el cielo pálido, y cuando cae la tarde parecen brazos abiertos, dispuestos a cobijar. Bajo su sombra —más intuida que real en esta época— descansa el banco, gastado por la intemperie y por los cuerpos que se han rendido a él buscando un respiro. La madera conserva el eco de conversaciones, de silencios compartidos, de suspiros que nadie reclamó como propios.

Durante el día, la plazoleta es un espacio de paz y de silencio. Los pasos son pocos y respetuosos; quien llega lo hace casi pidiendo permiso. Algún anciano se sienta un rato, envuelto en su abrigo, y deja que el tiempo se aquiete. Un senderista extraviado, tal vez, apoya la mochila y agradece el descanso como un regalo humilde. Nadie sospecha que, al hacerlo, es recibido por amigos invisibles, antiguos y fieles, que ofrecen fraternidad sin palabras. El banco abraza con paciencia; el árbol protege con su presencia. Ambos saben dar sin exigir, acompañar sin invadir.



Pero es en la noche cuando la Navidad revela su secreto. Cuando las ventanas se apagan una a una y el pueblo se recoge en el calor doméstico, la plazoleta queda entregada a la luna. Entonces, dicen, el banco y el árbol despiertan a otra forma de vida. No se mueven, no hablan como los humanos, pero se reconocen. Entre la madera del uno y las raíces del otro circula un entendimiento antiguo, una ternura que no necesita gestos. Juegan a un amor imposible, consciente de sus límites y, por ello mismo, eterno.

La luna, alta y clara, les presta su luz como si bendijera ese encuentro silencioso. Y no están solos. Desde la esquina de la calle, con paso sigiloso y ojos atentos, se acerca un felino de pelo negro. Es el guardián nocturno, el testigo discreto. Se sienta cerca, vigilante, con la elegancia de quien conoce su papel en el mundo. Bajo su mirada brillante y penetrante, nada amenaza la intimidad de los enamorados inmóviles. Él cuida la frontera entre el sueño humano y la vigilia secreta de las cosas.

En esa hora profunda, el frío no duele. La Navidad se siente como un manto invisible que cubre la plazoleta: una promesa de paz que no necesita palabras ni celebraciones. El banco y el árbol, árbol y banco, disfrutan de la soledad compartida, de la compañía que no pesa. Saben que al amanecer volverán a ser lo que siempre han sido a los ojos de todos: un lugar para sentarse, una sombra que espera. Pero también saben —y eso basta— que mientras los humanos duermen su sueño pasajero, ellos siguen ahí, compañeros en el tiempo, ofreciendo amistad y fraternidad a quien, sin saberlo, se deja acoger por sus brazos y su sombra.

martes, 23 de diciembre de 2025

 RAÍCES QUE SE ABRAZAN EN NAVIDAD

En estas fechas de encuentro y reflexión, la Asociación Cultural El Pulijón desea hacer llegar su más cordial felicitación navideña a todos sus socios y simpatizantes, agradeciendo profundamente el compromiso, la cercanía y la dedicación que demostráis a lo largo de todo el año.

La hermandad que une a quienes formáis parte de esta asociación es, sin duda, su mayor fortaleza. Una unión basada en la colaboración desinteresada, el respeto mutuo y el amor compartido por nuestra sociedad y por Fermoselle, valores que dan sentido a cada iniciativa y a cada proyecto emprendido.

Que el próximo año nos permita seguir avanzando juntos en esta dinámica de cooperación y entrega, fortaleciendo los lazos que nos unen y manteniendo vivo el espíritu cultural y humano que define a El Pulijón. Que no falte la ilusión, la solidaridad y el compromiso con nuestro pueblo y su gente.

Recibid nuestros mejores deseos de paz, bienestar y esperanza.
¡Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo!

#JuntosHacemosPueblo #ElPulijón #Fermoselle #Cultura #Hermandad

jueves, 18 de diciembre de 2025

 A VUELA PLUMA

CAMILO JOSÉ CELA

 EL ENIGMA LINGÜÍSTICO DE LA “CIRRIPONA”

Es bien sabido que Fermoselle ha despertado, a lo largo del tiempo, el interés de diversos autores: algunos nacidos en la propia localidad o en su entorno más cercano, y otros foráneos que, atraídos por la singularidad del lugar, le han dedicado libros completos o, al menos, breves pero significativos pasajes dentro de sus obras. Estas referencias forman ya parte de una tradición literaria que, aunque modesta en número, resulta valiosa para la memoria cultural del pueblo.


Sin embargo, bastante más desconocido —al menos así lo ha sido para mí— es el hecho de que D. Camilo José Cela, una de las figuras más relevantes de la literatura española contemporánea y Premio Nobel de Literatura, se acordase explícitamente de Fermoselle en una de sus novelas. Se trata de La Cruz de San Andrés, obra con la que obtuvo el Premio Planeta en el año 1994, y que forma parte de su extensa y enriquecedora producción.

Releyendo esta novela días atrás, encontré una referencia concreta a nuestro pueblo en el quinto y último capítulo, que lleva por título “Desenlace, coda final y sepelio de los últimos títeres”. En ese tramo final del relato, Cela menciona de manera conjunta a Torregamones, Fermoselle y Formariz, vinculándolos a un uso lingüístico supuestamente común en la comarca. El pasaje completo dice así:

“Fernando Gambiño no tuvo suerte porque le dieron garrote sin esperar a que lo matase la cirripona que llevaba a cuestas, él no lo sabía, ni el juez, ni el verdugo tampoco, pero Dios sí, a Dios no se le oculta nada y menos las decadencias, los hundimientos y los derribos, por Torregamones, por Fermoselle y por Formariz llaman cirripona al cáncer de hígado, esto de los nombres de las enfermedades es muy aventurado y huidizo, se escapa frecuentemente de los lexicones y hasta de los usos…”

Más allá del interés literario del fragmento y de la propia mención de Fermoselle en una obra de Cela, lo que realmente llama la atención es el término “cirripona”, que el autor atribuye a esta zona de Sayago como denominación popular del cáncer de hígado. Se trata de una palabra que, al menos en la experiencia personal y colectiva que he podido recabar, resulta completamente desconocida.

He consultado a numerosas personas del entorno, especialmente a vecinos de edad avanzada, depositarios naturales de la memoria oral del lugar, y ninguno recuerda haber escuchado jamás ese término. En lo que respecta a Fermoselle, puedo afirmar que nunca lo oí a mis antepasados ni a otros hablantes tradicionales, ni siquiera en contextos relacionados con la enfermedad o el lenguaje popular.

Asimismo, he recurrido a distintos diccionarios, glosarios y recopilaciones léxicas sobre el habla tradicional de Sayago y, más específicamente, de Fermoselle, sin obtener resultado alguno. La palabra no aparece registrada en ninguna de estas fuentes, ni siquiera como variante local o forma en desuso. Tras una búsqueda insistente, he de reconocer que he quedado en el intento, sin lograr dar con su origen o con un testimonio fiable de su empleo real.

Todo ello abre varias posibilidades: que se trate de un vocablo muy localizado y ya desaparecido, que fuese usado durante un periodo breve y marginal; que perteneciera a algún estrato del dialecto sayagués hoy perdido; o incluso que estemos ante una licencia literaria de Cela, quien, como es bien sabido, gustaba de recrear y enriquecer el lenguaje popular, mezclando términos auténticos con otros recreados o reinterpretados con gran libertad expresiva.

Sea como fuere, la mención de Fermoselle en La Cruz de San Andrés y el misterio que rodea a la palabra “cirripona” constituyen una curiosa y sugerente anécdota literaria. Un pequeño detalle que, más allá de su exactitud filológica, vuelve a situar al pueblo en el mapa simbólico de la literatura española y nos invita a reflexionar sobre los límites difusos entre lengua viva, memoria oral y creación literaria.

lunes, 15 de diciembre de 2025

 DourOliva:

La familia que ha devuelto el alma aceitera a Fermoselle con su Museo del Aceite

Si difícil es encontrar una familia de emprendedores en lo que se ha dado en llamar la España vaciada, más difícil aún es hallar un verdadero ejemplo de emprendimiento familiar arraigado al territorio. Sin embargo, en Fermoselle, corazón de los Arribes del Duero, la familia Díez Ramos —Tomás Díez, Isabel Ramos y su hijo Alberto— está demostrando que la innovación, la tradición y la pasión por la tierra pueden convivir y prosperar.




Desde hace unos años, estos emprendedores apostaron por un producto tan valioso como simbólico: el aceite de oliva virgen extra, ese “oro líquido” que comercializan bajo la marca DourOliva. Su proyecto ha crecido con fuerza, consolidándose día a día gracias a la calidad del producto y al compromiso con la identidad local.

Pero la visión de la familia iba más allá de la simple comercialización. Mientras DourOliva tomaba forma, Tomás Díez decidió adquirir un edificio cargado de memoria: la última almazara que molturó aceitunas en Fermoselle, propiedad de Ricardo Regojo y conocida popularmente como la “Tahona del Tío Largo”. ¿El objetivo? Nada menos que rescatar del olvido un oficio ancestral y transformarlo en un espacio vivo de divulgación.



Así nació el Museo del Aceite de DourOliva, inaugurado el 27 de julio de 2024 en una fábrica que data de 1883 y estuvo en funcionamiento hasta 1999. Un lugar donde pasado y presente dialogan a través de máquinas, aromas y recuerdos que, de otro modo, habrían quedado perdidos.



El proyecto ha supuesto un enorme esfuerzo de recuperación y restauración. Bajo la dirección de Alberto —hoy alma visible de la iniciativa— la familia rescató piezas originales de la tahona y reunió, gracias a vecinos y amigos, numerosos utensilios relacionados con la elaboración del aceite. El resultado es impresionante: molinos trituradores, vasijas, tinajas decantadoras, romanas, sinfines, zafras, prensas hidráulicas con sus capachos, bombas de pistón, batidoras, filtros, calderas, infernillos… Una colección completa que permite revivir el proceso tradicional, incluso con algunas máquinas funcionando ante los visitantes.



En la antigua almazara se recuerda cómo las aceitunas se trituraban hasta obtener una pasta que luego se prensaba para separar el aceite del alpechín —o alperujo, como también se denomina en la zona— siguiendo técnicas que durante generaciones definieron la economía local.

El recorrido museístico se completa con un aula de formación y catas gastronómicas donde los visitantes pueden degustar aceites, vinos, mermeladas y otros productos locales. Aquí se desvelan los secretos del AOVE, se transmiten conocimientos y se celebra la riqueza culinaria de los Arribes. En ocasiones, la experiencia culmina con cenas maridadas y actuaciones profesionales, convirtiendo el museo en un punto cultural y social único en la comarca.


El esfuerzo no ha pasado desapercibido. Pasado el verano, el Museo del Aceite de DourOliva recibió el premio al Mejor Oleoturismo con Experiencia Maridaje en los Premios a la Excelencia Turística 2025. Un logro que otorga prestigio nacional e internacional a esta iniciativa familiar, capaz de fusionar tradición olivera con propuestas gastronómicas y culturales de vanguardia.




Lo que la familia Díez Ramos ha creado va más allá de un museo: es un compromiso con la memoria, la identidad y el desarrollo sostenible de Fermoselle. Su labor demuestra que el patrimonio no solo se conserva, sino que puede reactivarse para generar riqueza, turismo y orgullo local.



La última almazara privada de Fermoselle vuelve a respirar, no como un vestigio del pasado, sino como un faro para el futuro. Y todo gracias a una familia que creyó en su tierra, en su historia y en el poder del emprendimiento rural.

Desde la Asociación Cultural El Pulijón, entidad a la que pertenecen Isabel y Tomás, felicitamos a toda la familia por el éxito de esta iniciativa a la vez que le deseamos un futuro prometedor y duradero.